‘Más rollo que película’, el caso de Perla Tun contra Fredy Marrufo...

‘Más rollo que película’, el caso de Perla Tun contra Fredy Marrufo y la impunidad

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La presidenta municipal panista de Cozumel, Perla Tun, logró llegar al Ayuntamiento isleño entre otras cosas abanderando la promesa de campaña de llevar a la cárcel al entonces alcalde saliente, el priista Fredy Marrufo, uno de los miembros más destacados del grupo de jóvenes rapaces que llegó al poder estatal de la mano de Félix González Canto, el gobernador impuesto por su antecesor, Joaquín Hendricks, y que dio en llamarse ‘la nueva generación’, en la línea del actual presidente de la República, el priista exgobernador mexiquense Enrique Peña Nieto; un grupo cuyas urgencias codiciosas disparó la deuda y el déficit fiscal del Estado, el turísticamente más rentable, a los niveles más altos del país, y del que emergió también y por la decisión absoluta, a su vez, de Félix González Canto, el ahora exgobernador preso en Panamá, Roberto Borge Angulo, que convirtió a Quintana Roo en su botín particular. Los días de ‘la nueva generación’ han sido los de las quiebras más hondas e irreparables de las finanzas públicas quintanarroenses, donde los Municipios más importantes y ricos se han convertido también en los más caóticos e insolventes, y la corrupción ha sido la identidad de la lucha por el poder político. La causa contra los despojos de ‘la nueva generación’, es la que hizo ganar a la alianza opositora del PAN y el PRD que llevó al Gobierno del Estado a Carlos Joaquín González y tomó el control del Congreso local, del mismo modo que hizo ganar con sus colores a las candidatas Cristina Torres y Perla Tun, actuales alcaldesas de Solidaridad y Cozumel. La cozumeleña parecía tener un caso sólido contra Marrufo: en menos de tres años, las finanzas municipales pasaron de ser unas de las más sanas y equilibradas de la entidad, a estar prácticamente en bancarrota con más de 500 millones de pesos de deuda. Sin embargo, fiel a su carácter, Perla Tun desoyó consejos y, lo que era una demanda segura, terminó en una débil y anodina solicitud de juicio político en contra de su predecesor, hoy delegado federal de la Sedatu (Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano), quien saldrá, por eso, airoso de ese problema. Pero en lugar de corregir las cosas y recabar las pruebas necesarias (porque las hay de sobra), la munícipe se ha dedicado a repartir culpas y responsabilidades, dejándole al Congreso local toda la carga de procesar el expediente de un caso que nació perdido.

‘Más rollo que película’, el caso de Perla Tun contra Fredy Marrufo y la impunidad

Armando Galera

Los juicios políticos están de moda en Quintana Roo, y la presidenta municipal de Cozumel, Perla Cecilia Tun Pech, utiliza este recurso constitucional para recuperar algo del capital político perdido durante su primer año de gestión, haciendo creer a sus seguidores que denunció a su predecesor, el priista Freddy Marrufo Martín –personaje del entorno más cercano de los exgobernadores Félix González Canto y Roberto Borge Angulo-, por la malversación de más de 400 millones de pesos de recursos municipales.

Y es que además del impulso otorgado por Carlos Joaquín durante la campaña del 2016, Perla Tun logró influir en el electorado cozumeleño al prometer que “perseguiría y metería en la cárcel” al anterior alcalde, cuya esposa era la rival a vencer de Perla Tun.

Pero pasó el tiempo y nada sucedía. No fue sino hasta casi cuatro meses después de tomar posesión, el 25 de noviembre, cuando presentó ante la Auditoría Superior del Estado una solicitud para investigar presuntas irregularidades cometidas por la administración de Freddy Marrufo y que habrían sido detectadas durante el proceso de entrega-recepción.

Y fue así como Perla Tun le ‘pasó la bolita’ al Congreso del Estado, solicitando el juicio político en contra del exalcalde.  De hecho, en su reciente informe de Gobierno, la alcaldesa “urgió” a los diputados locales a que resolvieran las demandas de juicio político contra Marrufo Martín.

Sin embargo, difícilmente se podrá comprobar la responsabilidad de Marrufo en el desvío de recursos del Ayuntamiento.

Primero, porque Perla Tun cometió errores ‘de primaria’ en la presentación de las demandas, ya que el síndico municipal que las redactó, Fidencio Balam Puc, lo hizo en su calidad de funcionario y no como ciudadano, tal como lo marca el procedimiento.

