Marychuy y el verbo posible

Marychuy y el verbo posible

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Al mexicano promedio le asusta poner los verbos en presente y prefiere usar siempre esa forma que no compromete, eseverbo irrisorio que no existe, ese salto de pensamiento para no llamar a las cosas por su nombre: el verbo condicional.

                Es la forma gramatical que la política ha forzado a usar en este país, que la prensa y los de abajo usan para no comprometerse o no molestar a los de arriba, para no ser demandados o incluso amenazados.

                El verbo condicional es la condición que se impone para censurarnos, para no ir más allá, para no atrevernos ante el peligro de denunciar, de hablar, de poner los puntos sobre las íes. De hablar en verbos presentes, no ausentes.

                “Lo hubieran metido a la cárcel”, “pudiera haber robado”, “sería un ladrón”. Se difiere el peso de los verbos debido a que la aplicación de las leyes es laxa, al respeto colonial que se le debe al poderoso, a la ancestral lambisconería o bien a que el Ministerio Público es ignorante y corrupto. Y sin duda a otras múltiples causas.

                La frase mágica para relativizar los verbos, la ley y al ser humano mismo es, “tengo dinero”.

                Todo pasa a un estadio menor y por ende a la degradación automática ante el poder. Lo primero que corrompe es a quienes lo detentan, a quienes lo ejercen en detrimento de todos los otros. El poder habita la corrupción.

                Es penoso ver que dos de los candidatos a presidente de este país están obligados a gastar más tiempo en defenderse delpudrimiento que arrastran, que en hacer propuestas directas para generar un país más justo y digno. Y me refiero a propuestas sencillas, directas, nacionalistas.

                Que mejoren la calidad de vida como detener la inflación y subir salarios o aplicar las leyes. Simple y posible. Las condiciones del país soportan estas medidas urgentes.

                Pero no pueden, el sistema al que pertenecen estos dos personajes, desde el que salen y que los proyecta, es una maquinaria desgastada que no genera la confianza del puebloque, harto y cansado, va a buscar otras opciones.

                Hay púlpitos en los que se acusa el abuso de los poderosos, y van desde ciertas curías e iglesias paupérrimas en Chiapas y Oaxaca, donde la concentración de la pobreza es escandalosa  entre los indígenas, hasta vocerías políticas genuinas que representan el sentir y el dolor de muchos.

                Sabia Marichuy, María de Jesús Patricio, entendió que ella no tenía posibilidades de poner su nombre en la boleta de votaciones, sin embargo, su logro es hacer visibles la discriminación, a los grupos minoritarios y a la mujer indígena.

                Durante cuatro meses recorrió prácticamente todo el país en busca de las firmas que le darían el aval, pero lo más importante es el haber escuchado a las setenta etnias que nadie las representa en la política nacional.

                La ignorancia nos ha hecho creer que las etnias tienen las mismas costumbres, creencias y tradiciones, que es un bloque monolítico, inamovible. Nada más lejano a ello. La labor de Marichuy es la de unir las diferentes realidades y proyectos de las diversas etnias en objetivos comunes.

                A cinco días de la terminar el plazo para obtener el registro como candidata independiente, ella se encontraba en una de las zonas más despobladas del país. Este gesto nos habla del interés de acercarse a los más pobres, no de hacer proselitismo electoral.

                La caravana que la acompañaba, sufrió varios accidentes entre ellos un asalto en Michoacán hasta la volcadura de la camioneta, en Baja California Sur, en la que ella misma viajaba y en la que murió Eloísa Vega Castro de la red de apoyo a los pueblos indígenas.

                Sólo así volteó a mirarla toda la prensa del país. Miles de personas la vieron por primera vez y se preguntaban “y esta, quién es”.

                Nacida en la región nahua de Tuxpan, Jalisco, hace 54 años, Marichuy trabajó la tierra desde niña en condiciones de explotación medievales. Su futuro era trabajar la tierra y tener muchos hijos.

Estudió a escondidas de su padre y se convirtió en experta en medicina natural.

                Hoy es académica de la Universidad de Guadalajara y puso a caminar a su propia madre que quedó paralizada durante tres años de la cintura para arriba.

                Marichuy no obtuvo su registro. Ella que al defender a las etnias defiende la biodiversidad, ella que en un país de muerte apuesta por la vida.

                Ella, que le asiste la razón cuando habla en presente y sin condicionantes “venimos a hablar de lo imposible, porque de lo posible se ha dicho demasiado”.

 

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