Los viernes musulmanes de Yumu’ah y sermones incendiarios de imanes extremistas cohabitarán...

Los viernes musulmanes de Yumu’ah y sermones incendiarios de imanes extremistas cohabitarán con los ‘Fridays for future’ del cambio climático

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A finales de agosto de 2018, la activista sueca Greta Thunberg se plantó cada día durante tres semanas frente al Parlamento de su nórdico país para pedir a su Gobierno que cumpliese con el Acuerdo de París sobre el clima. Acababan de pasar el verano más caluroso de la historia y ella, con 15 años, enfundada en un chubasquero amarillo y con una pancarta de madera, explicó que se sentaba allí porque los adultos lo estaban haciendo sobre su futuro. En septiembre decidió cambiar la sentada y empezó a faltar a clase cada viernes. Así nacieron los ‘Viernes para el Futuro’, la traducción al español de #FridaysForFuture, el hashtag con el que la acción de Thunberg comenzó a extenderse por redes sociales y que la llevó a participar el 14 de diciembre en la Cumbre del Clima de Katowice, en Polonia, frente a más de un centenar de líderes mundiales. Ahora, su huelga de los viernes es mundial desde este 15 de marzo: en más de 1,000 ciudades de 89 países, los estudiantes estaban llamados a secundarla, también en muchas naciones musulmanas. Greta es universalmente ‘cool’, una ‘rebelde con causa’…

Santiago J. Santamaría Gurtubay

La Yumu’ah es una oración o un azalá de los musulmanes que se celebra cada viernes, poco después del mediodía. Reemplaza la oración Dhuhr efectuada los otros días de la semana. Es una obligación para los hombres (y una recomendación para las mujeres) efectuar la Yumu’ah junto con otros musulmanes en la mezquita. Sólo el estar enfermo es considerado una razón válida para perder el Yumu’ah, siendo la visita a la mezquita una dificultad para el musulmán enfermo y, si la enfermedad en cuestión en contagiosa, podría afectar a los otros musulmanes en la mezquita. El rezo del Yumu’ah es precedido por un sermón, dictado en dos partes por un altavoz. El sermón, que viene sustituyendo las dos raka’at del rezo ordinario del Dhuhr, es seguido por el rezo en grupo, conducido por un imam o jeque. En la mayoría de los casos el altavoz que dicta el sermón también sirve como el imán. Los sermones tienen a menudo una inclinación práctica fuerte, intentando integrar y aplicar creencia islámica y enseñanzas históricas en vida de cada día contemporánea. En muchas sociedades islámicas, el Yumu’ah tiene a menudo una comunidad significativa o aún un papel político. A partir de ahora el ‘Viernes Musulmán’ compartirá protagonismo con los ‘Viernes para el futuro’. En la actualidad, en torno a 1,500 millones de personas del planeta profesan la religión instaurada por Mahoma. A pesar de que su cuna y su corazón siguen estando en la península arábiga, y que todos los musulmanes miran a La Meca cuando rezan sus oraciones, las comunidades más numerosas se encuentran hoy en países no árabes del subcontinente indio, el sudeste asiático y Asia Central. Indonesia, con 200 millones de musulmanes, ocupa el primer puesto en el atlas humano de esta fe, seguida de Pakistán, que acoge a más 159 millones de fieles. ‘Fridays for future’ está de moda. Greta Thunberg es ‘cool’, una ‘rebelde con éxito’…

¿Qué es ser ‘cool’? James Dean, Marlon Brando o George Clooney, ¿quién es el más ‘cool’ de los tres? Un museo de Washington dio la respuesta y organizó una exposición para tratar de definir el popular concepto. Madonna es ‘cool’ y Lady Gaga no lo es tanto, por la misma razón que la figura de Marlon Brando es más ‘cool’ que la de James Dean y ambos lo fueron más que George Clooney o Al Pacino. La exposición ‘American Cool’, en la National Portrait Gallery de Washington, examinó un concepto que es tan extendido como difícil de delimitar y establece las características básicas que lo definen. Con ello aporta un baremo para saber cuánto de ‘cool’tiene una personalidad pública. ‘Cool’, que según los viejos diccionarios equivale a ‘frío’, debe su nuevo valor al legendario saxofonista de jazz Lester Young, que en la década de 1940 le dio un giro a la palabra. Ya en 1708 apareció escrita en Inglaterra con el significado de ‘calma’, pero Young fue el primero en decir “I am cool”. Con ello quería decir que se encontraba relajado en un determinado ambiente, con la situación bajo control. Young también fue el primero en actuar de noche en un escenario llevando gafas de sol. Era como decir: “juego con las cartas muy próximas al pecho, no muestro mis emociones”, explicaban los comisarios de la exposición, Joel Dinerstein, estudioso del jazz, y Frank Goodyear, experto en estudios americanos.

