“¡Mariano Rajoy váyase, acorte esta agonía!”: El PP cobró un ‘impuesto revolucionario’...

“¡Mariano Rajoy váyase, acorte esta agonía!”: El PP cobró un ‘impuesto revolucionario’ a los empresarios con el ‘placet’ del presidente de España

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El juicio central del caso Gürtel, la trama de corrupción política más extensa y profunda de la historia democrática española y la pesadilla recurrente del Partido Popular durante la última década, ya tiene sentencia. La Audiencia Nacional ha condenado a 51 años al empresario Francisco Correa como director de la red corrupta que anidó en el PP nacional durante el aznarismo y que trasladó su actividad a la Comunidad Valenciana tras la llegada de Mariano Rajoy a la presidencia del partido. El fallo considera probada la existencia de una caja b en el Partido Popular, que será juzgada en una causa aparte, y que entre esta formación y las empresas de Correa “se tejió” un “auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional”. Los años de cárcel ya afectan a 29 de los 37 acusados. El director del periódico online El Español, Pedro J. Ramírez, exigió a Mariano Rajoy que dimita, acusándole de recibir 300 mil euros y otras gratificaciones del que fuera su tesorero en el partido, Luis Bárcenas: “¡Váyase señor Rajoy, acorte esta agonía!”.Pedro J. Ramírez provocó desde otro matutino impreso, El Mundo, líder en ventas durante la Transición Democrática, junto a El País, la caída del expresidente socialista Felipe González y el encarcelamiento de varios de sus ministros por su vinculación a los GAL, organizaciónque asesinó en España y Francia a decenas de militantes y simpatizantes de la organización separatista ETA, en la década de los ochenta. Los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) fueron agrupaciones parapoliciales que practicaron lo que se ha denominado terrorismo de Estado contra la organización terrorista Euskadi Ta Askatasuna (ETA) y su entorno. Estuvieron activos entre 1983 y 1987, durante los primeros años de los Gobiernos de Felipe González. Durante el proceso judicial contra esta organización fue probado que estaba financiada por altos funcionarios del Ministerio del Interior. Aunque decían combatir a ETA y “los intereses franceses en Europa”, a estos últimos por responsabilizar a Francia de “acoger y permitir actuar a los terroristas en su territorio impunemente”, también realizaron acciones indiscriminadas debido a las cuales fallecieron ciudadanos franceses sin adscripción política conocida.La investigación periodística sobre los GAL se inició en 1987 en el periódico vasco Deia, de la mano de los reporteros Ricardo Arques y Juan Carlos Urrutxurtu.Ese mismo año, y ya en Diario 16 y a partir de fuentes oficiales del Ministerio de Interior del propio Gobierno de España, fue el propio Arques quien continuó la investigación junto con otros periodistas, como Melchor Miralles o Pepe Rei. En 1989, a raíz del despido de Pedro J. Ramírez como director de Diario 16 y de la posterior creación de El Mundo, las investigaciones sobre el caso continuaron en este último periódico, dirigido y creado por Pedro J. Ramírez. Estas investigaciones pretendieron exponer a la opinión pública la organización, fuentes de financiación e implicaciones políticas de los GAL

“¡Mariano Rajoy váyase, acorte esta agonía!”: El PP cobró un ‘impuesto revolucionario’ a los empresarios con el ‘placet’ del presidente de España

Santiago J. Santamaría

Francisco Correa, cuyas sociedades de organización de eventos percibieron 8.4 millones de euros entre 2000 y 2008 en contratos públicos a precios muy superiores a los de mercado, y que logró 2.85 millones por intermediar ante la administración en favor de empresas ajenas, ya tiene una sentencia firme de 13 años de prisión por la pieza separada de Gürtel sobre los amaños de la adjudicación de los expositores de turismo de Valencia en Fitur (Feria Internacional de Turismo). También aguarda en prisión otra sentencia por la supuesta caja b del PP valenciano, donde la Fiscalía reclama para él otros siete años y tres meses de prisión. El fallo absuelve a Álvaro Pérez, conocido popularmente como ‘El Bigotes’. El tribunal condena a 33 años y una multa de más de 44 millones de euros a Luis Bárcenas, extesorero del partido, por evadir algo más de seis millones de euros en impuestos en 2003, 2006 y 2007, y embolsarse 1.24 millones en comisiones por facilitar contratos públicos a empresarios que le presentó Correa. Para la esposa de Bárcenas, Rosalía Iglesias, el tribunal impone una pena de 15 años de prisión, al considerar que colaboró con su marido en el ocultamiento de sus fondos en Suiza. También sostiene que ella ocultó asimismo rentas propias. El tribunal rechaza el argumento esgrimido por la defensa de Rosalía de que carecía de conocimientos como para llevar a cabo las actuaciones que se le imputan. Esa justificación, según la Sala, le relegaría “a poco más de un simple objeto, y esto no lo debe consentir el Tribunal”.

El previsible encarcelamiento de Iglesias puede tener efectos inmensurables sobre el ánimo de Bárcenas de desvelar a la Justicia detalles sobre las finanzas del partido que ha amagado con airear tras ingresar en prisión provisional en junio de 2013. Por su parte, la exmujer de Correa, Carmen Rodríguez Quijano, resulta condenada a 14 años y 8 meses de cárcel. Bárcenas, según la sentencia, fue una pieza fundamental en el “auténtico sistema de defraudación del erario” levantado por Correa. Como tesorero del PP, Bárcenas podía acercarse a quien en cada caso convenía para conseguir la adjudicación de contratos de obra pública, sostiene el tribunal. Luego en la fase de ejecución “se incrementaba” el precio “en la cuota fijada, que luego se repartía entre quien tenía relación en ella”. Posteriormente, señala el fallo, “el propio partido recibía su correspondiente beneficio”.

La Sala considera que Bárcenas nutrió sus cuentas de Suiza, que llegaron a acumular 48 millones de euros en el año 2007, “con fondos provenientes de comisiones que recibió por su gestión e intermediación, aprovechándose de los cargos públicos que ostentó, en contrataciones públicas irregularmente adjudicadas”. Los jueces no han creído la versión del extesorero de que su fortuna fuera de origen lícito y explican que también se apropió indebidamente de la llamada ‘caja b’ del partido, a la que él denomina ‘contabilidad extracontable del Partido Popular’. La sentencia, por dos votos contra uno, considera probado que el PP como persona jurídica y la exministra de Sanidad, Ana Mato, se beneficiaroncon la actividad delictiva de la trama, por lo que los condena en calidad de partícipes a título lucrativo. El tribunal ve probado que la formación conservadora se benefició -sin ser consciente de su procedencia delictiva- de 111 mil 186 euros para la campaña de las municipales de 2003 en Pozuelo de Alarcón (Madrid) y de 133 mil 628 euros en la campaña de Majadahonda.Mato deberá devolver 27 mil 857 euros de viajes y regalos familiares que la trama corrupta de Correa pagó a su exesposo Jesús Sepúlveda, antiguo alcalde de Pozuelo de Alarcón (Madrid), condenado a su vez a 14 años de cárcel en el juicio.

