Los campeonatos nacionales del Caribe mexicano en morosidad crediticia y estafa ‘piramidal’

Los campeonatos nacionales del Caribe mexicano en morosidad crediticia y estafa ‘piramidal’

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Por cada quintanarroense con buen historial crediticio hay otro que no paga sus deudas, cae en morosidad y se le cierran casi todas las puertas para obtener más préstamos. De esos quintanarroenses endeudados y morosos, al menos 70 mil son cancunenses. Cuando además de deudores tienen valores informativos, críticos y de responsabilidad escasos, son vulnerables a las tentaciones de la ganancia con el menor esfuerzo; candidatos perfectos, por ejemplo, a lo que puede denominarse como ‘estafas piramidales’, esos esquemas facilistas de engañosa multiplicación del dinero, donde la promesa de recibir hasta 700 por ciento de una inversión inicial les ha permitido a los promotores del negocio de las “pirámides” cobrar un auge patológico e impune en el Caribe mexicano, sobre todo en Cancún. El modus operandi puede desplegarse con diferentes nombres, pero el sistema es el mismo: una red de donantes otorga el dinero que recibe un pequeño grupo de personas, con la esperanza de que al ingresar a más miembros les tocará el turno de recibir las ganancias. El problema es que el beneficio colapsa muy rápidamente, pues necesita alimentarse de manera exponencial de cada vez más miembros, por lo que sólo a la quinta vez de repetir el ciclo harían falta más de 260 mil personas. Pero las autoridades no pueden detener su expansión impune, pues si bien se trata de un modelo fraudulento de ganar dinero, éste se da entre familiares y conocidos, por lo que las denuncias son escasas. Además, la mayoría de las personas que ingresan saben de antemano que es una estafa, e incluso han perdido dinero en anteriores ocasiones. Pero la tentación de recibir hasta 120 mil pesos supera su raciocinio, porque un engaño tan evidente sólo puede fraguarse donde la codicia es incompatible con el sentido común. El poder de los cuentos chinos cifrados en el engatusamiento de la Alquimia es la industria, desde el principio de los tiempos, de los que tienen más saliva y se tragan el pinole de los tontos.

Los campeonatos nacionales del Caribe mexicano en morosidad crediticia y estafa ‘piramidal’

Armando Galera

Como en ninguna otra ciudad del país, en Cancún cada vez tienen más éxito los ‘esquemas piramidales’: un tipo de fraude que la mínima lógica puede descubrir que lo es, que tiene clientelas de incautos que se multiplican en progresión geométrica, y donde sólo unos cuantos promotores del primer círculo de ‘socios’ obtienen las grandes ganancias anunciadas para todos, mientras la gran masa de los inversores esperanzados en la multiplicación milagrosa de sus peces y sus panes pierde los pocos de que disponía para comer al día siguiente por apostarlos, como José Arcadio, al gran invento de los alquimistas de la nueva era.

Sus estrategias son simples: un grupo de personas, autollamados “líderes emprendedores del Network marketing”, llegan a una ciudad, y a través de las redes sociales ofrecen ganancias de hasta 70 mil pesos en menos de cuatro meses con el mínimo de esfuerzo. Las únicas condiciones son que inviertan cantidades que oscilan entre 3 mil y 10 mil pesos, y que convenzan a más personas para unirse.

Wake Up Now fue la primera de estas modalidades fraudulentas en llegar al norte del Estado en el 2014, de acuerdo con los registros de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef). Tan sólo en sus primeros seis meses, su “red” alcanzó a más de 14 mil cancunenses, la gran mayoría jóvenes de entre 18 y 25 años, que se sintieron atraídos por las promesas de ganar dinero fácil y los videos promocionales donde sus sabios profetas exhibían una vida de éxito y lujos para los suertudos que se incorporaban a su ciencia.

Pero antes de cumplir el año, este esquema piramidal colapsó, de la misma manera que sucede en los lugares donde llega: se agota la fuente del mercado, la clientela potencial; el número de personas para invitar a la “red” –la de los peces secundarios atrapados por los fundacionales- se reduce a su mínima expresión, por lo que, sin el flujo de nuevos “inversionistas”, los ingresos se detienen, y los últimos en enredarse en la telaraña fantástica nunca obtienen su ‘recompensa’.

Sin embargo, la lección no pareció aprenderse. Unos meses después surgió el mismo modelo, pero con otro nombre, La Flor de la Abundancia, cuyo nicho de mercado eran principalmente amas de casa, quienes al cabo de un tiempo también perdieron su dinero.

Le siguieron Atrapa Sueños, Eslabones de la Riqueza, Castillos de Dinero… La Condusef estima que al menos 40 mil habitantes de Cancún han caído en este tipo de estafas disfrazadas de “cadenas de buena fe”. Curiosamente, sólo han registrado 78 denuncias desde que empezó en Cancún el cuento de los nuevos alquimistas.

