Las propuestas de Gobierno de Andrés Manuel sacaron a la luz lo...

Las propuestas de Gobierno de Andrés Manuel sacaron a la luz lo peor de los ‘grandes’ empresarios de la oligarquía mexicana, quienes advierten el fin de su longeva y turbia complicidad con el supremo poder del Estado

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Uno de los argumentos más frecuentes que los rivales de Andrés Manuel López Obrador usan en los ataques contra él es su presunta falta de propuestas para transformar la vida y la moral públicas, y hacer funcionar las instituciones del país en el sentido del interés general y el bienestar social,en el caso de ganar las elecciones presidenciales del 1 de julio próximo, como todo indica y es casi un hecho que ocurrirá. Pero en realidad, y luego de haber gobernado la Ciudad de México, de postulares por tercera ocasión para presidir el Gobierno federal y de casi haber ganado la segunda de ellas, López Obrador cuenta con colaboradores suficientes –de su partido y de otros que se le han ido sumando y cuya competencia profesional e institucional está más que probada- no sólo para formular un programa solvente de mandato si no para operarlo en sus ejes fundamentales (sobre el entendido de que un ejercicio competente del poder político no es cumplir cuanto se ofrece, sino cuanto es posible y cuanto es fundamental que se realice en torno de lo que se promete, puesto que nadie en el mundo ni en la historia cumple a cabalidad lo que asegura que hará, ni hay ni ha habido ni habrá liderazgo capaz de hacerlo porque la relatividad de las condiciones del tiempo, del espacio y de las posibilidades y virtudes humanas, es lo único absoluto de la verdad del universo que se conoce). Pero más allá de las mejores proyecciones de un programa de Gobierno, cuentan la voluntad y la cualidad de las decisiones de quienes lo dirigen; y las disposiciones sobre algunas de las principales medidas para transformar aspectos esenciales del deplorable curso por el que ha ido el país en casi medio siglo de gestiones incompetentes y corruptas, sean autoritarias o democráticas, priistas o panistas, no son ni difíciles ni complejas, sino dependientes, más que nada, de la vocación del liderazgo, para que cumplan su cometido. El saneamiento fiscal para meter en cintura a los grandes evasores que han sido cómplices de los gobernantes, por ejemplo, no es un problema mayor. La escrupulosa revisión de los grandes contratos de obras y servicios para evitar las fugas de recursos ilegales en contubernios y asociaciones de empresas y funcionarios criminales, tampoco lo es. Por lo demás, desde que se registró como precandidato del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) a la Presidencia de la República, Andrés Manuel presentó un decálogo con el que buscaría cambiar a México desde su toma de posesión el 1 de diciembre del presente año, que van desde restablecer el Estado de Derecho mediante el sometimiento de la corrupción en el ámbito inmediato de las decisiones presidenciales, hasta suprimir fueros y diferenciales salariales, descentralizar el Gobierno federal, rescatar el campo (su poder competitivo, la economía rural de los pequeños propietarios, y el poder alimentario nacional), fortalecer el mercado interno (en la óptica de la economía mixta y el fomento de las exportaciones y el consumo de productos y servicios propios, como en ciertos aspectos del sesentero ‘desarrollo estabilizador’), hasta crear cuerpos de seguridad y reorganizar a las actuales corporaciones militares y policiacas. Para poner en marcha sus propuestas, pretende contar con el apoyo de académicos, organizaciones civiles y hasta religiosos. Sin embargo, muchas de sus ideas, como crear un programa de becas para estudiantes o aumentar el salario mínimo al doble en las zonas fronterizas, han sido calificadas como inviables y populistas, principalmente por un influyente grupo de empresarios que ha sido siempre receptor de los productos de la corrupción de las decisiones presidenciales, y cuyos miembros más recalcitrantes y enemigos de la competencia de las empresas públicas han sido socio directos, cómplices y prestanombres en los procesos de privatización y remate de los sectores económicos y los bienes más rentables del Estado nacional; personajes que,desde que fue creciendo la candidatura del líder nacional del Morena y han sentido que las tradiciones de la perversión del supremo poder del Estado en su beneficio pueden terminar, han arreciado en sus descalificaciones sobre la capacidad de administración y liderazgo institucional de López Obrador, y han incurrido, incluso, no pocos de ellos, en la flagrancia anticonstitucional de presionar a sus trabajadores para que no voten por el Morena, con la velada o abierta advertencia de que si lo hacen y su candidato llega a la Presidencia de la República, el país y ellos mismos, los trabajadores, pagarían con las peores consecuencias porque sobrevendría la peor de las crisis económicas jamás padecida. El candidato morenista en el flechero, quien meses atrás no había dudado en incluirlos como miembros distinguidos de la ‘mafia del poder’, se mantuvo sereno capoteando la andanada. Durante semanas estuvieron disparando obuses contra él los empresarios comandados por gente de la calaña salinista de los Carlos Slim, José Ramón Elizondo y Germán Larrea, presidentes de Grupo Carso, Vasconia y México, respectivamente, complementados por las diatribas de algunos de los expresidentes más perniciosos y dañinos para el país, como Vicente Fox y Felipe Calderón, panistas de la misma catadura de sus antecesores priistas y de las mismas hechuras privatizadoras neoliberales que Salinas, pero finalmente esas campañas de lodo en nada afectaron la popularidad del candidato morenista, quien siguió avanzando en las preferencias electorales y montado en la lógica de que quien ladra sólo se muerde a sí mismo. Andrés Manuel comprendió, sin embargo, que esa guerra electorera sólo enturbiaba el ambiente de su inevitable ascenso al poder, y los hombres de negocios que su propaganda sólo los exhibía en el contexto de una guerra sucia perdida, por lo que éstos prefirieron correr más invitaciones y aquél aceptarlas, como las del Consejo Mexicano de Negocios y el grupo de Ricardo Salinas Pliego, a donde ha presentado algunos de sus planes y donde ha fumado, aunque sea de máscaras para afuera,la ‘pipa de la paz’. Es cierto que algunas de las propuestas de Andrés Manuel tienen aires de utopía. Pero también es cierto que tras tanto tiempo de naufragio y de las más groseras y tenaces fuerzas de la inmoralidad y la rapacidad públicas que lo han saqueado y desbaratado casi desde sus cimientos, es menester remitirse a las ideas y convocar el legado vital de quienes más han luchado por rescatar y dignificar a la nación en las horas más adversas y aciagas de su devenir, justo como éstas, en que ha sido reducida a escombros por una sucesión de forajidos que han hecho del poder político su modus operandi, de la casa presidencial una guarida donde la Cueva de Alí Babá no sería sino una ratonera de caricatura, y del país entero una siniestra y sangrienta carnicería donde se alimentan los lobos. México necesita una revolución política, educativa y moral que tendría que parir una nueva genética cultural y un nuevo modo de ser y un renovado espíritu popular y una idiosincrasia de la ley y la civilidad, y esa revolución tiene que intentarse y empezarse algún día si de veras se quiere una nación que puede llamarse tal cosa. Si López Obrador busca los remitentes de Juárez y de Cárdenas, debe saber que el país que habría de gobernar no está mucho mejor que el de los tiempos de esos líderes históricos. No está mal que los invoque, pero más que un recurso de propaganda debe poner sus propios pies en la tierra firme de la realidad mexicana, y remitirse a los próceres con la noción clara de lo que, aquí y ahora, se tiene que hacer; en esto, pues, que queda del país que han dejado las carroñeras mafias del poder y sus partidos desde hace casi cincuenta años.