Una persona ‘cool’, en su contestación a muchas normas establecidas, siempre parece tener la situación bajo control, con un estilo personal

Hoy el adjetivo se usa, según ambos comisarios, como “un equilibrado estado mental, un modo dinámico de actuación y un cierto estoicismo estilístico”. Una persona ‘cool’ es alguien que en su contestación a muchas normas establecidas “siempre parece tener la situación bajo control, con un estilo personal”. En síntesis: ‘rebeldes con éxito’. Nada que ver con “Rebelde sin causa” (título original: “Rebel Without a Cause”), una película dramática estadounidense de 1955 dirigida por Nicholas Ray y protagonizada por James Dean, Natalie Wood, Sal Mineo, Jim Backus, Ann Doran y Corey Allen. Es una adaptación del libro de 1944 “Rebel Without A Cause: The Hypnoanalysis of a Criminal Psychopath” (“Rebelde sin causa: El hipnoanálisis de un psicópata criminal”) del psiquiatra Robert M. Lindner. La película, sin embargo, no hace referencia alguna al libro de Lindner. La obra cuenta la historia de un adolescente rebelde, recién llegado a Los Ángeles. Allí conoce a una chica, desobedece a sus padres y desafía a los líderes de la pandilla del instituto local. El film despliega ciertos juegos de cámaras, movimientos poco convencionales, cámara subjetiva y una colorimetría contrastada. En 1990, la cinta fue considerada “cultural, histórica y estéticamente significativa” por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionada para su preservación en el National Film Registry.

“Rebel without a Cause”sigue a Jim Stark (James Dean), un inadaptado estudiante de secundaria, que llega a Los Ángeles y busca encajar entre sus nuevos compañeros. Sin embargo, no lo consigue y rápidamente entabla una enemistad con Buzz y su pandilla, y así también queda flechado por Judy (Natalie Wood), la novia de su antagonista. En este contexto de enfrentamientos, Jim traba amistad con Platón (Sal Mineo), un muchacho solitario, que se convertirá en su secuaz. Entre las reiteradas contiendas cada vez más agravantes, Jim, Platón y Judy quedarán envueltos en un conflicto que terminará con varias muertes para luego decantar en un altercado policial que acabará con la vida de Platón.La película revela a un joven inadaptado, que se mete en problema tras problema, buscando encajar y haciéndole frente a los adultos y sus estructuras. Pero a pesar de esta rebeldía, Jim se revela como un muchacho sensible, un amigo leal, capaz de arriesgarlo todo por aquellos a quien quiere.

Especialmente ‘cool’ figuran Steve Jobs, Michael Jordan, Prince, Bruce Springsteen, Benicio del Toro, Quentin Tarantino y Johnny Depp

Nacido el concepto ‘cool’ en la escena de la cultura estadounidense, la definición que formula la exposición de Washington se atiene a ese ámbito popular de actores, cantantes, músicos y artistas, valorando lo que ha aportado su personalidad y su creatividad. Así, se fijan cuatro elementos básicos de la persona ‘cool’… Primero, se trata de alguien con una visión artística original llevada a cabo con un estilo personal. Segundo, encarna una rebelión o transgresión cultural para una particular generación. Tercero, tiene un poder icónico o un reconocimiento visual instantáneo. Cuarto, ha dejado un reconocido legado cultural. En la selección de los cien estadounidenses más ‘cool’, presentados en la muestra con retratos realizados por algunos de los fotógrafos más renombrados –es una exposición fotográfica–, se ha tenido en cuenta a famosos que al menos reunieran tres de las cuatro características mencionadas.