Segundo, porque de los 400 millones de pesos que no le cuadran a la alcaldesa, la Auditoría determinó que únicamente se encontraron irregularidades en el ejercicio de 1.4 millones de pesos por anomalías en el uso de las cuentas del fondo destinado a la recuperación de playas, hecho que al parecer puede ser fácilmente solventado.

Además de lo anterior, el exalcalde no podrá ser sancionado o inhabilitado debido al amparo de suspensión que le entregó un juez federal, por lo que el que fuera uno de los principales amigos y cómplices de Roberto Borge seguirá gozando de impunidad mientras ejerce su cargo como delegado federal de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano en el Estado.

El origen del problema

El carácter ‘rebelde y aguerrido’ de Perla Tun es bien conocido en la isla. Así lo demostró la empresaria durante su paso por la anterior XIV Legislatura. Desde su curul, denunció las irregularidades cometidas por el entonces alcalde de Cozumel, Fredy Marrufo, al dilapidar, dijo, las finanzas del Ayuntamiento cozumeleño, que hasta su mandato se consideraba uno de los más sanos Municipios de la entidad.

Justo al final de su gestión, Marrufo solicitó al Congreso la facultad para contratar varios financiamientos por más de 200 millones de pesos, incrementando la deuda de la Comuna en casi un 300 por ciento, y que serían pagados en un plazo de 20 años.

La entonces diputada Perla Tun fue la única legisladora que se opuso a esta solicitud, lo que fue utilizado durante su campaña en el proceso electoral 2016, para atraer a los votantes que estaban cansados de los excesos cometidos por el exgobernador Roberto Borge y su gente cercana, como Fredy Marrufo.

Por si fuera poco, su rival a vencer en esas elecciones fue precisamente la esposa del alcalde saliente, Gina Ruiz Chávez, lo que permitió darle una ventaja a Perla Tun quien, sin ninguna irregularidad registrada en su pasado, parecía abanderar el combate a la corrupción.

Y logró ganar con la coalición UNE, integrada por los panistas, los perredistas y los joaquinistas. Pero una vez que llegó al poder comenzó a romper las alianzas políticas: desestimó al partido que la acogió, el PAN, y para nadie es un secreto la nula relación que tiene con el gobernador Carlos Joaquín.

No tardó mucho en protagonizar en el Cabildo desplantes groseros e impropios de la investidura. A través de las redes sociales se exhibió la manera despectiva en la que trataba a los regidores que no eran afines a ella (incluso durante su primer informe anual de actividades se negó a saludar a los concejales del PRI en el acto protocolario), por lo que muy pronto comenzó a perder popularidad entre los cozumeleños, quienes la denunciaban por el despido de más de 200 trabajadores municipales, así como por los viajes internacionales realizados por su familia con cargo al erario, según se ha acusado, y su renuencia a aclarar cualquier señalamiento sobre la manera en que ha administraba los recursos públicos.

Fue entonces cuando Perla Tun revive uno de sus compromisos de campaña, y en sesión del Cabildo del 26 de noviembre, la primera en la historia de Cozumel realizada en un parque de la ciudad, anuncia una serie de demandas en contra de su predecesor, Fredy Marrufo, por irregularidades en el ejercicio de más de 400 millones de pesos durante el tiempo en que fue alcalde, y que habrían sido encontradas durante el proceso de entrega-recepción.

Pero las que fueron vendidas como “demandas”, en realidad eran solicitudes, con folio PM/2016/0118, dirigido a la Auditoría Superior del Estado de Quintana Roo para que ésta revisara la comprobación de 121 millones de pesos (no 400 millones, como lo había anunciado con bombo y platillo) ejercidos en el periodo del 1 de enero al 30 de septiembre de 2016.

Las inconsistencias detectadas se desglosan en 1 millón 338 mil pesos de partidas pendientes de conciliación, 50 millones 369 mil pesos en saldos deudores, 6 millones en prestaciones pactadas, 63 millones de convenios de pago con el ISSSTE, y 1 millón 684 mil pesos de viajes, pasajes, recompensas, etcétera.

Puro circo

Y durante otros cuatro meses, la alcaldesa no volvió a realizar otra acción en contra de su antecesor priista. Era mención constante en su discurso que muy pronto Fredy Marrufo estaría en la cárcel “por desviar recursos de los cozumeleños”, pero no hizo nada en concreto para avanzar sobre el tema, dejando la revisión de su ejercicio a la Auditoría Superior.