Sistema de corrupción institucional, manipulando la contratación pública central, autonómica y local, a través de influyentes militantes

El tribunal considera acreditado que entre 1999 y 2005, entre las empresas de Correa y el Partido Popular, se tejió en esos Municipios y en otras zonas de España “un auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional a través de mecanismos de manipulación de la contratación pública central, autonómica y local, a través de su estrecha y continua relación con influyentes militantes de dicho partido”. Estos acusados, según la Sala, “tenían posibilidades de influir en los procedimientos de toma de decisión en la contratación pública de determinados entes y organismos públicos que dirigían o controlaban directamente a través de terceras personas”. El fallo de la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia, que ocupa mil 687 páginas, condena a 29 de los 37 acusados. El cuadro de tipos delictivos es extensísimo: asociación ilícita, fraude a la administración pública, cohecho (activo y pasivo), falsedad en documento mercantil, malversación de caudales públicos, prevaricación, blanqueo de capitales, delitos contra la hacienda pública, tráfico de influencias, apropiación indebida, exacciones ilegales o estafa procesal intentada.

La sentencia de la llamada ‘Época 1 de Gürtel’ llega en un momento especialmente delicado para el Partido Popular. La formación conservadora, que se ha visto rodeada por escándalos de corrupción, especialmente en la Comunidad de Madrid y el máster fraudulento de la expresidenta regional Cristina Cifuentes, ha sufrido un fuerte retroceso en sus expectativas electorales. La última encuesta de Metroscopia para El País proyecta una estimación de voto del 19.1%, la más baja de su serie y casi la mitad de la registrada a finales de 2016. El CIS, en su último barómetro, también sitúa al partido gobernante en sus mínimos históricos.En los meses venideros hasta las próximas elecciones, el partido se seguirá viendo perseguido en los tribunales, con el consiguiente efecto corrosivo para su imagen: todavía están pendientes de juzgarse el ‘caso Bárcenas’, sobre la caja b del PP, y la causa sobre la destrucción de los ordenadores del extesorero del PP, en el que el partido está procesado como persona jurídica.

La investigación de la ‘Operación Gürtel’ la inició en febrero de 2009 el entonces juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón

El fallo llega una década después de que el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, iniciara la investigación, que explotó en febrero de 2009 con la llamada ‘Operación Gürtel’, que fue continuada por su sucesor en el Juzgado, Pablo Ruz; y medio año después de que terminara el juicio, que se desarrolló a lo largo de 125 jornadas, entre el 4 de octubre de 2016 y el pasado 17 de noviembre, una de las vistas orales más largas de la historia reciente. La sesión estrella del proceso fue la 101, celebrada el 26 de julio. Ese día, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acudió a la Audiencia Nacional como testigo. Ante el tribunal presidido por el magistrado conservador Ángel Hurtado, que se opuso siempre a su declaración, Rajoy manifestó que su partido “jamás” recibió donativos en efectivo de empresarios y reiteró hasta en siete ocasiones nunca haberse ocupado de cuestiones económicas de la formación conservadora, sino únicamente de las políticas.

El macrosumarioGürtel ha marcado la agenda de los últimos 10 años y ha terminado con la carrera política de algunos pesos pesados del PP, como el expresidente valenciano Francisco Camps -que dimitió en julio de 2011 tras ser procesado en la causa por el regalo de los trajes, de la que resultó absuelto- o la exministra Ana Mato, juzgada como partícipe a título lucrativo por los regalos de la trama que recibió su esposo. También dimitió, en mayo de 2017, tras ser imputada, la diputada regional madrileña Josefa Aguado. Las diferentes tramas de corrupción surgidas desde entonces acabaron con la trayectoria de la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre o de la fallecida alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, entre otros líderes populares.

Recordamos el mensaje que envió Mariano a su ‘socio’ cuando éste fue detenido e ingresado en prisión: “Luis, sé fuerte, mañana te llamaré”

Tras esta primera sentencia se acreditó que el conservador Partido Popular ha estado en los últimos años financiando ilegalmente y extorsionando a los empresarios españoles cuando participaban en concursos públicos. Las firmas sumaban a sus costes estos ‘impuestos revolucionarios’ permitidos por Mariano Rajoy, repercutiendo sobre el precio de los productos y al final sobre el bolsillo de millones de ciudadanos, que pagaron y siguen pagando las corruptelas. El PP compitió ‘dopado’ en las últimas elecciones con dinero ilegal. El todavía presidente negó una y otra vez que el PP tuviera una contabilidad alterna y se manejara dinero negro en sobresueldos. Mintió a los españoles. Él mismo recibió cientos de miles de euros de su ‘hombre de confianza’ Luis Bárcenas. Todos recordamos el mensaje que envió Mariano a su ‘socio’ cuando éste fue detenido e ingresado en prisión: “Luis, sé fuerte, mañana te llamaré”. Como es ya habitual, Bárcenas, enfermó en la cárcel. No sabemos más si ejerció de ‘incontable’.

El director de cine, Santiago Segura, en su quinta película de la saga de “Torrente, el brazo tonto de la ley”, hace alusión a Luis Bárcenas, cuando José Luis Torrente prepara, junto a otros ‘colegas’, un atraco a unos casinos situados en Eurovegas, muy cerca de Madrid. Horas antes había salido de la cárcel. La acción se sitúa en la España de 2018, con una hipotética Cataluña independizada, un Atlético de Madrid sin el histórico Estadio Vicente Calderón, y una estatua del cantanteJosé Luis Cantero Rada, más conocido por su nombre artístico ‘El Fary’, -“Es como el Frank Sinatra español”, refiere José Luis Torrente- manchada con pintura roja: “En la cárcel he compartido con Iñaki Urdangarín -esposo de la infanta Cristina y yerno-cuñado de los reyes de España, Juan Carlos I y Felipe VI- jugando al balonmano. El tipo es muy majo. En el patio venía, a veces, Luis Bárcenas. El cabrón de él no hacía más que robarnos los balones…”.

El 26 de junio de 2016, se celebraron las últimas elecciones generales en España, estando previstas las próximas en 2020. Mariano Rajoy debe dimitir de inmediato tras conocerse esta primera sentencia, quedando su “credibilidad en entredicho”, como se recoge en el propio fallo judicial. Si no lo hace, creo que la primera tarea de todos los españoles es trabajar para se vaya de La Moncloa. Es una cuestión clave en la defensa de la propia esencia de la democracia española, enferma de ‘corruptelas mafiosas’, antesala de otros modelos de gobierno populistas, nacionalistas o totalitaristas.

“Las cónyuges no son un simple objeto”, la visión feminista del tribunal rechaza las declaraciones de la esposa de Luis Bárcenas, Rosalía Iglesias

Las penas de 351 años de cárcel en total, no sólo afectan a hombres sino también a mujeres. Entre ellos están los protagonistas que han copado portadas desde que estalló el caso, como Luis Bárcenas o Francisco Correa. Pero también sus parejas y exparejas, que intentaron acreditar que no sabían nada de los negocios de éstos. Esa justificación, dice la Audiencia Nacional de España en su sentencia, relega a “poco más que un simple objeto” a condenadas como Rosalía Iglesias, esposa de Bárcenas. Y no la aceptan. Rosalía Iglesias ha sido sancionada con 15 años y un mes; la exmujer de Correa, Carmen Rodríguez Quijano, con 14 años y 8 meses de cárcel; y la exministra Ana Mato tendrá que pagar 27 mil 857.53 euros por los viajes y otros servicios que el grupo Correa ofreció a su familia, ya ha sido condenada como partícipe a título lucrativo.

