Más y más pruebas de la inaudita corrupción de Anaya, un clavo...

Más y más pruebas de la inaudita corrupción de Anaya, un clavo más en el ataúd de sus aspiraciones presidenciales y, acaso, de su futuro en libertad

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El candidato del PAN, el PRD y el MC, Ricardo Anaya Cortés, se destacó en todos los medios nacionales en días pasados –y en no pocas notas internacionales-, no por algún milagroso repunte en las preferencias electorales (en las que no ha hecho más que caer), sino por la difusión de un video en el que se muestra una conversación entre una empresaria argentina y un hombre que asegura ser hermano del presunto cómplice de Anaya en la creación de empresas fantasmas, Manuel Barreiro, el cual relata haber hecho negocios con él y haberlo apoyado con recursos para su actual campaña. A Anaya no le quedó de otra que presentar un video para denunciar lo que asegura es un ataque en su contra hecha por el Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, a quien responsabilizó de su seguridad. De acuerdo con el candidato del Frente, con dicha estrategia Peña Nieto está confirmando una supuesta alianza con el candidato del Morena, Andrés Manuel López Obrador, el cual, aseguró, ya se comprometió a perdonarlo, mientras que él se encargará de que enfrente la Justicia y vaya a la cárcel en el (ya muy remoto) caso que gane la elección presidencial. El asesor jurídico de la coalición Por México al Frente, Diego Fernández de Cevallos, aseguró que se trata de un ardid de Juan Barreiro, a quien, dice, el Gobierno federal contactó para que declare en contra de Anaya de modo que exoneren a su hermano. Sin embargo comentó que ese tipo de golpes pueden destruir una candidatura o llevar a Ricardo Anaya a la Presidencia, por lo que van a enfrentar cualquier intento por dañar la imagen del panista. Por su parte, el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete, rechazó que la Federación esté interviniendo en el proceso electoral y exigió a los actores políticos respeto y no hacer señalamientos sin fundamento.El que sí está siendo blanco de una descarada guerra sucia es el candidato Andrés Manuel López Obrador. Desde hace unos días cientos de personas han comenzado a recibir llamadas de una supuesta empresa encuestadora que está generando una base de datos con los números de los simpatizantes y detractores del referido aspirante. Santiago Nieto, extitular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), quien hace unos meses fuera destituido en una burda maniobra del Gobierno federal, exigió a las autoridades iniciar una investigación por este hecho, pues mediante el desarrollo tecnológico la gente podría ser ‘bombardeada’ con información para intentar cambiar su sentido del voto, en un caso similar al de Cambridge Analytica y Facebook durante las elecciones presidenciales estadounidenses. Pero a pesar de las ya cansadas quejas de Anaya y la guerra sucia, la campaña de López Obrador va viento en popa, sabedor de que sólo es cuestión de semanas para que pueda cantar, por fin, que este arroz ya se coció. Anaya ha pulverizado al PAN y su viejo discurso de democracia moral, y se ha llevado entre las patas la pizca que quedaba de credibilidad en el PRD y su ya muy roída apariencia de partido revolucionario, democrático y socialista (el MC sólo es una rémora delictiva a la cacha de lo que le tiren).Anaya se ha metido en camisa de once varas enfrentándose con el poder presidencial, porque sea Peña el tonto y el corrupto que sea, es el que todavía controla el mayor poder institucional del Estado y sus mecanismos coercitivos. Y, con él, se han metido también en el mismo brete los supremos representantes del grupo de poder que lo impulsa: el de Diego Fernández de Cevallos y su guía moral Carlos Salinas de Gortari. Con pacto o sin él, entre López Obrador y Peña, Anaya está en las manos de ambos. Porque Peña le ha hecho menos daño a López Obrador que él, y mucho bien le haría a Peña vengarse de Anaya –y de Fernández de Cevallos y de Salinas de Gortari- y hacerle el favor a López Obrador de ponérselo en la cárcel antes de irse. El expediente criminal está integrado y las evidencias desbordan la posibilidad de una sentencia rigurosa. Y Anaya no tendría que acusar de nada ni a Peña ni a Dios Padre. Ha sido el arquitecto de su propio destino. Su voracidad y su falta de escrúpulos no tienen fin. Peña habría hecho la única cosa plausible de su ruinoso ‘mandato’: salvar al país de alguien peor que él… muchísimo peor: más perverso y con un grupo detrás suyo que ha estado amenazando con convertir a la nación en algo peor de lo que fue con Peña, pero, sobre todo, con Salinas. A Anaya le enseña los dientes un destino muy poco alentador, por decir lo menos: Salinas y Fernández de Cevallos lo dejarán podrirse solo: el experimento de poder les salió una vana vaina en la envoltura de un desastre. Lo harán trizas también los calderonistas, y los panistas y expanistas que vieron desmoronarse con él sus intereses y las opciones políticas competitivas de lo que fuera su partido. Y, los perredistas, por su parte, verán caer las últimas hojas de un otoño hostil en el que tendrán tiempo de sobra para arrepentirse y mentarle la madre a Anaya y a sí mismos por una estruendosa explosión terminal a la que fueron por su propia y torpe voluntad, de la mano de un cretino que, aun cuando ganara, los dejaría comiéndose las sobras de un poder caligulesco que no compartiría con absolutamente nadie. Finalmente: si Peña ha pactado con López Obrador habrá por lo menos la garantía de que los peones del primero en las instituciones electorales se abstendrán de no votar en favor del fraude. Y, bueno: qué bueno que los espíritus de Barreiro y de Peña se juntaron –como dice el ‘jefe Diego, que de miserias humanas y pestes similares sabe mucho- para salvar al país de otra canalla…, la peor de todas, por supuesto.