De esta forma, por ejemplo, no se incluye a Lady Gaga, por considerar que tiene mucho de ‘remake’ de Madonna, cuya foto sí está en la exposición. Tampoco figura Clooney, por entender que ni supone ninguna transgresión ni está dejando un legado, algo que sí en cambio hicieron Marlon Brando y James Dean, si bien este último copió muchas cosas de Brando. “Con Marlon, las cazadoras de cuero y las moto pasaron a ser atributos de cool”, afirma Dinerstein. La exposición comienza con los precursores, que fueron ‘cool’ sin que ellos mismos u otras personas les aplicaran ese adjetivo. Ahí se incluyen Buster Keaton, Greta Garbo, Fred Astaire o Ernest Hemingway. Luego pasa a la generación en la que nació lo ‘cool’, en las décadas de 1940 y 1950, con fotografías de John Wayne, Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Robert Mitchum, Gary Cooper, Elvis Presley o Frank Sinatra. En las décadas de 1960 y 1970 se produjo una intersección entre lo ‘cool’ y la contracultura, y el concepto tuvo más que ver con la oposición al sistema, con un cóctel de drogas o de rock and roll, o las dos cosas a la vez. Era un estar “al frente y sentirse cómodo con esa actitud”. Fue la época de Paul Newman, Bob Dylan, Lou Reed, Mohammed Alí, Jimi Hendrix, Johnny Cash, Susan Sontag o Malcolm X, uno de los pocos no propiamente ‘celebrities’ incluidos en la selección. Desde los años 80, como especialmente ‘cool’ figuran Steve Jobs, Michael Jordan, Prince, Bruce Springsteen, Benicio del Toro, Quentin Tarantino y Johnny Depp.

 “La mayoría de los políticos actuales no estarán vivos dentro de 50 años, pero nosotros sí, y no podemos depender de sus intereses y compromisos”

Juventud por el Clima son varios grupos de jóvenes que se unieron como colectivo el pasado febrero y que están organizados en asambleas. “Empezamos hace ocho semanas, cuando nos juntamos cinco amigos y decidimos que teníamos que sentarnos igual que los estaban haciendo jóvenes de Europa y de todo el mundo”, ha explicado Lucas Barrero a Europa Press, uno de los jóvenes que inició este movimiento ecologista en España desde la ciudad de Girona. Este andaluz de 22 años y estudiante de Biología y Ciencias Ambientales en la Universidad de Girona comenzó haciendo exactamente eso, sentándose frente a la sede de la Generalitat en la ciudad en la que estudia y, esta semana, ha representado a España en el Parlamento Europeo, durante el encuentro de Friday for Future junto a otros 60 jóvenes

Aunque cada territorio se organiza de forma independiente, se han coordinado a nivel nacional, según Barrero, gracias a “las redes sociales y los medios de comunicación”. Son un movimiento “apartidista”, aunque, explica este portavoz, a partir del día 15 están abiertos a reunirse con “cualquier partido”que quiera reunirse con ellos: “La mayoría de los políticos actuales no estarán vivos dentro de 50 años, pero nosotros sí, y no podemos depender de sus intereses y compromisos”. Cada una de las asambleas del ‘Fridays for Future’ están moviendo sus propias convocatorias, solicitando huelga a través de los Consejos Sociales de las universidades. Además, el Sindicato de Estudiantes se sumó el pasado 21 de febrero a la huelga y llama a que sea secundada en todos los institutos españoles. A pesar de que son los estudiantes los llamados a esta huelga, organizaciones de distintos territorios han propuesto horas distintas para que toda la ciudadanía pueda sumarse a la protesta.Hasta ahora hay más de 40 convocatorias en marcha. El colectivo organizador ha compartido un mapa en el que se puede consultar los puntos de las concentraciones o manifestaciones en las ciudades en las que se ha convocado y la hora de las mismas.

El manifiesto de Juventud por el clima habla del momento clave en el que se encuentra el mundo: “Hemos de escoger entre políticas que no respetan los derechos fundamentales de las personas y que agreden nuestro entorno o bien elegir dar un paso al frente y exigir medidas que mejoren la calidad de vida de la ciudadanía, que respete nuestro medioambiente y que no pongan en peligro nuestro futuro”. Y explican que las protestas que llevan meses extendiéndose por Europa, han de llegar a España porque “la posibilidad de que el nivel global del mar suba tres metros de aquí al año 2100 es real, el 74% del suelo español está en proceso de desertificación y se prevé que un 20% de lo que hoy está a salvo se verá en riesgo dentro de medio siglo”. Para combatir esos datos, y otros cuantos que apuntan en el manifiesto, llaman a la movilización y piden que finalice “la pasividad” social y política.

La huelga estudiantil de este 15 de marzo cuenta con la simpatía y apoyo de las organizaciones ecologistas tradicionales como Seo Birdlife, Ecologistas en Acción, WWF y Greenpeace. Y, en el ámbito político, tanto Unidos Podemos como la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, apoyan la movilización. En Europa, más de 12,000 científicos de Alemania, Austria y Suiza han respaldado en una posición conjunta al movimiento por la protección climática ‘Fridays for Future’ y este 15-M se entregó una lista de los científicos que brindan su respaldo a los activistas medioambientales.