Las tres intentaron convencer en sus declaraciones de que no sabían ni hicieron nada. Es la llamada teoría de la ignorancia deliberada, a propósito de las declaraciones de la infanta Cristina de Borbón, hija de Juan Carlos I y hermana del actual Rey de España, Felipe VI, en el caso Iñaki Urdangarín: “Mi marido y yo no hablábamos de esos temas”. Una sentencia del Tribunal Supremo definía esta teoría así: “Quien se pone en situación de ignorancia deliberada, sin querer saber aquello que puede y debe saberse, y sin embargo se beneficia de la situación, está asumiendo y aceptando todas las consecuencias del ilícito negocio en el que voluntariamente participa… Lo he visto por ejemplo en casos de alzamientos de bienes -ocultacion de patrimonio-, en los que habitualmente el empresario es el marido y la mujer simplemente firma los papeles que se le indican”, explica Ignacio González Vega, de la Asociación de Juezas y Jueces para la Democracia (JJpD). “Su forma de actuar no debe de conducir a la impunidad: de alguna manera colabora”.

En la sentencia de la Gürtel, “el tribunal rechaza el argumento esgrimido por la defensa de Rosalía de que carecía de conocimientos como para llevar a cabo las actuaciones que se le imputan… Esa justificación”, según el resumen del fallo distribuido por la Audiencia, “le relegaría a poco más que un simple objeto, y esto no lo debe consentir el Tribunal”. La esposa del extesorero del PP, Luis Bárcenas, trató en noviembre de 2016 de mostrarse como una mujer de su casa: “Todo lo que hace mi marido me parece bien”. Su posible encarcelamiento, además, puede tener efectos imprevisibles sobre Bárcenas y empujarle a desvelar a la Justicia detalles sobre las cuentas del Partido Popular que amagó con airear tras su entrada en prisión provisional en junio de 2013. La Audiencia explica que desde el año 2000, Iglesias colaboró con su marido para enriquecerse “de forma ilícita”. La Sala concluye que “en convivencia con él se valió del mismo procedimiento para ocultar sus propias rentas y las de su esposo, y también simulando realizar alguna venta de cuadros”, según señala el resumen del fallo.

“Mi marido era responsable de sus gastos. A mí nunca me han regalado nada”, defendió en su día en la Sala la exministra Ana Mato, a propósito de la contratación de decoración de fiestas de cumpleaños y de viajes familiares abonados por las empresas de la ‘trama’. La sentencia considera que ella “sí conoció lo que se adquirió con esas cantidades de procedencia ilícita y se benefició de ello en la parte correspondiente”;y, por ello, la condena como partícipe a título lucrativo. La exesposa de Correa, Carmen Rodríguez Quijano, también jugó la carta de la ignorancia en su declaración, que opta por no preguntar quién y cómo se pagan las facturas: “Fui administradora de SpecialEvents, Pasadena Viajes y TCM por confianza con mi exmarido, iba sólo a firmar cuando me llamaba él”, repitió como un frontón ante las preguntas de la acusación pública.

Isabel Pantoja y el mito de la mujer que sólo ama, no sabe de dinero, ‘eso es cosa de hombres’, como el slogan del brandy español “Soberano”

La historia es sobradamente conocida. Prensa rosa y prensa ‘seria’ se ponen las botas con los jugosos entresijos del triángulo formado por Isabel Pantoja, Julián Muñoz y Mayte Zaldívar. Un adulterio se entrelaza tan complejamente con una trama de cobro de comisiones ilegales y blanqueo de dinero que resulta imposible desentrañar dónde termina uno y empieza otra. La escritora Raquel Piñeiro escribió un interesante artículo en la revista VanityFair. Su título: “Isabel Pantoja y el mito de la mujer que no sabe, no ve y no pregunta (solo ama)”. VanityFair es una revista estadounidense de cultura, moda y política, publicada mensualmente desde el año 1913. “Que un folletinesco enredo amoroso-sexual destape un escándalo económico y político, no es nuevo. Paradigmático fue el caso Profumo, que en la Inglaterra de los 60 aunó prostitución de lujo y espionaje y quedó plasmado en la cultura popular gracias a canciones de Dusty Springfield (Nothing has beenproved) o de Alaska y Dinarama (Señora Kleenex). Pero el caso Malaya es emblemático porque todo fue retransmitido por televisión. Vimos las imágenes de la pareja adúltera dándose arrumacos en el Rocío y asistimos a la denuncia de la esposa engañada vengándose en directo de su marido. Lo que dio el pistoletazo de salida para que saltase por los aires la compleja trama creada por Juan Antonio Roca y alimentada por Jesús Gil, no fue la paciente y muda investigación policial:fueron unos cuernos…”.

De igual forma que algunos crímenes definen a la perfección el espíritu de su tiempo, los protagonistas de Malaya y del resto de los casos de corrupción son epítome de una época y de un país y permiten explicar por sí solos los años recientes de España: la burbuja inmobiliaria, los déficits de cultura democrática, el creerse intocables, y la corrupción urbanística. Pero también hablan de construcciones de género y de la persistencia de ciertos estereotipos en nuestra sociedad. En todos los escándalos recientes se repite una figura: la de la mujer (esposa, novia, amante) del corrupto como colaboradora necesaria, participante activa o cómplice, con su silencio, del delito.

Aunque Cristina de Borbón fue absuelta, irá a prisión a visitar a su esposo Iñaki Urdangarín, si el Tribunal Supremo ratifica la sentencia

Tanto en las implicadas de Malaya -Mayte Zaldívar e Isabel Pantoja-, como en el de la infanta Cristina –‘caso Nóos’- oFlorencia Maté -la mujer del fundador de Gowex- y Rosalía Iglesias –esposa de Bárcenas–, el argumento es el mismo: la ignorancia y el desconocimiento, a veces la falta de cultura, como amparo para armar su defensa. Es un modelo de mujer que se repite incluso en los casos en los que la más poderosa es ella (véase el caso de Ana Mato y el auto ‘Jaguar’ de su marido en el garaje) y que perpetúa el reparto de tareas tradicional en el que la mujer se ocupa de las cuestiones domésticas y el marido ocupa la esfera pública, la más visible socialmente, que implica manejar el dinero y las cuentas. El abogado de la Pantoja basó su defensa en que, lisa y llanamente, estaba enamorada. Apeló directamente al poder de las hormonas.

Durante el juicio, Mayte recurrió a algo muy similar (el desamor) para decir que se había inventado lo de las famosas bolsas de basura llenas de dinero procedente de comisiones ilegales, guiada únicamente por el despecho. “Consideren el aspecto humano. El marido de Mayte se fue a trabajar a las ocho de la mañana y a la una de la tarde la llamó una amiga y le dijo que pusiera la televisión y vio a Julián en un carricoche con caballos con Isabel Pantoja. Fue muy doloroso y se vio afectada”, argumentaba su abogado. Llegamos a un punto en el que podemos establecer diferencias entre no saber, no preguntar, sospechar, e incluso firmar documentos sin ser consciente de lo que se está firmando, pero siempre tendremos una duda razonable a la hora de enfocar este tipo de casos ambiguos y juzgar la culpabilidad de sus implicados. Y, fuera de ello, lo que nos queda es esa idea de mujer ignorante y desvalida, cegada por un amor que la hace incapaz de ver lo que ocurre ante sus ojos o que la convierte directamente en cómplice de un delito. O, más bien, deberíamos preguntarnos si son las propias implicadas -y sus abogados- las que emplean dicha figura de la mujer débil en su propio beneficio, como eximente de delito. Si así es, ¿les ha servido de algo?

