La legalidad en Cancún, en el limbo; nuevo número de la...

La legalidad en Cancún, en el limbo; nuevo número de la Gaceta y Marilyn, desnuda

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“En verdad -cavila-, seguir con la saga de El Minotauro se ha convertido en un incordio; si no se halla en un extraño lance erótico, se va de juerga con alguno de sus no menos extraños amigos y, cuando reina la calma en el dédalo, es porque lee la Gaceta del Pensamiento y no conviene interrumpirle. El hilo pesaroso y reflexivo de El Escriba hubiera seguido de no ser por la inesperada llegada de Marilyn Calipigia.

        Inopinada para él y mucho más si, como ocurre, la bella cubana llega desnuda, es decir que “está sin ropa”, musita el escribidor dejando la botella de ron Havana Club 7 Años. “¡Ah bárbara!”, agrega alelado. Pudiera haber dicho: “Desnuda eres azul como la noche en Cuba /tienes enredaderas y estrellas en el pelo, /desnuda eres enorme y amarilla /como el verano en una iglesia de oro”, pero como se dijo, estaba alelado.

        Además, ajusta decirlo, no es ducho en la poesía de don Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, más conocido como  Pablo Neruda, de quien son los versos. Para más señas, en su momento, la altanera desnudez de la rubia dejó pasmado al mismísimo Señor de Creta, héroe de tantas batallas de amor que se convirtió en referencia de seductor nada menos que de Giovanni Boccaccio en el inmortal Il Decamerone.

        Fue tal el arrobo del Astado al contemplar desnuda a la cubana, que le escribió este cuarteto: “Iba toda desnuda la visión estupenda /con blancores de nardo, atrayente y fatal,
/y su voz era flama, y su vientre era ofrenda /en que el sexo fulgía como un áureo trigal.” No faltará quien afirme que los versos son de Enrique González Martínez, pero eso es falso: se trata de una mera coincidencia literaria.

        No sobra decir que las imágenes de Laura Rojo Färber que se muestran en esta edición de la Gaceta refrescaron la memoria del Héroe y le llevaron de vuelta a La Habana, donde conociera a Marilyn, aunque en esa ocasión la ninfa caribeña estaba vestida, eso sí, que todo hay que decirlo. La fotografía de la artista se compendia en la carpeta “Las memorias de la piel”, trabajadas en blanco y negro, por supuesto.

        Mas no sólo son estas imágenes las que tienen leyendo al Héroe, pues la revista trae también el artículo “América Latina: la derecha luce nuevo maquillaje” de Juan Carlos Arriaga, profesor de la Universidad de Quintana Roo, quien advierte que la derecha ‘pura y dura’ está de vuelta aunque ahora con “voz suave”, pero sin dejar el garrote, por si acaso el populismo no resultara tan convincente.

        La ideología de derecha fue la brújula oficial durante los sismos que recién cimbraron la Ciudad de México y, como en el sismo de 1985, en el de 2017 otra vez fue la comunidad la que, solidaria, rebasó al gobierno en las faenas de rescate. Octavio Paz, refiriéndose al primero de los episodios, escribió hace 32 años un texto que aún tiene total vigencia y que se reproduce en la edición.

        Como colofón de las reflexiones del gran escritor, viene un poema de Juan Villoro, quien con sus versos nos brinda una radiografía cabal del dolor y la esperanza que se vivieron en la capital del país en los días aciagos, cuando la imagen del Ángel de la Independencia, incólume, recortada contra el cielo, fue tomada por símbolo de la entereza mexicana, como materialización del clamor popular “estamos de pie”.

        Pricila Sosa, la rectora de la Universidad del Caribe, por su parte, presenta su visión de cómo debe ser la educación superior ante la globalización y los retos que implica, en tanto  que Macarena Huicochea  aborda “Las historias no contadas de la mexicanidad”, en un artículo con sal y pimienta. Todo esto como prefacio a la obra de Verónica Ugalde, la que con sus pinceles nos lleva por “La geografía de la mujer”.

        Leonardo Padura, distinguido con el doctorado honoris causa de la Universidad Nacional Autónoma de México y quien se halla en la antesala del Premio Nobel de Literatura, conversa en esta edición con el también escritor Agustín Labrada en torno a un aspecto poco sabido de su trayectoria: su aporte al Nuevo Periodismo y la impronta de este oficio en sus letras. “Le debo al periodismo el escritor que soy”, afirma.