“Dos países estratégicos como EE UU y Brasil, están liderados por Donald Trump y Jair Bolsonaro, ¿qué haces?”, se pregunta Eliane Brum

“¡Eh, abuelo, deja de ser un mierda! Jóvenes activistas del clima exigen responsabilidad a los adultos”, opina Eliane Brum (Ijuí, Río Grande del Sur, 23 de mayo de 1966), periodista, escritora y documentalista brasileña. “Si has nacido a principios de siglo, descubres que vas a pasar los mejores años de tu vida en un planeta afectado por eventos extremos y te das cuenta de que los países estratégicos para combatir el cambio climático, como EE UU y Brasil, están liderados por Donald Trump y Jair Bolsonaro, ¿qué haces? Algunos imitan a los adultos, meten la cabeza bajo la almohada y piensan que la catástrofe sólo va a recaer sobre los más pobres. Otros ya sienten los efectos y migran con sus familias porque las cosechas se malogran o el agua ha desaparecido. Y otros ya empiezan a hacer lo que los mayores deberían estar haciendo. Ante hombres y mujeres infantilizados, en muchos casos sus propios padres, y locos de extrema derecha que se reproducen por el mundo, lidian con los granos, las hormonas y el calentamiento global”.

El número de niños y adolescentes que han decidido exigir responsabilidades a sus Gobiernos ha crecido. Saben que serán ellos y sus hijos, no los políticos actuales, los que vivirán en un planeta devastado. Con esta idea, la sueca Greta Thunberg, de 15 años, se negó a ir al colegio hasta que se celebraran las elecciones en su país, el pasado septiembre, para llamar la atención sobre la crisis climática. En el Parlamento, sus panfletos no podrían ser más claros: “Estoy haciendo esto porque a vosotros, adultos, os importa una mierda mi futuro”. Suecia dejaba atrás el verano más caluroso de los últimos 262 años, época en que la temperatura empezó a registrarse, marcado por olas de calor e incendios forestales. El ejemplo de la sueca inspiró a los casi 15,000 estudiantes australianos que este mes dejaron de ir al colegio para protestar contra el fracaso del Gobierno en el combate al cambio climático. El primer ministro, Scott Morrison, reaccionó: “Lo que queremos en las escuelas es más aprendizaje y menos activismo”. Los jóvenes respondieron en las calles: “Dejaremos de ser activistas si vosotros dejáis de ser unos mierdas”.

En 2015, 21 niños y adolescentes ya habían sorprendido al mundo al demandar al Gobierno de EE UU por tomar decisiones que agudizan el cambio climático y vulneran sus derechos. En varios países hay demandas contra el Estado por no tomar medidas contra el calentamiento global y otras se presentarán en los próximos meses. Thunberg escribió en un artículo: “Todos creen que podemos resolver la crisis sin esfuerzo ni sacrificio”. Con 15 años, demuestra la lucidez que falta en la mayor parte de los líderes mundiales cuando se realiza en Polonia la Cumbre del Clima (COP 24), en una coyuntura cada vez más desfavorable a acuerdos globales. Los adultos tienen suerte de que Greta y otros jóvenes estén en Katowice. La chica declaró en la apertura: “Como nuestros líderes se comportan como niños, nosotros tendremos que asumir la responsabilidad que ellos deberían haber asumido hace mucho”.

La ONU radiografía la salud de la Tierra y  pide cambios sin precedentes para evitar la catástrofe medioambiental del planeta

La crisis medioambiental a la que el modelo insostenible de desarrollo del ser humano ha llevado a la Tierra tiene preocupantes caras. El amenazador y transversal cambio climático, la dramática pérdida de biodiversidad, la reducción drástica del agua dulce disponible, la mortífera contaminación del aire, la inundación de plásticos de los mares y océanos, la sobrepesca… El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha radiografiado los principales problemas ambientales del planeta partiendo del conocimiento científico disponible. Las conclusiones del extenso informe −740 páginas− ‘Perspectivas del medio ambiente mundial’ (GEO, sus siglas en inglés) presentado este miércoles 13 de marzo, apenas dos días del 15-M, del‘Fridays for future’ de Greta Thunberg. La humanidad no está en la senda para cumplir las metas fijadas para 2030 y 2050 en los distintos acuerdos internacionales sobre cambio climático, desarrollo sostenible y protección medioambiental. “Se requieren medidas urgentes ahora”, sostiene la ONU. El informe –el sexto que se realiza, el primero data de 1997– sostiene que, aunque en algunos puntos concretos hay alguna mejora, desde que se publicó la edición primera hace más de 20 años “el estado general del medio ambiente ha seguido deteriorándose en todo el mundo”. Según el análisis, los esfuerzos de algunos países y regiones se ven entorpecidos por modelos de “producción y de consumo insostenibles” y por el cambio climático.