Javier Ramírez

El popular dicho, ‘la tercera es la vencida’, no podría sentar de mejor modo a Andrés Manuel López Obrador, quien estaría a una semana de ser electo como nuevo presidente de México, luego de perder dos veces y de sobrevivir a las vastas maquinarias del estatus quo priistas y panistas que en el segundo de esos procesos electorales lo derrotaron por muy poco y con sobradas evidencias de fraude y complicidad de las autoridades electorales, afines a los grupos de poder de dicho estatus quo.

En vísperas de lo que podría ser una fiesta histórica para el país, conviene recordar las principales propuestas que el líder del Morena ha hecho a lo largo de su campaña para refrendar desde el Gobierno federal las demandas de transformación del país que lo han convertido en un candidato insuperable gracias a la confianza de la mayoría de los electores, quienes en los últimos años han visto afectadas su economía, su seguridad y sus libertades. Son propuestas que el mismo López Obrador fue adaptando o modificando conforme el proceso electoral avanzaba, con el fin de incluir a todos los sectores sociales.

El decálogo

El año pasado, cuando se registró como precandidato del Morena a la Presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador presentó a la opinión pública diez propuestas que serían su punto de partida para cambiar al país.

1.- A partir del 1 de diciembre de 2018 habrá un Estado democrático de Derecho para aplicar al pie de la letra el criterio de que, al margen de la ley nada, y por encima de la ley nadie. El Gobierno dejará de ser un comité al servicio de un grupo o facción y retomará su necesaria condición de representante de todos los mexicanos. Se respetará la vigencia de las garantías constitucionales, las libertades y los derechos humanos. Se garantizará la realización de elecciones libres y limpias, y se acabará con los fraudes electorales y la compra de votos, con el fin de establecer una auténtica democracia.