“Hay pocas denuncias, porque la gente está consciente de que para ganar dinero alguien más perderá”, explica a este semanario Juan Bosco García Galán, delegado de la Condusef en la Península de Yucatán. “No sólo entra en juego la posibilidad de ganar dinero fácil, sino que también la mayoría de los interesados en participar son personas morosas que por su falta de pago ya no tiene acceso a créditos con los bancos, así que ésta es su única manera de conseguir el dinero que necesitan”.

En efecto, Quintana Roo tiene una de las más altas tasas de morosidad: por cada persona de la entidad que cuenta con un crédito sano, otra se encuentra en el buró de crédito por el mal uso de los plásticos o atrasos en financiamientos automotrices, hipotecarios y préstamos bancarios. En el Municipio de Benito Juárez hay más de 70 mil deudores que ya no tienen acceso a más créditos por su morosidad, y son los clientes potenciales de las estafas piramidales.

La promesa de la abundancia

Sofía C. tenía 31 años y deudas con tarjetas de crédito por más de 140 mil pesos. Su esposo tampoco tenía un buen historial financiero, por lo que desde hace tres años ninguna institución financiera les concedía un préstamo.

“Todo se complicó a finales del 2016. Mi esposo fue despedido, por lo que decidimos empezar nuestro propio negocio de comida. Necesitábamos 55 mil pesos de inversión, pero nadie quería darnos crédito”, dice la entrevistada.

Fue entonces cuando una amiga suya le invitó a formar parte de la “Flor de la Abundancia” con la promesa de recibir hasta 120 mil pesos en menos de tres meses. La oferta era tentadora y el método sencillo: formaría parte de una “flor” integrada por 15 personas segmentadas en cuatro niveles, de las cuales 14 ocupan posiciones llamadas “pétalos” (“fuego, viento, tierra…”).

Las últimas personas en ingresar ocupan el último nivel y son las personas que dan el dinero de manera “desinteresada”, confiando en que “la vida les regrese ocho veces lo que regalaron”. Éste era el nivel en el que empezó Sofía, ‘regalando’ 15 mil pesos que obtuvo con préstamos familiares y la venta de algunos electrodomésticos.

El tercer nivel lo ocupan cuatro integrantes encargadas de atraer nuevos “donadores”. A éste pertenecía su amiga. En el segundo nivel están dos personas que ‘deben ayudar’ y motivar a los demás miembros de la flor. En el centro se encuentra una persona, la que recibirá “toda la abundancia del universo”, para que pueda hacer sus sueños realidad.

Una vez que las ocho donadoras han dado su parte a quien ocupa la posición central, la flor “se cierra”. Las dos del segundo nivel se separan para crear dos “flores” o “células”, ocupando cada una ahora el centro de la misma y dejando que los demás “pétalos” suban de posición. El ciclo se vuelve a repetir.

“No tardó en cerrarse la ‘flor’ a la que me invitó mi amiga. Subí al siguiente nivel como buscadora de nuevas integrantes. Logré que se unieran mi mamá, mi hermana y dos amigas. En menos de tres semanas se juntó el dinero para ‘regalarle’ los 120 mil pesos a la persona ‘central’. Había concluido un ciclo más, por lo que en el próximo le tocaba el turno a mi amiga de recibir el dinero. Estaba emocionada porque se acercaba mi oportunidad, y hasta ya habíamos comenzado a ver los lugares donde instalaríamos nuestro puesto de comida”, cuenta Sofía.

Pero empezaron los problemas. Ya no tenían más conocidas interesadas en ingresar a su “flor”, o ya pertenecían a otros grupos. Sólo consiguieron cuatro donadoras, por lo que su amiga sólo recibió 60 mil pesos. La decepción de las de menor nivel ocasionó que su grupo se fracturara, por lo que Sofía nunca obtuvo su “recompensa”.

“Lo peor fue que mi mamá, mi hermana y varias amigas tampoco habían recibido su recompensa, y como yo las invité, todos los días me llamaban para que les devolviera lo que invirtieron. Terminé por cambiar de número para ya no tener que responderles. Intenté contactar a la amiga que me metió en esto pero tampoco me respondió. No la culpo, pues yo estoy haciendo lo mismo”.

Desenmascarando el fraude

Casos como el de Sofía son muy comunes en Cancún desde hace tres años. No importa el nombre o si varía un poco el sistema, al final sigue el mismo esquema piramidal que se nutre de las aportaciones que van haciendo los nuevos miembros, los cuales a su vez buscan más personas que alimenten el esquema hasta que se agote.

“El problema es que las personas no piensan de manera exponencial”, dice Juan Bosco García Galán, delegado de la Condusef en la Península de Yucatán; “es decir: sus miembros dicen que el modelo será estable mientras inviten a más personas, pero piensan que ellos o sus familiares y amigos conocen a suficientes potenciales candidatos a integrarse, cuando la realidad es que no es así.