“Es necesario adoptar medidas urgentes a una escala sin precedentes para detener y revertir esta situación y proteger así la salud humana y ambiental”, concluye el informe. La parte positiva es que se conocen las medidas que hay que tomar y que incluso están recogidas en tratados internacionales como el Acuerdo de París o los llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Se debe frenar la pérdida de biodiversidad y la contaminación del aire, mejorar la gestión del agua y de los recursos, mitigar el cambio climático y adaptase a él, usar los recursos con eficiencia… Pero lo más negativo es que los diferentes estudios científicos analizados apuntan a que los países no están caminando en esa dirección. La sexta edición del GEO advierte de que las proyecciones indican “que los avances son demasiado lentos para alcanzar las metas, o que incluso progresan en sentido equivocado”.

Por lo tanto, si no se producen los cambios drásticos que se señalan, se incumplirán los objetivos establecidos en el Acuerdo de París contra el cambio climático y los ODS. “La incapacidad constante para adoptar medidas urgentes está teniendo repercusiones negativas sostenidas y potencialmente irreversibles sobre los recursos ambientales esenciales y la salud humana”, señala el informe, elaborado por 250 científicos y expertos de 70 países.

“El cambio climático pone en peligro los medios de subsistencia, la salud, el agua, la seguridad alimentaria y energética de las poblaciones”

El estudio se ha presentado, coincidiendo con la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente que se celebra en Nairobi (Kenia), de donde se espera que pueda salir algún acuerdo concreto, por ejemplo, para la reducción del consumo de plásticos. Los representantes de los Estados que se sientan a negociar tendrán sobre la mesa esta radiografía de la crisis medioambiental del planeta:Cambio climático. En riesgo de incumplir el Acuerdo de París.El problema del cambio climático –para muchos expertos, el gran reto de la humanidad para este siglo− recorre de forma transversal todo el informe de la ONU. “El cambio climático altera los patrones meteorológicos, lo que a su vez produce un efecto amplio y profundo sobre el medio ambiente, la economía y la sociedad, que pone en peligro los medios de subsistencia, la salud, el agua, la seguridad alimentaria y energética de las poblaciones”, explica Naciones Unidas. Y esto, a su vez, “agudiza la pobreza, la migración, el desplazamiento forzado y el conflicto”, añade.

“Las pruebas del cambio climático actual son inequívocas”, zanjan los expertos. “Desde 1880 la temperatura media de la superficie mundial ha aumentado entre 0.8 y 1.2 grados Celsius aproximadamente. En el último decenio se han producido ocho de los 10 años más cálidos de los que se tiene constancia”, resumen el informe. Los expertos del PNUMA, en línea con lo que ya señaló el IPCC, advierte: “de persistir las emisiones de gases de efecto invernadero, la temperatura media mundial seguirá aumentando al ritmo actual y superará entre 2030 y 2052 la meta del Acuerdo de París”, es decir, se superará los 1.5 grados de incremento medio.

Para cumplir París, recuerda el informe, se necesita que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan entre un 40% y un 70% entre 2010 y 2050. Para 2070, simplemente, deberán ser cero. Pero, según resaltan los expertos, cumplir con el Acuerdo de París será más rentable para la economía mundial que no hacerlo. Alcanzar la meta de los dos grados tendrá un coste de 22 billones de dólares (19.5 billones de euros), pero se calcula que los ahorros de salud mundial –por la reducción de las muertes y enfermedades relacionadas por la contaminación de los combustibles fósiles– si se cumple ese objetivo “ascenderían a unos 54 billones de dólares (47.8 billones de euros)”.

 “La contaminación del aire ocasiona entre seis y siete millones de muertes prematuras al año, además de pérdidas por 5 billones de dólares”