Isabel Pantoja fue condenada  a 24 meses de prisión por el caso de blanqueo de capitales en el que también estaban acusados el exalcalde de Marbella, Julián Muñoz, Maite Zaldívar y otras cuatro personas. La cantante no tenía que ir a prisión, salvo que lo decidiera el tribunal de forma excepcional, pero tendría que pagar una multa de un millón 147 mil euros. El magistrado ordenó que la cantante fuera a la cárcel por el principio de “prevención general” de la corrupción. Julián Muñoz fue condenado a cuatro años y seis meses de prisión por lavar dinero, más una multa de tres millones 893 mil 854 euros, así como a dos años y medio más por cohecho. Maite Zaldívar y su hermano sufrieron una pena de tres años, tres meses y un día, por blanqueo continuado. Sus sanciones ascendieron a dos millones 487 mil 088 euros. Muñoz ingresó en la prisión de Alahurín de la Torre (Málaga).

La Audiencia Provincial de Málaga defendió que el ingreso en prisión de la ‘tonadillera’ debía cumplir una función de “freno a posibles conductas futuras de análoga naturaleza por parte de otras personas que interiorizarán así su deber ciudadano de adecuar su conducta a las normas jurídicas”, teniendo por tanto un carácter “ejemplar -que no ejemplarizante-”.En su caso, tanto la Fiscalía como el tribunal se mostraron en contra de que la artista evitara la cárcel atendiendo a criterios como la gravedad de los hechos, no reconocer el delito ni mostrar arrepentimiento o la ausencia de cooperación con la Justicia.

La infanta Cristina fue absuelta mientras su esposo, Iñaki Urdangarín, fue condenado a seis años y tres meses de cárcel por un caso de corrupción. Las sentencias, anunciadas por la Audiencia de Palma (Islas Baleares) que los ha juzgado junto a otras quince personas por desvío de fondos públicos, entre otros delitos, pueden ser apeladas ante el Tribunal Supremo, y así ocurrió. La sentencia definitiva está al caer. Su esposa fue juzgada por el supuesto desvío de más de 6 millones 388 mil 892 procedentes de fondos públicos de 2003 a 2006 al Instituto Nóos, entidad sin ánimo de lucro que presidió Iñaki Urdangarín. Aunque la hermana de Felipe VI se libró de la prisión, entrará a ella para visitar a su esposo Iñaki, vasco y exjugador de balonmano. De ser ratificada la sentencia por el Tribunal Supremo tendrá que ir a visitarle a un recinto penitenciario.

“Los corruptos son gente seria… Nunca dejes que nadie de fuera de la familia sepa lo que estás pensando”: KPMG  y “El Padrino”

Muchos políticos de las etapas ‘peperas’de José María Aznar y Mariano Rajoy, en España, y de la del exgobernador de Quintana Roo, Roberto Borge, y de otros mandatarios estatalesen el México del priista Enrique Peña Nieto, siguen enganchados a la saga de Francis Ford Coppola, “El Padrino”, porque es el relato de un hombre que llega con lo puesto a América y consigue levantar un imperio, aunque pagará un precio enorme por ello; lo tiene todo: amor, traición, amistad, familia, crímenes, poder…, pero, sobre todo, les apasiona porque no importa la situación en la que nos encontremos; las secuencias y las frases de la saga de la familia siciliana siempre nos proporcionarán una respuesta: saber quién es el Clemenza de cualquier organización, ser consciente de que aquel que te convoque para la cita es el traidor, tener la capacidad de hacer ofertas que no se puedan rechazar, reconocer la diferencia entre las cosas personales y los negocios…; las enseñanzas que aportan siempre son aprovechables; una de las más importantes, especialmente útil en estos tiempos revueltos de guerras internas entre luz y taquígrafos, sigue siendo cuando su impulsivo hijo Sonny lleva la contraria a Don Vito en público: cuando acaba la reunión, el patriarca lo regaña de manera tremenda y luego le reprocha: “Nunca dejes que nadie, fuera de la familia, sepa lo que estás pensando”.

Casi medio siglo después de su estreno, Robert de Niro logró reunir recientemente en Nueva York a una parte importante del reparto original de “El Padrino”: Al Pacino, James Caan, Robert Duvall, Diane Keaton y TaliaShire. Francis Ford Copola relató que la Paramount no creía en el proyecto porque pensaba que una película sobre mafiosos no iba a encontrar su público. Desde que los agentes del FBI irrumpieron en 1957 en la famosa reunión de Apalachin, donde se encontraban los principales representantes de las grandes familias del crimen organizado, la presencia de la Mafia en EE UU quedó al descubierto. Pero en los años setenta no se hablaba con tanta libertad sobre el tema como ahora. La Mafia era todavía bastante invisible. De hecho, el poderoso director del FBI durante 40 años, Edgar J. Hoover, no tenía entre sus prioridades la persecución de la Cosa Nostra, sino el paranoico desenmascaramiento de la infiltración comunista. Hoover falleció en 1972, justo el año en el que se estrenó “El Padrino”. Nada volvería a ser igual.

“Nunca dejes que nadie, fuera de la familia, sepa lo que estás pensando”, según Marlon Brando, el ‘Don Vito’ de Francis Ford Coppola

Como ocurre con otras obras maestras, pese a la improvisación, a las resistencias del estudio, a la capacidad para el caos de Francis Ford Coppola, el resultado fue una obra maestra y tal vez la película más influyente de la historia. “El Padrino” se estudia en las escuelas de negocios y es utilizada por los políticos mexicanos y españoles. El portavoz del PP, Pablo Casado, de currículum académico investigado estos días, señaló que “esperaba que la familia de Jordi Pujol, expresidente durante décadas de la Comunidad Autónoma de Cataluña en España, no se hubiese inspirado en ese tipo de obras”, refiriéndose a “El Padrino”. En una antigua entrevista, la fallecida guionista y escritora estadounidense Nora Ephron confesó que, desde tiempos inmemoriales, su plan de Navidad era ver “El Padrino I” en Nochebuena y “El Padrino II” en Fin de Año. Consideraba que mantener frescas las lecciones de la familia Corleone era imprescindible para la vida cotidiana. En nuestra convulsa ciudad de Cancún, que sigue buscando candidatos para suceder a Remberto Estrada en la alcaldía,el reclamo de inconstitucionalidad hecho por José Luis Toledo Medina, para desestimar la obligatoriedad de demostrar residencia y vecindad en los últimos cinco años, fue el factor considerado por los jueces de la Sala Regional Xalapa del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para ratificar los dictámenes tanto del Instituto Electoral de Quintana Roo como del Tribunal Electoral local, por lo que quedó fuera del proceso para la Presidencia Municipal de Benito Juárez. ‘Chanito’ Toledo no acreditaba los requisitos de vecindad para entrar a la contienda y pelear por el Gobierno de Benito Juárez.