Imagina que los últimos ocho miembros necesitan cada uno a ocho más para sumarse a la cadena. Entonces serán necesarias 64 personas. Si cada una de esas 64 personas necesita buscar a ocho miembros más, entonces faltarán 512 personas. La siguiente vez serán necesarias 4 mil 96. Después, 32 mil 768. La quinta vez necesitarán 262 mil 144 personas, prácticamente toda la población económicamente activa de Cancún. La sexta vez que quieran repetir el ciclo, ocuparían a dos millones 97 mil 152 personas, lo que será imposible, pues eso supera la población de todo el Estado”, dice Galán.

El funcionario explica que, por lo general, los esquemas piramidales colapsan a partir del cuarto o quinto nivel, por lo que sólo el 2 por ciento de los integrantes logran ganar dinero. Claro que las cantidades que manejan no son nada despreciables: por cada 128 “flores” que se logren donde las aportaciones por persona sean de 15 mil pesos, se acumula poco más de 15 millones de pesos.

“Muchos piensan: ‘¡Claro que no!, yo conozco a mucha gente que ha ganado dinero, ¿por qué dices que no funciona?’ Está claro que va a haber algunos ‘centros’ que sí logren cobrar, pero es importante recordar que cada vez que uno cobre se necesita de muchas más personas para juntar más dinero, que en muchas ocasiones no es tan sencillo encontrar, por lo que la oportunidad de tener éxito disminuyen cada vez, en tanto que hoy día muchas personas desconfían de estos sistemas que te ‘llenan de abundancia’ de la nada”, puntualiza.

-Si es así, ¿por qué tienen tanto éxito este tipo de esquemas?

“Actualmente la información sobre las pirámides ya es conocida por las personas, y saben de antemano que enfrentan el riesgo de perder. Pero pareciera que quienes entran lo hacen de manera consciente, con la esperanza de ganar sabiendo que alguien más perderá. Además, para la mayoría de quienes incursionan en este tipo de fraudes, es la única manera de obtener dinero, pues por su morosidad se les han cerrado las puertas para obtener créditos en los bancos”.

La morosidad, el perfecto caldo de cultivo para estos fraudes

La elevada morosidad que existe en el Estado parece vincularse con el apogeo de este tipo de esquemas piramidales, de acuerdo con la Condusef. Poco más de la mitad de los quintanarroenses tienen retrasos o han dejado de pagar sus deudas, lo que fomenta su calificación negativa en el Buró de Crédito.

“Esto se debe principalmente a la falta de cultura financiera de las personas. Apenas tienen la oportunidad de obtener un préstamo, lo adquieren sin calcular primero cuánto deberán pagar contando los intereses, y de qué manera afectará a sus ingresos los abonos mensuales. El 67 por ciento de la población de Quintana Roo con acceso a créditos tiene comprometido más de la mitad de su salario mensual para pago de deudas, por lo que al final terminan por dejar de pagar y entrar en la morosidad”, explica el delegado de la Condusef en Chetumal, José Alberto Rodríguez Basto.

Por el abuso de las tarjetas, los atrasos en créditos automotrices, hipotecarios y de nómina, han hecho que las personas estén sobre-endeudadas y boletinadas en la banca crediticia, sin acceso a más créditos.

“El problema es que la gente piensa que es dinero extra, cuando en realidad es un préstamo que se debe pagar”.

En Cancún, más de 70 mil personas son morosas, por lo que, de acuerdo con la Condusef, son el blanco perfecto de los esquemas piramidales.

-¿No es ilegal este tipo de fraudes; por qué no se detienen?, se le cuestiona a Juan Bosco.

“Sería catalogado como fraude si existiese un engaño en el ofrecimiento. Pero la realidad es que prácticamente todos los que ingresan están conscientes de las implicaciones y que tienen una oportunidad de perder su dinero. Sólo que la tentación de recibir hasta el 700 por ciento de su inversión inicial vence a la razón. Además, la mayoría de las personas que entran lo hacen por invitación de familiares o amigos cercanos, por lo que rara vez existen acciones legales contra ellos”.

Añade que sólo han recibido 76 denuncias por este tipo de fraudes desde el 2014, cuando se detectó la red Wake Up Now en Cancún, a pesar de que se calcula que más de 50 mil personas en dicha ciudad se han involucrado en alguna de las referidas redes.

“Muchos, incluso, están a la espera de que surjan nuevas redes con diferentes nombres: Células de Gratitud, Bolas Solidarias, Círculo de la Prosperidad, Rueda de la Amistad, Mandala, etcétera. Aunque hayan perdido su dinero en anteriores ocasiones, tienen la esperanza de ser los ganadores de la próxima. Se están multiplicando de manera exponencial y nadie puede detenerlos, pues la entrega de dinero a través de “donaciones” y la falta de un contrato, impide que podamos actuar legalmente, por lo que sólo podemos advertir y asesorar al respecto.

Cuando inició todo, hace poco más de tres años, estos esquemas de ‘inversión’ se promocionaban con pláticas grupales o conferencias dadas por personas originarias de otros Estados que venían a Cancún a crear más células. Pero hoy, cualquier persona puede organizar un grupo de este tipo a través de las redes sociales, razón principal de que estén creciendo exponencialmente”, sentencia Bosco.

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