Javier Ramírez

El petulante mequetrefe ya no puede ni con su alma. Está convertido en lo que siempre ha sido, un pobre diablo, pero derrotado al fin por las impertinencias criminales de su desmedida ambición.

A poco menos de tres semanas de que culmine este proceso electoral, Ricardo Anaya, aspirante de la coalición Por México al Frente, ya no ve lo duro sino lo tupido.

En casi todas las encuestas, Andrés Manuel López Obrador le saca 30 puntos de ventaja e incluso en algunas no ha hecho más que caer, al grado de que el candidato del PRI, el PVEM y el Panal, José Antonio Meade, podría llegar a rebasarlo y relegarlo al tercer lugar.

La situación de Anaya no es ninguna sorpresa.

Desde que siendo aún dirigente nacional del PAN se anunció su intención de buscar la Presidencia del país, la gente pudo seguir paso a paso la manera en que fue deshaciéndose de todo aquel que lo estorbara en su propósito, al grado de orillar a Margarita Zavala, la única aspirante en ese tiempo con posibilidades reales de competir al tú por tú con López Obrador, a renunciar al blanquiazul.

Al cabo de unos pocos meses, Anaya fue planeando su ascenso con la creación del llamado Frente por México, que unió al PAN con los ilusos delPartidos de la Revolución Democrática (PRD) y los oportunistas del Movimiento Ciudadano (MC) -a pesar de manifestar ideologías distintas, lo cual se sabe hoy día no es más que una farsa- en el objetivo común de alcanzar el poder por cualquier medio y a cualquier costo.

El asunto es que dicha unión les funcionó y consiguieron arrebatar varias gubernaturas que durante décadas estuvieron en manos del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Las de Quintana Roo, Veracruz y Chihuahua fueron algunas de ellas.

Estas victorias aumentaron el ego y los desbordados apremios de poder de Anaya, y al final terminó imponiéndose a otras figuras, tanto del PAN como del PRD, que buscaban la candidatura presidencial del Frente, como Miguel Ángel Mancera y Rafael Moreno Valle.

El queretano, con apenas 38 años de edad, había conseguido su propósito, pero su enfermedad de poder quedó sobradamente manifiesta.

Sólo que no le duraría el gusto.

El enriquecimiento ilícito

Como se sabe y se ha reiterado aquí, a finales de agosto pasado, una investigación del periódico El Universal dio a conocer que Anaya había incrementado su patrimonio familiar en mil 304 por ciento en los últimos 14 años, es decir, desde que comenzó a ascender dentro del partido blanquiazul.

La publicación destacó que de acuerdo con el Registro Público de la Propiedad y el Comercio del Estado de Querétaro, desde que Anaya inició su carrera política en 2003, la familia de su esposa, encabezada por sus suegros Donino Ángel Martínez y Maribel Natalia Franco, pasó de tener cuatro empresas a 17; y de poseer seis propiedades, con un valor de 21.9 millones de pesos, a 33 que superan los 300 millones de pesos. Asimismo, sus familiares políticos, además de su esposa Carolina Martínez, se ubicaban en la lista de poseedores de inmuebles o representantes de empresas.

En febrero de este año, el Movimiento Consenso Ciudadano por Querétaro denunció a Anaya ante la PGR por su probable responsabilidad en los delitos de enriquecimiento ilícito, fraude, operaciones con recursos de procedencia ilícita y defraudación fiscal.

Los representantes de dicho movimiento, Javier Alejandro Olvera Velázquez y Teresa Roldan Soria afirmaron que la denuncia fuepor la creación de la fundación Por más humanismo A.C., la cual presuntamente es una fachada para ocultar los recursos de procedencia dudosa.