“Si realmente quería hacer pagar a Fredy Marrufo, debió mandar llamar a los exfuncionarios responsables a que comparecieran y realizaran las aclaratorias pertinentes sobre los supuestos faltantes, para después denunciar penalmente. Pero nada de esto hizo. En su lugar, dejó todo el asunto a la Auditoría Superior, exhortándola a que investigara”, dice en entrevista el diputado panista cozumeleño, Jesús Zetina.

No sería sino hasta cuatro meses después, en marzo de este año, que la presidenta municipal volvería a tomar acciones en contra del exalcalde. Pero en lugar de seguir el procedimiento mencionado por Jesús Zetina (tal como lo hizo el presidente municipal de Othón P. Blanco, Luis Torres Llanes, en contra del expresidente y del exsecretario general del Ayuntamiento, Eduardo Espinosa Abuxapqui y Jorge Aguilar Cheluja, quienes hoy ya enfrentan órdenes de aprehensión) interpuso ante la Oficialía de Partes una solicitud de juicio político en contra de Fredy Marrufo, sin dar mayores detalles al respecto.

Curiosamente, quien presentó la denuncia de juicio político, el máster en Derecho, Fidencio Balam Puc, cometió un error de novato: entregó la demanda en calidad de representante legal del Gobierno de la Isla, como síndico municipal, cuando el procedimiento establece que debió presentarla como ciudadano.

Un recurso mal aprovechado

Luego de que fuera solventado el equívoco, se creó la Comisión Instructora para trabajar sobre el caso, integrada por los legisladores Juan Carlos Pereyra y Eugenia Solís, aunque la falta de pruebas presentadas por los emisarios de Perla Tun permitió que al acusado le fuera entregado un amparo de suspensión por un juez federal, lo que significa que mientras se mantenga como delegado de la Sedatu, seguirá gozando de impunidad.

“Sin embargo, aunque se inhabilite a Fredy Marrufo, el equipo de Perla Tun no ha integrado denuncias sólidas en su contra, por lo que de nada servirá.  El expresidente municipal de Cozumel, Fredy Marrufo, quien fuera secretario de Hacienda durante el sexenio de Félix González Canto, así como diputado y alcalde durante el tiempo de Roberto Borge, iba a ser el primer funcionario del sexenio anterior sometido a un proceso legal por presuntas irregularidades en el desempeño de sus funciones. Pero ante lo débil de los argumentos de la actual alcaldesa, parece ser que permanecerá impune”, señala Jesús Zetina.

No fue sino hasta finales de septiembre cuando la Auditoría Superior determinó que, con base en las pruebas presentadas por la presidenta municipal, sólo fueron encontradas irregularidades por 1.4 millones de pesos, debido a que el entonces alcalde no entregó ese recurso a una cuenta establecida por la Zona Federal Marítimo Terrestre  (Zofemat) para la recuperación de playas.

Sin embargo, casi de inmediato, el expresidente municipal respondió, a través de un despacho de abogados -Corporativo Legal Services de Cozumel-, que la ley establece que dicho recurso tiene que ser ejercido, más nunca señala que tiene que ser utilizado a través de una cuenta determinada, lo que de acuerdo con la legislación es correcto.

Y debido a que pudo comprobar que sí se ejerció el recurso para lo que fue etiquetado (la recuperación de playas) pierde validez la observación realizada por la Auditoría Superior.

“Ahora Perla Tun tiene la oportunidad de hacer las cosas bien. Que llame a comparecer a los exfuncionarios, pero primero revise el ejercicio de cada peso durante la pasada administración. De lo contrario, todo quedará en un circo orquestado por la alcaldesa para comprar tiempo ante la ciudadanía”, dice el legislador Zetina.

Por su parte, Perla Tun sigue empeñada en dejarle la responsabilidad al Congreso del Estado. Recién hace unos días envió un mensaje al presidente de la Gran Comisión, Eduardo Martínez Arcila: “Querido diputado hágale llegar a sus compañeros el reclamo de justicia que todos los cozumeleños tenemos”, puntualizó en clara referencia al juicio político interpuesto por su equipo.

Y mientras tanto, el desfalco de Cozumel, uno de los Municipios turísticos más rentables del país, cuya deuda ahora asciende a casi 500 millones de pesos, continúa impune.

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