La prensa nacional ‘luce’ a Peña Nieto, pero la internacional lo denuncia...

La prensa nacional ‘luce’ a Peña Nieto, pero la internacional lo denuncia por presunta censura a empresarios

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El pasado 30 de agosto se dieron a conocer dos entrevistas que el presidente Enrique Peña Nieto otorgó a sendos medios de comunicación nacionales para platicar sobre temas que apenas había tocado tras culminar algún evento público. Conversó sobre la economía, las reformas estructurales y las relaciones con el Gobierno estadounidense en el marco de la renegociación del Tratado de Libre Comercio. Sin embargo, lo más destacado fue que, por primera vez, habló de Andrés Manuel López Obrador, líder nacional del Morena y puntero en las encuestas rumbo a la elección del próximo año. Como era de esperarse, y como todo buen político, aseguró que lo respeta como persona, pero que no comparte el proyecto que postula. Evidentemente, trajo a colación el tema de Venezuela y de cómo México podría verse en una situación similar si el ‘populismo’ gana en 2018. Peña Nieto busca entonces mantenerse vigente en el escenario nacional, luego del avance que ha tenido, según encuestas, en la aceptación de los mexicanos. Pero no todo es miel sobre hojuelas. The New York Times publicó horas antes un reportaje en el que asegura que el presidente Peña Nieto intentó acallar las críticas que la organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, del empresario Claudio X. González Guajardo, mantiene contra el Gobierno federal, pidiendo al padre de éste, Claudio X. González Laporte, uno de los empresarios más poderosos del país, que deje de ser tan crítico con su administración. Este intento de censura, alimentado por las denuncias de González Guajardo acerca de presunto espionaje y auditorías a sus empresas y organizaciones, significaría un rompimiento del Gobierno de Peña Nieto con González Laporte, quien, según versiones, estaría ya buscando un acercamiento con Andrés Manuel López Obrador, pese a que fue uno de los creadores del infame eslogan del “peligro para México” en 2006, con el fin de proteger su legado.

La prensa nacional ‘luce’ a Peña Nieto, pero la internacional lo denuncia por presunta censura a empresarios

Javier Ramírez

En víspera de su Quinto Informe de Gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto ofreció un par de entrevistas a dos de los principales medios informativos a nivel nacional, con la finalidad de hacer un balance de su administración y tocar diversos temas nacionales e internacionales, desde las reformas estructurales, la política exterior e, incluso, Andrés Manuel López Obrador. Horas antes de que las entrevistas fueran publicadas, el periódico estadounidense The New York Times reveló que en un encuentro con empresarios realizado en mayo pasado, Peña Nieto había presionado a Claudio X. González para que su hijo dejara de criticar al Gobierno mexicano.

Peña busca aumentar sus bonos

Las entrevistas, una de ellas realizada por el periodista Ciro Gómez Leyva, se efectuaron en medio de lo que desde hace algunas semanas ha significado una mejora en la aceptación del presidente en el ánimo tanto de la ciudadanía como de los propios priístas, quienes semanas antes habían celebrado su XXI Asamblea Nacional, en la que el presidente de la República consiguió imponer, en la más pura tradición de los regímenes del tricolor, su agenda para que un ‘ciudadano independiente’ pudiera aspirar a la candidatura presidencial. Esta modificación en los estatutos del PRI alteró a diversas figuras que de inmediato expresaron su rechazo. Sin embargo, ninguno de estos ‘berrinches’ tuvo eco. Los dirigentes y militantes priístas cerraron filas en torno al presidente Peña Nieto, quien vio subir sus bonos.

Unas semanas después, una encuesta publicada en un medio nacional destacó que la aceptación del presidente aumentó tres puntos porcentuales para llegar a 28 por ciento, la más alta registrada en su administración desde agosto de 2016, cuando obtuvo 32 por ciento.

Para mantener esta tendencia, Peña Nieto apostó entonces por dar a conocer sus puntos de vista en temas que no había tratado directamente o de los que apenas había hecho alguna mención, por ser polémicos.

La visita de Trump

Así, una de las primeras preguntas que se le hicieron fue acerca de cómo veía la relación con el presidente Donald Trump, a un año de que fuera invitado a México y de que meses después se convirtiera en el nuevo mandatario estadounidense. En ese sentido, Peña Nieto expresó que no lamenta haber tenido esa reunión en Los Pinos, aunque sí hubiese corregido la manera en la que fue llevada a cabo. En este punto cabe recordar que la reunión costó la salida de uno de los hombres más incondicionales del presidente, Luis Videgaray Caso, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, luego de que la ciudadanía y los medios lo considerasen el principal promotor de la visita a México del entonces candidato presidencial tras su comentarios en contra de los mexicanos.

En los meses que resta de su administración, Peña Nieto espera sentar las bases de diálogo entre ambas naciones, defendiendo los intereses de México en materia de comercio, asuntos migratorios y de seguridad.

La tragedia de Cuernavaca

El accidente en el denominado Paso Exprés de la ciudad de Cuernavaca fue un duro golpe a la imagen gubernamental. Durante meses, vecinos del lugar denunciaron a los medios y ante las autoridades la nula calidad de una obra en la que se invirtieron millones de pesos y que ya había provocado varios percances automovilísticos. Sin embargo, nunca fueron atendidos hasta que la madrugada del pasado 12 de julio se formó un socavón en el que cayó un automóvil. Padre e hijo, quienes iban al trabajo, quedaron atrapados durante horas. Cuando el vehículo fue rescatado ambos habían perdido la vida.