Y advierte también la ONU de que “los impactos económicos por la pérdida de vidas, el incremento de la asistencia sanitaria y la pérdida de productividad de los trabajadores por la contaminación del aire es considerable”. El informe recuerda que el Banco Mundial cifró en 5,1 billones de dólares (4,5 billones de euros) las pérdidas ocasionadas por las muertes prematuras relacionadas con la polución. “El equivalente al PIB de Japón en 2013”, añade el estudio. El informe de la ONU relaciona directamente la contaminación del aire con el cambio climático. Las soluciones para ambos problemas están en el mismo lugar, en la eliminación de los combustibles fósiles responsables de los gases de efecto invernadero y de los principales contaminantes atmosféricos. “La contaminación del aire es el principal factor ambiental que contribuye a la carga mundial de morbilidad”, señala la sexta edición del GEO. “Ocasiona entre seis y siete millones de muertes prematuras” al año, además de “pérdidas anuales en materia de bienestar estimadas en 5 billones de dólares” (4.4 billones de euros). El informe incide en que, en 2016, el 95% de la población del planeta residía en zonas con unos niveles de exposición a las partículas finas (las de menos de 2.5 micras de diámetro y las más peligrosas) por encima de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La biodiversidad -variedad de seres vivos, de especies y ecosistemas- también está en crisis. Se enfrenta a una lucha desigual en la que domina la transformación del suelo, la pérdida y degradación de hábitats, prácticas agrícolas insostenibles, propagación de especies invasoras, contaminación y sobreexplotación. En este listado la ONU incluye la tala ilegal y el comercio ilícito de especies silvestres, un lucrativo negocio que mueve al año entre 90,000 y 270,000 millones de dólares (entre 80,000 y 240,000 millones de euros). Los gobernantes y sus políticas no han estado a la altura para atajar un deterioro que continúa, porque, aunque se aprecia un avance, “se requieren mayores esfuerzos para alcanzar los objetivos internacionales”.

El descontrol reinante ha desencadenado una importante disminución de las poblaciones de especies. En la actualidad, se considera que el 42% de los invertebrados terrestres, el 34% de los de agua dulce y el 25% de los marinos se encuentran en riesgo de extinción. A los vertebrados terrestres no les va mucho mejor, entre 1970 y 2014 la abundancia de sus poblaciones mundiales se redujo en un promedio del 60%. La diversidad genética, imprescindible para mantener tanto la vida salvaje como la variedad de granos y razas de animales, apunta a la baja y abre la puerta a la amenaza para la seguridad alimentaria, dado que este escenario afecta “de manera desproporcionada” a las personas más pobres, las mujeres y los niños. “Los medios de subsistencia del 70% de las personas que viven en situación de pobreza dependen directamente de los recursos naturales”, concreta el informe.

Los ecosistemas arrastran una disminución semejante. De cada 14 hábitats terrestres, 10 han experimentado un descenso en la productividad de la vegetación y la mitad de las ecorregiones se encuentran en situación desfavorable de conservación. Como claros ejemplos, la ONU señala el colapso del mar Aral o los bosques de musgo nudoso en la isla de Lord Howe (Australia) y los bosques de Gonakier (Senegal y Mauritania), en peligro crítico. Las zonas protegidas no llegan al 15% de los hábitats terrestres, incluídas las aguas interiores, y al 16% de las zonas costeras y marinas dentro de las jurisdicciones nacionales.

 Ecosistemas marinos como los arrecifes de coral están siendo devastados y se enfrentan a una decoloración masiva ocasionada por el calor crónico

Los principales enemigos de océanos y costas son el calentamiento global, la acidificación del agua (por la captación de CO2), la contaminación marina con los plásticos en el primer puesto, y su uso creciente para la producción de alimentos, junto con el transporte, los asentamientos y la extracción de recursos. Ecosistemas marinos como los arrecifes de coral están siendo devastados y se enfrentan a una decoloración masiva ocasionada por el calor crónico que ya afecta al 70% de estas superficies en el mundo. La Gran Barrera de Coral australiana es una de las más perjudicadas con más del 50% de su extensión afectada, mientras que los manglares han perdido entre el 20% y el 35% de su área de distribución desde 1980. El valor de los arrecifes de coral se estima en 29,000 millones de dólares anuales (25,700 millones de euros), por su repercusión en la pesca, el turismo, la salud y los hábitats marinos. La situación es tan grave que la ONU sostiene que los Gobiernos deben prepararse para “una drástica disminución cuando no un colapso” de las industrias y los servicios basados en estos ecosistema

A todo ello se le añade la basura marina, compuesta en un 75% por plásticos y microplásticos que vagan sin control y a cualquier profundidad por los mares. Cada año, recuerda el informe, ocho millones de toneladas de materiales plásticos acaban en los océanos. Y, a su vez, esos plásticos desprenden sustancias tóxicas que se acumulan en la fauna marina y que pueden llegar al hombre “afectando a la fertilidad masculina y femenina, así como al desarrollo neurológico infantil”.De no tomarse medidas, avisan los científicos, existe un gran riesgo de que se combinen todos los factores causantes del deterioro de los ecosistemas marinos para producir un “ciclo destructivo” que desemboque en que los océanos dejen de prestar servicios vitales como medios de vida, ingresos o beneficios para la salud.