La saga de la mafia siciliana de los Corleoneparece que se convirtió en una guía para la vida cotidiana de muchos ‘borgianos’, implicados en las investigaciones dirigidas por Miguel Ángel Pech Cen, el fiscal general del Estado. “El Padrino” nos sigue enganchando porque es el relato de un hombre que llega con lo puesto a América y consigue levantar un imperio, aunque pagará un precio enorme por ello. Lo tiene todo: amor, traición, amistad, familia, crímenes, poder… Pero, sobre todo, nos apasiona porque no importa la situación en la que nos encontremos, las secuencias y las frases de la saga de la familia Corleone siempre nos proporcionarán una respuesta:saber quién es el Clemenza de cualquier organización, ser consciente de que aquel que te convoque para la cita es el traidor, tener la capacidad de hacer ofertas que no se puedan rechazar, reconocer la diferencia entre las cosas personales y los negocios… Las enseñanzas que aportan los Corleone siempre son aprovechables. Una de las más importantes, especialmente útil en estos tiempos revueltos de guerras internas entre luz y taquígrafos, sigue siendo cuando su impulsivo hijo Sonny lleva la contraria a Vito Corleone en público. Cuando acaba la reunión, el patriarca lo regaña con severidad y luego le reprocha: “Nunca dejes que nadie, fuera de la familia, sepa lo que estás pensando”.

Ninguno de los ‘chorizos’ descubiertos, incluido el cuñado de Felipe VI y yerno de Juan Carlos I, Iñaki Urdangarín, se ha disculpado

Mucho peores que los protagonistas de “El Buscón” de Francisco de Quevedo y la picaresca del Siglo de Oro, hoy son “muy respetados”, “reputados”, “afables”, “extrovertidos” e “intelectuales”, según la consultora KPMG; el podrido PP de Mariano Rajoy, va a quedarse sin cuadros en Madrid y en Valencia para seguir gobernando, la Guardia Civil y los jueces no paran con nuevas detenciones y procesos; no hay dinero para investigaciones adicionales en España, todo se ha destinado a investigar a los desvalijadores de los fondos públicos; ninguno de los corruptos descubiertos, incluido el cuñado de Felipe VI y yerno de Juan Carlos I, Iñaki Urdangarín, se ha disculpado. Lo más delirante es lo que dice ahora el presidente Rajoy cuando se ha enterado que el PSOE ha presentado una moción de censura -un impeachment- y Ciudadanos exige un adelanto electoral, sin esperar a terminar la actual Legislatura en 2020. “Van contra la estabilidad, tan necesaria hoy; perjudican la recuperación económica, basta con ver cómo está evolucionando la Bolsa y la prima de riesgo; es mala para España, y es lesiva para el futuro de todos los ciudadanos…”. Reír por no llorar.El sarcasmo suele estar cosido con el hilo de la desesperanza y el pesimismo. En el sarcasmo asoma además, como punta de un iceberg, un pequeño fracaso. En fin, el sarcasmo se está llevando por delante la realidad española. No hay nadie sensato hoy en España que en una conversación medianamente seria sobre la situación actual que no la abroche con un sarcástico “me río por no llorar”. Millones de españoles y los que viven en Cancún, Playa del Carmen, Chetumal… sufren el esperpento, de la mañana a la noche. En España, en el País Vasco, en México, en Quintana Roo… hoy no podríamos sobrevivir sin humor negro.

Lo que en unos países se consideran obsequios habituales del mundo de los negocios, en otros se perciben como casos claros de soborno inaceptables. Pese a toda la globalización del mundo económico que se haya dado, el nivel de incidencia de actos fraudulentos en el mundo de las empresas mantiene aún un gran componente de entorno, según el último informe de la consultora KPMG sobre esta materia, aunque sí hay un perfil común: el defraudador tiene entre 36 y 55 años (en el 70% de los casos), suele ocupar cargos de responsabilidad en las áreas de finanzas, operaciones o ventas y marketing y no actúa solo. No se les ve venir y gozan de buena reputación. “Dada la elevada proporción de defraudadores que son extrovertidos, afables, muy respetados, etcétera, cuesta imaginar que estos atributos puedan servir para identificar a quienes son propensos a la corrupción. Además, un gran porcentaje (39%) de los 596 defraudadores eran muy respetados por sus compañeros”, recoge el estudio. KPMG ha analizado la naturaleza de 596 casos de corrupción descubiertos en más de 80 países para elaborar este estudio, de los cuales varias decenas corresponden a Latinoamérica. En el que también habla de los servicios que la consultora ofrece para diseñar e implantar técnicas contra la prevención del fraude en las compañías. KPMG es una red global de firmas de servicios profesionales que ofrece servicios de auditoría, fiscales y de asesoramiento financiero y de negocio en 156 países, incluido México.

Los fraudes a nivel mundial suponen más de 3 billones de dólares, en la crisis las compañías están más atentas al control de gastos

Esta nueva edición del informe (las dos primeras se realizaron en 2007 y 2011) no refleja grandes variaciones como consecuencia del ciclo económico, sino un uso cada vez mayor de las herramientas tecnológicas para cometer los delitos. “El fraude ocurre en entornos boyantes o recesivos, pero lo que ocurre en la crisis es que las compañías están más atentas al control de gastos”, explicó Ángel Requena, socio del área Forensic de KPMG en España. El informe reconoce que los controles internos no pueden impedir todo tipo de fraudes, ya que muchas veces son temerarios y cuentan además con las cómplices para burlarla esas barreras de seguridad. Y es que para defraudar, concluye el estudio, es necesario tener un control casi absoluto de un área y gozar de un gran respeto por parte de los profesionales de la casa. “No sienten necesidad de someterse a las reglas: una tercera parte de los defraudadores (36%) señala la sensación de superioridad como motivo para justificar su fraude. Es posible que se deba al hecho de que el 29% de los fraudes fueron cometidos por directivos, el cargo más frecuente en relación con la comisión de estos actos”, explica KPMG en un comunicado.

La mano dura, según recoge el estudio, suele funcionar: “En Singapur hay muy poca corrupción, en términos relativos, principalmente porque la aplicación de la ley es implacable y la actividad empresarial se desarrolla de forma transparente”, comenta Lem Chin Kok, socio de Servicios de Forensic KPMG en Singapur. La consultora reconoce que en general, sin embargo, buscar sanciones derivadas de acciones judiciales gusta menos a las compañías porque “son pocas las empresas dispuestas a exponerse a un perjuicio para su reputación”. El informe no es cuantitativo, pero KPMG hace una estimación de los que el fraude supone en las empresas, anualmente, y lo cifra en aproximadamente el 5% del producto interior bruto (PIB) mundial, unos 2.6 billones de euros. Si se extrapolase el cálculo a España, ese 5% supondrían unos 50 mil millones de euros. En el caso español, el problema afecta tanto al sector público como al privado, según KPMG, que destaca al sector que ha protagonizado en los últimos años la mayor parte de las noticias de corrupción en los medios de comunicación: “Las cajas de ahorros españolas también se han enfrentado a problemas significativos puesto que se han generalizado las crisis y las investigaciones de decisiones de inversiones dudosas. Algunos bancos también han sido víctimas de fraude por haber confiado en información financiera o planes de negocios manipulados”, afirma.