2.- Se convocará al pueblo para hacer de la honestidad una forma de vida y de Gobierno. Se eliminarán la corrupción, los fueros y los privilegios; los sueldos bajarán, empezando por el del presidente de la República, y se aumentarán las percepciones de ‘los de abajo’, por lo que maestros, enfermeras, médicos, policías, soldados y otros servidores públicos de los niveles salariales inferiores verán incrementados sus ingresos.

3.- Para promover el desarrollo en todo el territorio nacional y estar en mejores condiciones de enfrentar el reto de la vulnerabilidad de la Ciudad de México ante sismos y problemas de abasto de agua y otros servicios, se descentralizará el Gobierno federal. Para ello, Andrés Manuel propone mover las secretarías de Estado a otras entidades. Por ejemplo, la de Turismo quedaría en la ciudad de Chetumal, la de Medio Ambiente en Mérida, la de Educación Pública en Puebla, etcétera. Para que esto sea factible, habrá apoyos y facilidades para que los trabajadores cambien su residencia.

4.- Se rescatará al campo y a sus pobladores del abandono y de la pobreza. Se fomentará al sector agropecuario, pesquero y forestal, y el nuevo Gobierno fijará precios de garantía para los productos agrícolas, producirá fertilizantes, se distribuirán los fertilizantes a precios bajos y se promoverá la siembra de un millón de hectáreas de árboles frutales y maderables.Asimismo, se otorgarán créditos ganaderos a la palabra. El propósito es que el país sea autosuficiente.

5.- Atender con urgencia la grave problemática del sector energético. Para ello las seis refinerías existentes serán modernizadas y se emprenderá la construcción de dos más, con el propósito de procesar en México todo el petróleo crudo y dejar de importar los 600 mil barriles diarios de gasolina que actualmente se compran con sobreprecios en el extranjero.

6.- El Estado promoverá el desarrollo económico y el fortalecimiento del mercado interno. No aumentarán los impuestos ni la deuda pública. Con los ahorros derivados del combate a la corrupción y al suprimirse los gastos suntuarios, será posible financiar proyectos productivos y de creación de empleos. El Estado asumirá su responsabilidad en la reconstrucción del país y en el apoyo efectivo, general e indiscriminado, a los damnificados por los sismos.

7.- Los jóvenes tendrán garantizado el derecho al estudio y al trabajo. Todos los que estén cursando el nivel medio-superior tendrán una beca mensual, y 300 mil universitarios de familias de escasos recursos económicos recibirán un apoyo de 2 mil 400 pesos mensuales. Este punto incluye la polémica contratación de dos millones 300 mil jóvenes, a los que se les otorgará un sueldo, como aprendices, de 3 mil 600 pesos mensuales para capacitarse en el trabajo.

8.- Se aumentará al doble la pensión a los adultos mayores del país, es decir, a mil 200 pesos mensuales. Este apoyo será universal, por lo que lo recibirán jubilados del ISSSTE y del IMSS. Asimismo, todas las personas pobres con discapacidad tendrán derecho a una pensión.

9.- Se garantizará la educación gratuita en todos los niveles escolares y se dejarán sin efecto las medidas de la reforma educativa. La promoción de la ciencia y la cultura serán consustanciales a todas las acciones del Gobierno.

10.- Para enfrentar la violencia y la inseguridad se creará la Secretaría de Seguridad Pública y la Guardia Nacional para reorganizar e integrar a todas las corporaciones militares y policíacas. Se premiará el buen desempeño de sus integrantes y se castigará con rigor la corrupción y la asociación delictuosa. La propuesta de someter a debate y consulta principalmente con las víctimas, la posibilidad de otorgar amnistía a infractores que opten por su readaptación, ha sido la que más han usado los rivales de Andrés Manuel para atacarlo.

Las propuestas principales

Una vez inició la campaña que lo hizo recorrer todo el país, Andrés Manuel fue dando a conocer sus ideas a sus simpatizantes, al tiempo que ahondó en ellas o agregó otras conforme fue conociendo las necesidades de la población, dividiéndolas en nueve categorías.

Seguridad.- Planteó elaborar un plan en conjunto con organizaciones civiles, religiosas y académicas para traer paz al país, inclusive haciendo una invitación al papa Francisco para que ayude en una posible amnistía. Indicó que se revisará la estrategia de combate al crimen y se realizará un retiro gradual de las tropas de las calles, además de que se revisará la compra de 8 helicópteros artillados para la Secretaría de Marina, con costo de 25 mil millones de pesos.

Gobierno.- Además de lo planteado en el punto 2 de su decálogo, explicó que no utilizará los servicios del Estado Mayor Presidencial, que cancelará las pensiones de los expresidentes, y anunció un Gobierno itinerante con el que recorrerá todo el país. También se cancelará el servicio médico privado de los altos funcionarios y se revisarán los contratos del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.

