Márquez y la narco-marquesina

Márquez y la narco-marquesina

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¿Acaso nos fue difícil acostumbrarnos a ver a los politicastros mexicanos embarrados en negocios turbios? ¿En tranzas? ¿En corrupciones? ¿O en compadrazgos con el narco?

                Cantidad de cantantes de moda, vedettes, conductores de tv y faranduleros han sido vistos “del brazo” con el narco. La ‘gente bien’ igual que la ‘chusma’, todos rinden pleitesía al poderoso caballero don Dinero.

                Ahí quedan en ese muestrario Paco Stanley o el Pirulí, sólo por nombrar.

Entonces no podía extrañarnos que un personaje del futbol cayera ante las mieles de esos abismos. El futbol no es la cancha exclusiva de los bienhechores de la patria. Ni los futbolistas son los nuevos ‘Niños Héroes’.

En cada partido se dirimen millones de pesos, no el prestigio de una Nación y los señores que cada semana corren tras una pelota no son deportistas, son negociantes del ejercicio físico.

Más dinero a quien rinda más, como en todo buen negocio hijo del neocapital.

El señor Márquez tiene todo, dinero, fama, prestigio, reconocimiento, menos inteligencia.

Lavar dinero, fabricar y vender drogas ilícitas, portar armas, generar inseguridad, violencia y muerte, es lo que viene aparejado con las actividades ilegales del futbolista.

Hay quien piensa que se puede afectar la confianza de la niñez mexicana al ver a su ídolo en semejante actividad. Discrepo, millones de jóvenes admiran al narco, lo consumen en canciones, en la tv, en revistas y por supuesto en drogas.

                Los medios los han inoculado. Las pantallas mantienen ciegos a los niños y jóvenes. Hoy, el ídolo es mengano y mañana será fulano. No hay lección, no hay moraleja, ni siquiera existe pena por lo que pueda pasarle al sujeto admirado.

                Vendrán las burlas y los memes.

Habrá más, siempre habrá más sujetos a los que se pueda convertir en objetos públicos del deseo nacional, es lo que siempre prometen los medios.

Fundaciones ligadas al nombre del señor Márquez o funcionarios públicos que presumen fotos con él, como Margarita la presidenciable, pueden comenzar a sufrir un poco, sólo un poco ya que cuentan con la gran desmemoria del respetable.

Aunque a estas alturas del país, no sé si es desmemoria o sincero valemadrismo.

Los señalamientos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos parecen sólidos, la investigación lleva años fraguándose. Desde hace tiempo -20 años para ser exactos- lava dinero a la organización del capo Raúl Flores Hernández, considerado como uno de los más importantes.

Nueve empresas, cuatro propiedades, la Fundación que lleva su nombre y su escuela de futbol están involucradas en el lavado. Le cancelaron la visa, le congelaron las cuentas e inversiones y le confiscaron sus bienes en aquel país. Ninguna empresa norteamericana tiene permiso de hacer negocios con él.

En las redes sociales se puede apreciar la red de negocios del capo Flores, en la que incluye a otros personajes famosos, restauranteros, representantes deportivos y artísticos. Se conocen, se frecuentan. No se ocultan.

Ahora el nombre de Raúl Flores Hernández se va a pasear en bocas y medios. A pesar de ser narcotraficante de viejo cuño había pasado desapercibido ya que no se mete en reyertas callejeras del narcomenudeo, ni en venganzas altisonantes.

Su negocio es enviar toneladas de droga allende el Río Bravo y lo ha conseguido con éxito debido a sus muchas y muy buenas relaciones con El Chapo, Los Beltrán Leyva o los colombianos.

La relación del señor Márquez con el capo Raúl data prácticamente desde el inicio de su carrera como futbolista.

Pero lo de menos es que se trata de una “rutilante estrella”, según nos han machacado los medios. Lo que menos tiene relevancia es que el señor Márquez–ahora Rafita– sea el indiciado. Aquí lo que verdaderamente importa es la mezcla de narco-dinero con la ignorancia y avidez de poder y dinero de los jóvenes mexicanos.

En ese mar de oscuridad navegan la moral, la ética.

Y se enfilan preguntas importantes. ¿Qué hará la PGR? ¿Se van a poner a investigar las sesudas autoridades mexicanas? ¿Ya sabían de estos nexos? Y si sabían, ¿por qué no actuaron?

Es difícil creer que la policía mexicana no estuviera enterada de este asunto ya que la cabeza del capo Raúl hasta tenía precio.

La PGR ofrecía 5 millones de pesotes a quien supiera algo de él.

Ya no veremos a Rafita jugar con la Selección y tal vez tampoco con el Atlas, ahora lo veremos en primeras planas y asuntos judiciales.

Qué país.

 

 

 

 

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