El corrupto se considera un perseguido por las autoridades policiales, fiscales y judiciales, y padece de fiebres y enfermedades paranoicas…

El perfil del corrupto es sorprendente. ¿Por qué se defrauda? Tiene una sensación de estar infravalorado (17%); sensación de miedo (14%); sensación de estar mal remunerado (13%); y sensación de ira (7%). ‘Cómo el defraudador o el corrupto? Muy respetado (39%); afable (35%); extrovertido (33%); empresario o político reputado (23%); considerado como intelectual (22%). Si uno revisa cualquier portada de un periódico de tirada nacional en México o en España llama la atención que varios de sus titulares hacen mención al tema corrupción. También no pasa desapercibida la actitud de los corruptos. Ninguno de ellos pide perdón o excusas por su actuación sino que se considera un perseguido por las autoridades policiales, fiscales y judiciales. Todos ellos padecen de fiebres y enfermedades paranoicas… En España, que yo recuerde, en los últimos años nadie ha pedido perdón, salvo el rey Juan Carlos I, cuando fue sorprendido en Ruanda matando un elefante junto a una amiga de la nobleza europea. Tuvo en aquella aventura un accidente lastimándose la cadera, de la que ha sido operado en varias ocasiones. Salvo el monarca, ninguno de los ‘chorizos’ descubiertos en España, incluido el yerno del propio Juan Carlos, Iñaki Urdangarín, insisto, se ha disculpado.

Afortunadamente, los jueces españoles, han comenzado a actuar contra esta lacra social, donde los políticos no son los únicos protagonistas, sino empresarios y constructores de pacotilla, que se creían intocables… Sus burbujas inmobiliarias, de infraestructuras, de energías renovables…, han tenido que ser ‘desinfladas’ por la inmensa mayoría de la población española, para superar una crisis motivada, en buena parte, por esos nuevos ‘Buscones’ de la vida española. “El Buscón” de Francisco de Quevedo y la picaresca del Siglo de Oro, hace casi cinco siglos atrás, es un ‘santo’ al lado de los ‘Bárcenas’ -ex tesorero durante dos décadas del Partido Popular, que preside España con Mariano Rajoy- que fueron ‘paradigmas’ de la ganancia del ‘pelotazo’.

Francisco Quevedo nunca reconoció ser autor de “La vida del Buscón, llamado don Pablos…”, por miedo a la Inquisición

“La vida del Buscón” (o Historia de la vida del Buscón, llamado don Pablos; ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños) es una novela picaresca en castellano, escrita por Francisco de Quevedo. El libro se publicó por primera vez en 1626, aunque circuló antes en copias manuscritas algunas de las cuales se conservan hoy en día. Quevedo nunca reconoció haber escrito “El Buscón”, probablemente para esquivar problemas con la Inquisición, y su silencio sobre esta obra, pese a estar la autoría fuera de toda duda, ha incrementado los problemas en la datación de su composición. Se han propuesto fechas que van de 1604 a 1620 y un proceso de reelaboración posterior en el que Quevedo estaría trabajando hasta cerca de 1640.

El protagonista, Pablos, es segoviano, hijo de Clemente Pablo, un barbero ladrón y de Aldonza de San Pedro, dada a brujerías. Tenía un hermano de siete años que robaba a los clientes de su padre y que murió el angélico de unos azotes que le dieron en la cárcel. Entra a la escuela, donde conoce a don Diego Coronel, hijo de don Alonso Coronel. Allí Pablos hace amistad con su maestro el cual después de una relación estable, decide por un incidente en el tiempo de las carnestolendas y la vergüenza de que todo el pueblo lo juzgara por la condición de sus padres hace que entre al servicio de don Diego, al cual su padre don Alonso decide poner bajo el pupilaje del licenciado Cabra, clérigo avaro que los mata de hambre. Salen de allí delgadísimos y enfermos, hasta el punto de que los médicos mandan que nos limpiasen con zorras el polvo de las bocas, como a retablos, y bien lo éramos de duelos. Don Diego es enviado a Alcalá de Henares, a estudiar lo que le faltaba de la gramática, y Pablos lo acompaña como sirviente. Allí Pablos es víctima de las novatadas de los estudiantes, algunas bastante sucias, y se vuelve experto en engañar a los demás para conseguir lo que desea. Al saberlo don Alonso le pide a su hijo que vuelva a Segovia sin Pablos ya que ha oído de sus travesuras. El tío de Pablos, Alonso Ramplón, verdugo de Segovia, le comunica a éste que ha ajusticiado a su padre. Añade que su madre está presa en la Inquisición de Toledo, y probablemente será quemada en un auto de fe. Le invita a volver a Segovia, para aprender el oficio de verdugo con él. Pablos decide entonces volver a su ciudad, “con el fin de cobrar mi hacienda y conocer mis parientes, para huir de ellos…”.

Personajes locos disparatados consejeros del Rey, “Nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar, y no de vida y costumbres”

El segundo de los tres capítulos relata el camino desde Alcalá hasta Segovia, donde va encontrando personajes disparatados: un loco repúblico y de gobierno, esto es, un arbitrista que cree conocer los remedios para enderezar la marcha del país y quiere aconsejar al Rey para que, conquistando Amberes, seque el mar con esponjas. Luego, un diestro verdadero o maestro de esgrima loco, que habla constantemente de estocadas pero acaba huyendo ante un mulato. Topa después con un clérigo viejo, autor de malos versos, que ha hecho un librillo a las once mil vírgenes, adonde a cada una he compuesto cincuenta octavas, cosa rica. Después de despedirse del poeta, al pasar el puerto de Fuenfría, de Madrid hacia Segovia, se encuentra con un soldado matón y un ermitaño en un borrico. Llegan a la posada en Cercedilla y el ermitaño les gana, haciendo trampas en el juego. Luego se encuentran con un genovés rico, lo cual aprovecha Quevedo para burlarse de los banqueros genoveses que prestaban dinero a la Corona Española y luego se quedaban con la plata de América al exigir el pago del dinero. A la entrada de Segovia, ve a su padre al borde del camino, aguardando ir en bolsas, hecho cuartos, a Josafad, esto es, ajusticiado y descuartizado. Era costumbre en la época descuartizar a los reos a fin de que sirviesen de ejemplo y dejar sus restos a la entrada de los pueblos o villas. Llega donde su tío, pero no se hace verdugo, sino que recoge su herencia y se decide marchar a Madrid.

Don Toribio presenta a Pablos a una cofradía de pícaros y rufianes, con los que vive, en el tercer y último capítulo. Delatado el grupo, los detienen y llevan a la cárcel. Logra salir después de sobornar a todos, desde el carcelero hasta el escribano. Va entonces a una posada, donde se hace pasar por rico que lo disimulaba. Usa nombres falsos (don Ramiro de Guzmán, don Felipe Tristán). Pretende casarse con una dama (doña Ana), pero es descubierto por su antiguo amo, don Diego Coronel y acaba apaleado. Determina entonces ir a Toledo, donde nadie lo conocía. Forma parte de una compañía de cómicos, destacando en papeles de carácter y malvados. Después de dejar la compañía, se hace galán de monjas. De Toledo pasa a Sevilla, donde se gana la vida gracias a sus principios de fullero y los dados cargados. No obstante, acaba teniendo un incidente con la ley y tiene que acogerse a sagrado. Estando en la iglesia, intima con “la Grajales” a la que propone ir a las Indias, a ver si mejoraba su suerte. No obstante, la novela concluye diciendo que no le fue mejor allí: “Y fueme peor, pues nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar, y no de vida y costumbres”.