“La calidad del agua ha empeorado debido a fertilizantes, plaguicidas, sedimentos, metales pesados, desechos plásticos y microplásticos”

La reducción de la disponibilidad del agua dulce unida a sus malas condiciones aumenta la competencia por este recurso, señala el informe de la ONU. “La calidad del agua ha empeorado significativamente desde 1990, debido a la contaminación orgánica y química ocasionada por, entre otros, agentes patógenos, fertilizantes, plaguicidas, sedimentos, metales pesados, desechos plásticos y microplásticos”. Además, uno de cada tres habitantes del mundo “no tiene aún acceso a servicios de saneamiento adecuados”.Respecto a la cantidad disponible, el análisis apunta a que “la agricultura utiliza en promedio el 70% de los recursos de agua dulce” del mundo. Pero en muchos de los países más pobres, “esa cifra llega al 90%”. La ONU insta a mejorar “la eficiencia de la utilización del agua en la agricultura y, al mismo tiempo, producir más alimentos y utilizar menos insumos”. “Muchos acuíferos se están agotando rápidamente por el exceso de extracción de agua para el riego, el consumo de agua potable y los usos en la industria y la minería”, detalla el GEO.La situación de los humedales también es preocupante y se advierte de que han desaparecido desde 1970 el 40% de estos ecosistemas, que son clave en la lucha contra el cambio climático. Y culpa al desarrollo de la agricultura, la urbanización, las infraestructuras y la explotación excesiva de los recursos hídricos.

La ONU considera que es probable que la degradación de la tierra se agrave mientras no exista un marco de políticas de gestión nacional e internacional, lo que podría acelerar la migración en algunas regiones. Se estima que en 2050 unos 4,000 millones de personas vivirán en tierras desertificadas, sobre todo en regiones deprimidas de África o sur de Asia. La deforestación, que se ha ralentizado algo pero sigue avanzando, se presenta como otro de los principales retos, junto con las aglomeraciones urbanas, que en 2015 representaban un 7% de la superficie terrestre mundial.La agricultura y la ganadería suponen uno de los principales impactos. La obtención de alimentos utiliza el 50% de la tierra habitable y el 77% de las zonas agrícolas se destinan a la producción de piensos, los pastizales y el pastoreo para la producción de carne. Para alimentar a los 10,000 millones de personas que se prevé poblarán el mundo en 2050 se necesitará un incremento del 50% en la producción de alimentos. En la actualidad, el 33% de la comida se pierde o se desperdicia, sobre todo en los países desarrollados. El informe aconseja adoptar dietas con menor consumo de carne y reducir esos desechos. También existen oportunidades que “podrían generar beneficios para el ecosistema de miles de millones de dólares”, siempre que se modifique la gestión de la tierra y se consiga almacenar el carbono, reducir la contaminación o controlar la erosión.

La profesora Amaranta Herrero habla de ‘justicia intergeneracional’. “Ellos no han causado el problema y se lo van a comer con patatas”

 Las señales del impacto del cambio climático se agolpan alrededor del mundo. Y los jóvenes han dicho basta. Pertenecen a una generación que recibe como herencia un problema que ellos no han creado. Este viernes, el 15-M, están saliendoa denunciarlo en más de un millar de ciudades del planeta. Protestan contra la inacción de los Gobiernos ante una crisis ambiental que ya no se puede revertir pero sí mitigar. La solución para que el calentamiento no tenga consecuencias tan devastadoras se conoce: eliminar los gases de efecto invernadero de la economía, según exponen la mayoría de los científicos. “Los políticos no están haciendo lo suficiente”, se lamenta desde Adelaida (Australia) Tomás Webster Arbizu, de 13 años. En los últimos años son incontables los estudios e informaciones sobre las señales del cambio climático. Y no se trata de avisos de lo que podrá ocurrir en el futuro, sino de lo que está ocurriendo ya. Por ejemplo, durante el último decenio se han dado en el planeta ocho de los 10 años más cálidos desde que hay registros fiables. Esos registros datan de finales del XIX, de la segunda Revolución Industrial, cuando se empezó a torcer la salud del planeta. En las zonas desarrolladas del mundo, gracias a los avances tecnológicos, el ser humano ha alcanzado un nivel de bienestar inédito. Pero el crecimiento se ha basado en unos combustibles fósiles –carbón, petróleo y gas natural– que al quemarse liberan los gases de efecto invernadero que guardaban en su interior.