        El mítico hotel California, que hiciera famoso en todo el orbe el grupo de rock The Eagles, abandona su fantasmal neblina y, traído por Francisco Pinzón, devela algunos de los secretos que lo hacen sitio de culto en las cercanías de Cabo San Lucas. En tanto, el profesor Simon Leys, traducido por David Lara Catalán, nos trae desde su lejana Australia “Una fábula desde la academia”, un jugueteo sin desperdicio.

        En el “Abecedario” aparece Norma Quintana con lo más nuevo de su producción poética; y hace su debut en estas páginas el docto periodista Óscar González, quien comenta “Annabel Lee”, un poema de Edgar Allan Poe. En la bella prosa, tenemos “Desde el pasado”, de Odette Alonso, cuento finalista del I Certamen de Relato Corto GLBT Hegoak, Bilbao 2017, del libro Con la boca abierta y otros cuentos.

        Con tal menú intelectual resulta difícil que el Señor del Egeo se distraiga en cuestiones mundanas, incluida la razón por la que la rubia está en cueros. Se avisa que los versos de Mario Benedetti: “Una mujer desnuda y en lo oscuro /tiene una claridad que nos alumbra…” no vienen al caso porque la luz diurna del dédalo devela misterio arcano de la epidermis de la cubana; más aún, diríase que es una luz lúbrica.

        Antes de tornar al escenario cretense, donde ahora luce también desnuda Ariadna, para mayor soponcio del escriba, hemos de ir a un tema baladí… en el Mediterráneo, porque lo que es en Cancún sigue candente. ¿Una nueva tropelía del edil verde Remberto Estrada, el “Remby”, terror del tesoro municipal? ¿Algún nuevo abuso de Pedro Pablo Elizondo, el obispo discípulo de Gestas? No…

        A tres semanas de iniciadas las protestas públicas por el decomiso de mil 500 cajas de seguridad de la empresa local First National Security por parte de la PGR, y a mes y medio de que tal instancia empezara sus pesquisas, los cientos de afectados por el operativo de la policía federal se hallan como en el primer día del conflicto: sin saber ni cómo ni cuándo les serán restituidas sus propiedades.

        Los señalamientos de la gran mayoría de los rentistas de las cajas, los que han tenido eco no sólo en la Ciudad de México sino también fuera del país, siguen poniendo en duda la legalidad del operativo policial, ya sea que busquen bienes o información sobre tal o cual este mafioso, vayan tras algún gobernador caído en desgracia o cualquiera de las versiones que circulan al respecto, que son muchas.

        La acusación civil de peso en torno a la falta de legalidad del operativo, se basa en los varios amparos obtenidos para proteger los quejosos y en que la procuraduría, para hablar con ellos, pone la condición de que renuncien a sus amparos, es decir que, de manera tácita, le dan la razón al juez que les otorgó el resguardo federal. En síntesis, con tal condición la propia PGR reconoce estar fuera del marco legal.

        Entre tanto, aparte de los discursos en el seno de la LXIII Legislatura, las afanes de los diputados Patricia Sánchez Carrillo y José Luis Toledo en apoyo a los afectados por la requisa, han topado con una PGR no sólo acéfala, pues desde el pasado octubre no hay procurador formal, sino también, por lo que se ve, con una procuraduría a la que los derechos civiles le importa un pepino.

        El desenredo no se antoja pronto ni fácil porque, sólo de entrada y aunque la instancia oficial sea poderosa, el desdoro de la PGR es grande y los afectados no están acostumbrados a perder sin pelear y eso lo sabe Alonso Israel Salas, titular de la instancia especializada en delincuencia organizada. Se rumora que, con sigilo, se han entregado algunas cajas, pero hasta ahora nada oficial.

        Como suele ocurrir en la columna, la lujuria se extendió más de lo previsto, ahora por cuenta de Marilyn, por lo que el desenlace de la aventura habrá esperar un poco. Para sosiego de los fieles al escriba, éste tornó al ron y con las manos a la vista, se dispuso a mirarlas a sus anchas: parece perro ante el aparador de una carnicería, pero él no ha visto can alguno en esa situación, por lo que no hay problema.

 

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