Francisco de Quevedo, ante todo, busca lograr un intenso efecto de comicidad. No pretende el escritor destacar que ciertas acciones son éticamente condenables y que traen como consecuencia el castigo sino, en primer lugar, reír y hacer reír con ellas. Aparecen muchas malas acciones que quedan sin castigo. No hay digresiones moralizadoras, salvo la moraleja final: “Nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y costumbres”.

José María Aznar elude su responsabilidad en la época más nauseabunda del PP y aspira a convertirse en evangelista de la victoria de Ciudadanos

‘El insoportable cinismo de Aznar’, es el título de una columna del periodista de El País, Rubén Amón. Para Amón no está claro si el expresidente José María Aznar tenía un Gobierno o si pretendía asaltar el tren de Glasgow. Porque se le están amontonando los ministros implicados en casos de corrupción. Y porque la detención de Eduardo Zaplana con las sirenas de la Guardia Civil demuestra que el expresidente del Gobierno descuidaba el escrúpulo de los castings. La imagen de su Ejecutivo en las escaleras de Moncloa parece una rueda de reconocimiento. Un círculo rojo caracteriza el tormento judicial Rodrigo Rato, de Jaume Matas, del propio Zaplana. Y sobrentiende el papel tutelar de Aznar como cabecilla inmune e impune del laberinto en que ahora se halla preso Rajoy.Eduardo Zaplana fue alcalde de la turística Benidorm, presidente de la Generalitat Valenciana, ministro de Trabajo y portavoz del Grupo Popular en la oposición en el Congreso de España. “La responsabilidad in vigilando se antoja tan embarazosa como la opulencia de la boda escurialense. La megalomanía de Aznar en el monasterio de El Escorial de Felipe II, es el pecado venial de la orgía de corrupción en que incurrieron los invitados y que ahora ha quedado escarmentada con la sentencia ejemplar de la Gürtel. No bastan las conjeturas para señalar el papel inductor de José María o la autoría intelectual, pero sobran las impresiones y las exhibiciones para identificar en aquellos fastos nupciales el descaro de la cultura del cohecho, de la comisión, del blanqueo y de la obscenidad”.

La maldición de la boda de Ana Aznar Botella de El Escorial, como si de ‘Diez Negritos’ novela de la británica Agatha Christie se tratara

Fue considerada la boda de una infanta, aunque quien se casó no era la hija de un rey, sino de un presidente del Gobierno. El fastuoso enlace de Ana Aznar Botella (35 años), hija de José María Aznar (64) y Ana Botella (64), con el empresario Alejandro Agag (46) pasará también a los anales de la historia como la boda de la maldición de El Escorial, la que trajo consigo la desgracia política, sentimental o incluso vital para muchos de los más de 1.000 invitados a la ceremonia. Como si de ‘Diez Negritos’ de Agatha Christie se tratara -la popular novela en la que uno a uno, los 10 invitados a una mansión, implicados en muertes de otras personas en el pasado, terminan desapareciendo-, algunos de los invitados a la espléndida ceremonia nupcial también acabaron retirándose de la vida pública, entrando en prisión o incluso falleciendo.

Entre los ilustres asistentes se encontraban políticos de medio mundo, reyes, ministros e importantes empresarios. El despliegue en cuestiones de seguridad y prensa estuvo a la altura del enorme dispendio: 90 medios de comunicación, 400 periodistas y 200 coches oficiales son algunas de las cifras del enlace, aderezadas con casi 32 mil 500 euros procedentes de las arcas de la trama Gürtel que vinieron a sufragar parte del ostentoso evento. Hace 15 años todo era felicidad, tanto para los novios como para sus familias y, por supuesto, para aquellos privilegiados invitados. Sin embargo, los acontecimientos que se han sucedido en los últimos años ilustran a la perfección la caída a los infiernos experimentada por algunos de ellos, ya sea en el ámbito profesional, personal, judicial e incluso vital. La resaca de la corrupción en tiempos del aznarismo amenaza con sepultar las últimas opciones políticas del PP. Se explica así que la exhumación de Zaplana haya pretendido resolverse en Génova como una manifestación extemporánea del antiguo régimen, hasta el extremo de que los populares identifican el silencio de Aznar como un gesto de cobardía o como una expresión de complicidad. El objetivo no solo consiste en hacer responsable al antiguo jerarca de los años del pelotazo y de las sentencias en curso, sino en fomentar el papel candoroso e impecable de Rajoy. Sería la de Mariano una corrupción heredada.

El presidente del Gobierno ha encontrado oxígeno de baja calidad en los socorristas del PNV, pero la estabilidad que le garantizan los Presupuestos se expone a la conspiración de los esqueletos. Han salido de sus tumbas los fantasmas del aznarismo. Y va a resultarle muy difícil desvincularse de ellos. Entre otras razones porque el propio Rajoy,  atrincherado en la superstición de los “casos aislados”, proviene de aquella época oscura y porque proliferan los escándalos contemporáneos. Bárcenas era “su” tesorero de confianza. Rato fue “su” presidente de Bankia. Rita Barberá prosperó a su vera. Incluso la trama del PP madrileño operó debajo de su despacho. Aznar ha logrado sustraerse a las fechorías que cometieron sus ministros y sus compadres. Acusa a Rajoy de haber dilapidado el patrimonio político que le dejó en herencia, pero se desvincula al mismo tiempo de los escándalos que van a laminar la credibilidad del PP. La lentitud de la Justicia se entromete en la agonía de Rajoy como el agua de antiguas tormentas, de forma que los aliados del presidente han decidido matar al padre Aznar. No ya como referencia atmosférica de las antiguas corruptelas y como fusible de los escándalos que se avecinan, sino porque se ha erigido en adulador y protector de Albert Rivera, ungiéndolo en la intimidad como campeón del liberalismo y del patriotismo. Estremece la paradoja: Aznar elude su responsabilidad en la época más nauseabunda del PP y aspira a convertirse en evangelista de la victoria de Ciudadanos.

Francisco Correa, el hombre que vivía en Génova 13, le gustaba que sus empleados le llamaran Don Vito, el de dinero negro

Para el gran público era un perfecto desconocido. No era un cargo público, nunca se presentó a las elecciones, ni siquiera era militante del PP. De hecho, es hijo de un comunista que le llevó a ver un mitin de La Pasionaria en los inicios de la democracia. Pero el día que fue detenido Francisco Correa, en febrero de 2009, todo el PP supo que los problemas iban a ser muy serios. En la sede central de la calle Génova Correa lo fue casi todo. “Yo me pasaba el día en Génova, estaba más tiempo allí que mi propio despacho. Era mi casa, vamos”, soltó ante los jueces. Él siempre fue un histrión, un soberbio, y muy exagerado. Pero en eso no mentía. Todos los dirigentes de esa época, aunque alguno trate de disimular en público, admiten en privado que Correa era uno de los hombres clave del funcionamiento del partido. Estaba en todo: viajes, actos, campañas. Por eso cuando le detuvieron muchos en el PP se inquietaron. Mariano Rajoy salió arropado por todos los dirigentes clave del partido a tratar de frenar el golpe que él, como organizador de varias campañas y hombre del aparato de toda la vida, sabía que sería durísimo. “Esto no es una trama del PP, es una trama contra el PP”, clamó el entonces líder de la oposición.

