La Sedatu, sus nombramientos y trasiegos millonarios en Quintana Roo…

La Sedatu, sus nombramientos y trasiegos millonarios en Quintana Roo…

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El nombramiento de Freddy Marrufo Martín como delegado federal de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) en Quintana Roo no debe considerarse como una imposición del gobierno federal al gobierno estatal, por muy desagradable que sea para este último y para un sector de la clase política quintanarroense esta designación.

Por un lado hay que entender que la designación de los delegados o representantes de las diferentes secretarías del gobierno federal en los estados corresponde a los titulares de dichas instancias públicas. No son pocos los casos en que los delegados federales de diversas dependencias son personas completamente ajenas a la entidad y sin algún vínculo con la clase política local, sin que eso contraríe al gobernador en turno.

Hay que entender también que el gobierno federal y el gobierno estatal son emanados de partidos políticos contrarios entre sí, pues mientras que en el primero es predominante el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en el segundo influyen los partidos Acción Nacional (PAN) y el de la Revolución Democrática (PRD). Y aunque el gobernador Carlos Joaquín González fue priista durante toda su formación policía hasta que renunció a su militancia para ser el candidato de panistas y perredistas a la gubernatura del estado, no deja de ser un gobernante opositor para el gobierno de la República que encabeza el priista Enrique Peña Nieto.

De ahí pues que el gobierno federal, independientemente de que es su facultad, haya decidido poner a un delegado en Quintana Roo sin necesidad de correrle la cortesía al gobernador Carlos Joaquín. No es un gobernante que pertenezca al partido del Presidente, por tanto si no es un adversario tampoco lo están viendo como un aliado político para la lucha electoral que se librará el próximo año.

Y el de la descortesía no fue necesariamente del Presidente Peña Nieto o del Secretario de Gobernación Miguel Angel Osorio Chong; incluso ni la propia titular de la Sedatu, Rosario Robles Garnica, sino que se pudo generar en la Coordinación de Delegaciones de dicha secretaría.

Sin embargo, no es un acto político extraordinario. Grave sería para el gobierno estatal, si fuera el gobierno federal de su misma filiación partidista.

Y es de entenderse que puedan existir fricciones entre ambos niveles de gobierno, como ocurren en otras latitudes del país, como es el caso actual de las controversias constitucionales que promueve la Presidencia de la República en contra de la recién promulgada Constitución Política de la Ciudad de México

Ya le ha tocado a gobernadores priistas la designación de delegados federales que les resultan incómodos. Durante los sexenios de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, eso fue una constante en Quintana Roo y en los estados gobernados por el PRI o el por el PRD.

Hay que entender además que el gobierno federal priista está colocando sus fichas como parte de la estrategia electoral con la que pretenderá conservar la Presidencia de la República para 2018. Y no va a recurrir para eso a gente de la confianza de un gobierno estatal que es opositor.

Es en esa lógica de la lucha política que se avecina que debe explicarse la designación de Marrufo Martín como delegado de la Sedatu, luego de que durante todo el sexenio de Félix González Canto fuese el Secretario Estatal de Hacienda, luego durante el de Roberto Borge Angulo, diputado local y presidente municipal de Cozumel.

Pero independientemente de la contrariedad que despertó en un buen sector de la clase política estatal la designación del expresidente municipal de Cozumel como delegado de la Sedatu, lo que reveló su nombramiento es la gran influencia que tiene en esa secretaría que comanda Robles Garnica el grupo político que comanda el exgobernador y hoy senador González Canto, al que pertenece a un nivel de consanguineidad Marrufo Martín.

Y esa relación entre la Sedatu y el grupo político del senador González Canto fue seguramente la que hizo posible el irregular trasiego de más de 850 millones de pesos que esa dependencia federal hizo, apenas entrando Robles Garnica al relevo de Jorge Carlos Ramírez Marín, al Sistema Quintanarroense de Comunicación Social (SQCS) de donde se esparcieron dejando un pestilente rastro que viene siguiendo desde hace meses el secretario de la Gestión Pública, Rafael Del Pozo Dergal, sin encontrar aún la manera de fincar responsabilidades a los involucrados en el multimillonario atraco al presupuesto público…

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