La masiva quema de esos combustibles, aunque arrancó con la Revolución Industrial, no se disparó hasta los años cincuenta del siglo pasado. “La gran aceleración se produce a partir de la II Guerra Mundial, cuando se dispara el consumo de combustibles fósiles, los daños ambientales, el uso de agua”, explica Amaranta Herrero, profesora de Sociología Ambiental en la Universidad Autónoma de Barcelona. Esta docente e investigadora es una de las promotoras de un escrito de apoyo a la protesta de este 15-M que han firmado unas 300 personas ligadas al mundo científico. La ciencia señala, por ejemplo, a una concentración en la atmósfera de dióxido de carbono –el principal gas de efecto invernadero– que se ha disparado más de un 30% desde 1960. “Las pruebas del cambio climático actual son inequívocas (…) Desde 1880 la temperatura media de la superficie mundial ha aumentado entre 0.8 y 1.2 grados”, recordaba esta semana el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. La ONU advertía también del incremento en la frecuencia e intensidad de los fenómenos extremos –como inundaciones o sequías– asociados al cambio climático que ya se está produciendo.

“Estamos preocupadas por nuestro futuro. Nos hemos encontrado un mundo diferente al que se encontraron nuestras madres y abuelas”, resume Gemma Barricarte, de 25 años y una de las estudiantes promotoras de las protestas en Barcelona. La docente Amaranta Herrero, habla del concepto de ‘justicia intergeneracional’ para referirse a este movimiento estudiantil que, como el cambio climático, es global. “Ellos no han causado el problema y se lo van a comer con patatas”, añade. “Los Gobiernos se comprometen a cosas y luego no cumplen”, apunta Gemma Barricarte sobre los motivos de la protesta.Naciones Unidas ha vuelto a advertir esta semana de que los planes de recortes de emisiones de gases de efecto invernadero que han propuesto los países no son suficientes. Se necesita que aumenten mucho más esos compromisos.

La movilización de estudiantes por el clima es uno de los fenómenos más sorprendentes y esperanzadores de los últimos tiempos. Sorprendente porque un pequeño gesto de protesta individual se ha multiplicado exponencialmente hasta convertirse en un movimiento de alcance global. Y esperanzador, porque estos niños se han convertido en la voz de la conciencia de unas generaciones adultas que están demostrando su incapacidad para gestionar el presente sin dejar una herencia de destrucción a las generaciones futuras. Todo comenzó cuando Greta Thumberg, una niña sueca de 15 años, decidió dejar de ir a clase el viernes y manifestarse ante el Parlamento, en Estocolmo, para denunciar que a los adultos no se toman en serio el cambio climático. La contundente intervención de Greta Thumberg en el Foro de Davos hizo prender la llama de la protesta en miles de institutos y colegios de secundaria de todo el mundo y ha conducido a la convocatoria de una huelga global estudiantil.

La madurez que expresan los jóvenes líderes de este movimiento contrasta con la frivolidad con la que niegan el cambio climático o lo minimizan dirigentes como Donald Trump, presidente del segundo país que más gases de efecto invernadero emite, o Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, el país con la mayor reserva de biodiversidad del planeta. Los líderes estudiantiles han dado en la diana al definir a los adultos que gobiernan como niños malcriados incapaces de asumir las consecuencias de sus decisiones; unos políticos atrapados en el presente, más preocupados por la próxima cita electoral que por el futuro de sus hijos y nietos. Denuncian que una agenda política marcada por la inmediatez y los intereses a corto plazo impide tomar las decisiones que deben garantizar que el planeta no se convierta en un lugar hostil en el que vivir.

Resulta muy gratificante que los estudiantes den a la ciencia un crédito que muchos gobernantes le escatiman. Es un síntoma del trascendental papel que tiene la educación en la construcción de una ciudadanía crítica y responsable. Pero los jóvenes estudiantes por el clima no solo interpelan a las autoridades y gobernantes. Apelan también a la responsabilidad de todos los adultos. El cambio climático avanza más rápido de lo que se pensaba y combatirlo exigirá sacrificios. El futuro del planeta no solo depende de que se tomen decisiones globales, como eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero, sino también de decisiones individuales como evitar el consumo superfluo, comer solo la carne estrictamente necesaria, dejar de utilizar envases desechables, desplazarse en transporte público o reciclar la ropa. Afortunadamente una nueva conciencia florece en los colegios e institutos: ninguna generación tiene derecho a hipotecar con sus decisiones egoístas el futuro de las siguientes.‘Fridays for future’ del cambio climático se universaliza.

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