Corrupción.- En esta área muchos sectores expresaron su inconformidad, pues propone revisar todos los contratos y concesiones otorgadas a empresas por parte de Gobiernos estatales, ahorrar 500 mil millones de pesos mediante la venta del avión presidencial, el recorte de salarios y otras medidas de austeridad, así como reformar el Artículo 108 de la Constitución para que el presidente pueda ser juzgado por delitos de corrupción.

Economía.- Buscará crear 400 mil empleos en ejidos, bajar el ISR en la frontera al 20 por ciento, dar créditos a la palabra a pescadores, reducir el IVA en la frontera del 16 al 8 por ciento, se detendrán los ‘gasolinazos’ y se fijarán precios de garantía a los productos del campo. También se construirá un tren rápido en la ruta Cancún-Tulum-Calakmul-Palenque y se añadirá una línea al Metro de la Ciudad de México, de Indios Verdes a Tecamac.

Jóvenes.- Se impulsará que las empresas contraten a jóvenes para realizar sus prácticas y se creará el programa ‘Jóvenes construyendo el futuro’, que tendrá el objetivo de garantizar educación a todos los jóvenes del país, integrándolos en actividades de desarrollo humano, educativas, productivas, académicas y comunitarias.

Educación.- Se eliminará el examen de admisión en las universidades, se cancelará la reforma educativa y la educación será gratuita en todos los niveles, desde preescolar hasta la universidad. Asimismo, se elaborará un plan educativo para mejorar la calidad de la enseñanza, sin afectar los derechos laborales de los maestros.

Salud.- Propone cancelar el Seguro Popular y conseguir una cobertura universal, en la que medicamentos y servicios públicos en consultorios, clínicas y hospitales, desde el primer nivel de atención hasta la medicina especializada, sean accesibles y gratuitos para los mexicanos.

Derechos humanos.- Habrá cobertura de Internet en todo el país –gratuito en escuelas, hospitales y espacios públicos-, se garantizará la libertad de prensa, diversidad sexual y el derecho a disentir, y se dará apoyos a personas con discapacidad.

Cultura y deporte.- La Residencia Oficial de Los Pinos dejará de ser la casa del presidente para convertirse en el mayor centro cultural del país; se apoyará a los deportistas de alto rendimiento y se impulsarán otros deportes, como el béisbol.

Reaccionan los empresarios

A finales de mayo pasado comenzaron a salir ‘spots’ en los que empresarios como José Ramón Elizondo, presidente del Grupo Vasconia, se pronunciaron porque sus empleados ‘razonen’ su voto y no opten por la “opción populista”, en clara referencia a Andrés Manuel. “Somos optimistas, pero tenemos la responsabilidad de estar preparados por si, desafortunadamente, el 1 de julio gana la opción populista con todas sus consecuencias. Contra todos nuestros deseos, hemos limitado contrataciones, inversiones y gastos, pero sólo estamos actuando con cautela buscando proteger la marcha de nuestra empresa y fuente de trabajo. Ése es nuestro compromiso desde hace más de 100 años”, aseveró José Ramón Elizondo.

Por su parte, el presidente del Consejo de Administración de Femsa, José Antonio Fernández Carbajal, recordó que su empresa se ha visto amenazada por políticas populistas con Luis Echeverría y José López Portillo. “Los efectos fueron catastróficos. Tuvimos devaluaciones de más de 100 por ciento, tanto en 1976 como en 1982. Muchos mexicanos perdieron sus empleos y a la mayoría se nos redujeron nuestros ingresos de manera muy relevante. En el ’82 también, agravando aún más la situación, el Gobierno estableció control de cambios y expropió los bancos privados, incluyendo Banca Serfín, que era el segundo brazo más importante que tenía nuestro grupo”, expuso.

En otros lugares, la ‘advertencia’ fue en ‘privado’. Los empleados de la tienda Coppel recibieron un documento en el que les advertían que los accionistas de la empresa quieren que voten por el candidato de Por México al Frente, Ricardo Anaya. En Grupo Herdez, su presidente, Héctor Hernández Pons, advirtió una posible crisis económica y adelantó detalles de un plan de contingencia económica que daría a conocer en fechas próximas. Recomendó a sus trabajadores ahorrar y tomar precauciones ante una probable crisis.

Si bien en los procesos de 2006 y 2012 los empresarios tomaron una actitud similar, nunca fueron tan abiertos como ahora; pero también nunca vieron tan de cerca la posibilidad de que sus privilegios al margen del poder estuvieran a punto de acabar. Y a decir de su manera de pensar y hacer las cosas, parece que si empresarios como éstos salen perdiendo con el previsible triunfo de López Obrador, el país saldrá ganando.

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