De inmediato los ciudadanos exigieron la renuncia del secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, por haber aprobado e inaugurado dicha vía a pesar de las irregularidades denunciadas. Pero el funcionario refirió que no renunciaría por un accidente y ‘echó la bolita’ a las autoridades estatales.

Al respecto, Peña Nieto comentó que quienes lo han acompañado a lo largo de estos cincos años, cercanos o no, tienen el perfil que busca para su administración, y aunque dijo lamentar la pérdida de dos vidas, la solución no era la renuncia de Ruiz Esparza, sino encarar los retos y problemas. Y aunque aceptó que actualmente no tiene elementos para saber de quién es la responsabilidad, aseveró que como presidente de la República no toma decisiones a partir de linchamientos políticos.

López Obrador

Y por primera vez, habló de Andrés Manuel López Obrador, actual puntero en las encuestas en la carrera presidencial del 2018. Expuso que desde hace mucho ha venido recogiendo los discursos, los de antes y de ahora, del líder nacional del Morena, y aunque tiene respeto para su persona no comparte el proyecto que postula. Peña Nieto aprovechó para hablar de la situación que se vive en países como Venezuela, y de la preocupación de algunos sectores de que el discurso de López Obrador tenga una fórmula similar que, en vez de avanzar, genere un caso similar al venezolano.

Sin embargo, aceptó, serán los mexicanos y no él quienes decidan qué futuro quieren para México. Así, dijo que será “absolutamente respetuoso de lo que decidan el próximo año”.

Cuestionado acerca del proceso que vivirá el PRI para elegir a su candidato presidencial, en lo que parece ser una desventaja frente al avance que mantiene Andrés Manuel López Obrador en las encuestas, Peña Nieto pidió no adelantarse. Recordó que hace seis años el PRI tenía a unos pocos prospectos, incluido él, pero que no se definió al candidato hasta casi principios de diciembre del 2011. El PRI tiene sus tiempos, aseveró.

Nueva polémica

 Horas antes de que las entrevistas fueran dadas a conocer, el diario estadounidense The New York Times publicó que el presidente Enrique Peña Nieto había pedido al empresario Claudio X. González Laporte, uno de los más influyentes del país y muy cercano al expresidente Carlos Salinas de Gortari, que su hijo, Claudio X. González Guajardo, fundador de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), deje “de ser tan crítico con el Gobierno. La sociedad civil no debe pasar tanto tiempo hablando de corrupción…”. Sin embargo, éste le respondió que está orgullo de su hijo y de la labor que desempeña.

Aquí cabe hacer un paréntesis para recordar que González Laporte, miembro destacado del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, ha mantenido un enfrentamiento público con Andrés Manuel López Obrador a partir del proceso electoral de 2006, cuando el tabasqueño buscó la presidencia de la mano del PRD, pues ha sido señalado como una de las mentes que creó la campaña y el eslogan “un peligro para México” para desprestigiar a López Obrador en su carrera hacia Los Pinos.

Eduardo Sánchez, vocero de la Presidencia y quien estuvo en esa reunión celebrada el pasado 11 de mayo, aseguró a The New York Times que “el presidente no hizo ningún comentario a Claudio X. González sobre el trabajo de su hijo en Mexicanos contra la Corrupción”, sino que simplemente hizo un comentario de manera general ante la audiencia para invitarlos a enfocarse tanto en los errores como en los logros de la actual administración federal.

De acuerdo con la publicación, Claudio X. González Guajardo ha pasado casi dos décadas combatiendo la corrupción y la impunidad en México. Su proyecto más reciente, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, una organización de periodismo de investigación que ha revelado contratos corruptos de aliados del gobierno, estaba haciendo demasiado ruido para gusto del presidente. En febrero pasado, González Guajardo aseguró que de existir un ‘salón de la infamia’ de la corrupción nacional, el presidente Peña Nieto estaría entre los diez primeros.

En 2016, el empresario denunció que el Gobierno había intentado silenciarlo e intervenir su teléfono con mensajes de texto que buscaban instalar un programa de espionaje conocido como ‘Pegasus’, poco después de que Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad publicara reportajes que perjudicaban al Gobierno federal.

El acoso de la Federación ha sido tal, que realizó auditorías a nueve organizaciones en las que González Guajardo está involucrado, con la amenaza de que podría revocar a alguna de ellas su estatus de Organización No Gubernamental. Esto provocó que algunos donadores consideraran frenar sus contribuciones, por el temor de que parezca que están en contra del Gobierno.

Y mientras el hijo es asediado por el Gobierno peñista, el padre estaría buscando un canal de comunicación con Andrés Manuel López Obrador, debido a su calidad de puntero en las encuestas presidenciales. De acuerdo con el portal electrónico La Política, en febrero pasado Claudio X. González Laporte marcó al celular de Andrés Manuel, aunque éste no atendió la llamada. Otras fuentes aseguran que el empresario trataría de acercarse con la única cosa que ambos tienen en común: el béisbol.

De esta manera, uno de los altos jerarcas empresariales del país trataría de garantizar su legado ante presuntas investigaciones financieras y fiscales por parte de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, hoy encabezada por uno de los principales colaboradores de Peña Nieto, José Antonio Meade Kuribreña, a quien incluso abrió las puertas del PRI para buscar la candidatura presidencial.

De ser así, estaría rompiendo los vínculos con el presidente de la República en turno, una relación que durante décadas le proveyó de grandes beneficios que lo hacen hoy en día uno de los empresarios más poderosos e influyentes del país.

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