Han pasado nueve años desde que Francisco Correa dio su nombre al mayor escándalo de la historia reciente de la política española -se llama caso Gürtel por la traducción de su apellido en alemán- , pero todo indica que él aún no entiende bien lo que le ha pasado. No puede comprender cómo ha caído tan bajo -51 años de condena después de años de prisión, con un evidente deterioro físico y sin un solo amigo- después de haber subido tan alto. Correa era un hombre de familia humilde que empezó de botones y acabó con una mansión en Sotogrande, la urbanización de descanso de los millonarios españoles en Cádiz, y una fortuna de 40 millones de euros. Ni siquiera sabía cuánto tenía. “No soy un tío al que le haya preocupado saber exhaustivamente lo que tiene y lo que no tiene” soltó ante los jueces con su inconfundible tono chuleta. Llevaba una vida de millonario sin mirar muy bien en qué gastaba, regalaba de todo, incluido coches, a sus amigos los políticos.

Correa llegó a tener tanto poder que se sintió totalmente impune. De hecho, durante el juicio ha mostrado su sorpresa por las durísimas penas que le pedían. “Yo no tenía ninguna conciencia de estar cometiendo ningún delito”, llegó a decir. Su tesis es que si no se hubiera hecho rico con sus relaciones con políticos habría recibido “un tirón de orejas y una multa grande” por defraudar a Hacienda con sus millones en paraísos fiscales, pero habría podido mantener su empresa y su vida de millonario rodeado de mujeres y lujo. El Correa que pide perdón a los jueces recuerda poco a ese que entre whiskys presumía de haber entregado mil millones de pesetas en dinero negro al tesorero del PP sin saber que lo estaban grabando. Correa siempre fue un hombre excesivo, soberbio, pero también encantador. Aunque nunca se había movido entre poderosos, supo entenderlos como nadie cuando entró en contacto con ellos casi por casualidad. Empezó vendiendo viajes en el PP gracias a un contacto con la hermana de José María Aznar y acabó organizando todos los actos del partido, viajando a todas partes con el presidente y haciéndose muy amigo de su yerno, Alejandro Agag. “Mi especialidad son las relaciones con políticos”, llegó a confesar.

Para ‘Gürtel’ las ‘mordidas’ no eran gasto, sino inversión. “Es que ya no se pueden hacer regalos ni en Navidad”, se quejaba ante los jueces

Ese contrato casi en exclusiva con el PP hizo crecer a sus empresas -llegó a tener hasta 80- pero Correa no se conformaba. Él miraba a lo grande. Cada vez tenía una relación más estrecha con Luis Bárcenas, el gerente, el hombre del dinero en el PP. Otro que tampoco se conformaba con su altísimo sueldo -llegó a ganar casi 20 mil euros al mes incluso cuando supuestamente ya estaba fuera del partido- y tenía planes mayores. Según la confesión de Correa, Bárcenas y él establecieron un acuerdo a partir de 1996, cuando el PP llegó al Gobierno, para repartirse mordidas de contratos públicos. “Vamos a favorecer a empresarios que luego van a colaborar con el partido”, le dijo Bárcenas. La parte del gerente en teoría debía ir para el partido. La realidad es que ambos se hicieron multimillonarios. Bárcenas tenía toda la influencia en el PP -era amigo personal de todos los dirigentes clave, desde Mariano Rajoy a Javier Arenas o Ana Mato- y Correa era la tapadera perfecta.

Ahora todos en el PP tratan de decir que no lo conocían, pero nadie que viviera esa época ha olvidado a ese hombre siempre engominado que se comportaba a veces en los actos como si fuera el jefe del partido. Su autoridad era total. Él sabía que su fortuna dependía de los políticos y los mimaba. Les regalaba viajes, les organizaba fiestas con prostitutas, lo que fuera. La mayoría eran hombres, así que encontró una debilidad en los relojes de lujo de la joyería Suárez. Se los dejaba encima de la mesa en una bolsa roja al final de las comidas. “Ábrela en casa”, les decía. La mayoría aceptaban. Y él apuntaba todo. Con eso los encandilaba y a la vez los tenía atrapados. Por si acaso.

Para él los regalos no eran gasto, sino inversión. “Es que ya no se pueden hacer regalos ni en Navidad”, se quejaba ante los jueces. Dice que es una práctica habitual en el mundo empresarial. Pero él no hacía regalitos de compromiso. Él podía entregar incluso un coche de lujo si el homenajeado era Jesús Sepúlveda, el alcalde del municipio más rico de España, Pozuelo de Alarcón, donde vive Cristiano Ronaldo. Ellos le daban contratos de todo tipo, hasta alcanzar, solo en la parte probada, 8.4 millones con sobreprecios notables y 2.85 millones por intermediar ante la Administración en favor de empresas ajenas. Todo funcionaba tan bien que Correa pensó que esa fiesta nunca acabaría. Con el tiempo en la cárcel fue cambiando de idea. Pero aún tenía una última esperanza: colaboró con la justicia y confesó una parte de sus delitos, de forma muy medida. La condena de 51 años, en un hombre de 62, probablemente le habrá hecho entender que las cosas han cambiado mucho desde que Génova 13 era su segunda casa.

“Lo que puede el dinero”, estrofas medievales del Arcipreste de Hita, de máxima actualidad en los aconteceres políticos del distópico 2018

El cantautor vasco Paco Ibáñez, quien llevó al Olympia de París, teatro ubicado en el número 28 del bulevar de las Capuchinas, la ‘canción protesta’ de los antifranquistas en los sesenta y setenta, puso música a unas estrofas del Libro del Buen Amor de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, escritas entre 1330 y 1343, de máxima actualidad en los aconteceres políticos de este electoral y distópico 2018… “Lo que puede el dinero” es el título de las coplas, poesías, versos… “Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar; al torpe hace discreto y hombre de respetar; hace correr al cojo y al mudo le hace hablar; el que no tiene manos bien lo quiere tomar. También al hombre necio y rudo labradordineros le convierten en hidalgo doctor; cuanto más rico es uno, más grande es su valor, quien no tiene dinero no es de sí señor. Y si tienes dinero tendrás consolación, placeres y alegrías y del Papa ración, comprarás Paraíso, ganarás la salvación; donde hay mucho dinero hay mucha bendición. Él crea los priores, los obispos, los abades, arzobispos, doctores, patriarcas, potestades, a los clérigos necios da muchas dignidades, de verdad hace mentiras, de mentiras hace verdades. Él hace muchos clérigos y muchos ordenados, muchos monjes y monjas, religiosos sagrados, el dinero les da por bien examinados, a los pobres les dicen que no son ilustrados. Yo he visto muchos curas en sus predicaciones despreciar al dinero, también sus tentaciones, pero, al fin, por dinero otorgan los perdones, absuelven los ayunos y ofrecen oraciones. Dicen frailes y clérigos que aman a Dios servir mas si huelen que el rico está para morir y oyen que su dinero empieza a retiñir, por quién ha de cogerlo empiezan a reñir”.

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