Semanas antes, la revista Proceso dio a conocer que Ricardo Anaya había recibido beneficios económicos por sus actividades en la referida fundación, que más bien sirvió para generar un millonario negocio inmobiliario.

Al respecto, Anaya puntualizó que la fundación se creó para comprar la sede del PAN en Querétaro y que los activos ya habían sido liquidados, precisando que en 2009 lo nombraron responsable del proyecto para lograr tal fin, ya que rentaban el edificio del Comité Estatal y fue en 2014 cuando renunció como presidente y miembro. Además, acusó al PRI de haber iniciado una guerra sucia en su contra para “confundir a la opinión pública”.

Unas semanas después apareció la denuncia más grande contra el panista: El abogado Joaquín XamánMcGregor lo acusó de lavado de dinero al comprar un lote –a través de su empresa Juniserra– en 10 millones de pesos y luego venderlo como nave industrial en 54 millones de pesos a una empresa fantasma, gracias a una serie de triangulaciones financieras que incluyeron prestanombres.

En conferencia de prensa detalló que, entre 2016 y 2017, sus clientes Alberto “N” y Daniel “N” fueron contratados por Manuel Barreiro Castañeda, empresario originario de Querétaro, para realizar una serie de operaciones financieras que, según dijo, tenían como finalidad hacer llegar recursos económicos a Anaya mediante el esquema que le permitiera ocultar el origen de los mismos, simulando para ello la supuesta venta de una nave industrial, por parte de la empresa Juniserra S.A. de C.V. a la empresa Manhattan MasterplantDevelopment, por 54 millones de pesos.

Aclaró que dicha compañía “es fantasma y que sus propietarios eran dos empleados de Manuel Barreiro, pero que al percatarse de que resultaría inverosímil que dos empleados de escasos recursos compraran una nave de 54 millones, se puso como propietario al hermano de un alto ejecutivo de la empresa de Barreiro”.

Detalló que para ocultar el origen de los recursos, que provendrían del mismo Barreiro, se explicó que Anaya tenía conocimiento de la operación y detalló que, de acuerdo con los implicados, “se les encargó construir un esquema en el que se utilizaran empresas fantasmas, constituidas algunas de ellas por prestanombres o testaferros, de toda la confianza de Manuel Barreiro y a través de las cuales se hicieron transferencias o triangulaciones en distintas partes del mundo”, como México, Canadá, Suiza y Gibraltar.

Señaló que la operación se llevó a cabo por 54 millones de pesos y el lote a comprar sería el inmueble ubicado en la carretera estatal 431, kilómetro 2+200 Hacienda La Machorra, denominado El Marqués, en Querétaro.

Anaya salió al paso de las acusaciones, pero para ese entonces ya nadie confiaba en sus dichos. Para más coronas sobre el muerto, en abril se dio a conocer que autoridades judiciales europeas investigaban el presunto blanqueo de capitales de Anaya y el hispano-mexicano Juan Pablo Olea Villanueva, mediante la creación de una estructura financiera en terceros países y en paraísos fiscales a fin de obtener fondos para el candidato del partido de la democracia moral.

Aparece uno de los Barreiro

El pasado 7 de junio, comenzó a circular en redes sociales un video de cinco minutos en el que Juan Barreiro, hermano de Manuel Barreiro, describe el modus operandi con el que Anaya se hizo de recursos para su campaña presidencial, por medio de lavado de dinero.

El video inicia con una leyenda en la que el candidato es acusado no sólo de hacer operaciones de triangulación de recursos, sino además de utilizarlos para financiar su campaña. Además, se asegura que lleva años “traficando influencias con un grupo de empresarios”.

En el video, Juan Barreiro dialoga con una empresaria argentina, a quien explica que tiene otros dos hermanos, uno de los cuales se encuentra en Barcelona y otro más en Miami. De uno de ellos menciona que es dueño de un edificio en Querétaro denominado Corporativo Blanco, desde donde se realizan operaciones para la adquisición de inmuebles y su desarrollo en la ciudad.

Luego explica el supuesto lazo que existe entre el interlocutor y el candidato presidencial. “Yo crecí con la mayoría de las familias acomodadas de Querétaro; entonces, ahorita todas estas familias, todos mis cuates, están en posiciones muy bien”, dice.

Más adelante explica el modus operandi mediante el que se realizaron las transacciones para la adquisición de terrenos a través de créditos y que posteriormente se incrementaba su valor hasta que se pudieran obtener ganancias de hasta 80 millones de pesos.

“Se hizo algo para hacerle llegar dinero en cuanto a unas bodegas. Éste le dijo, ‘okey, tenemos estos terrenos, ya, nosotros lo vamos a poner, te hace un crédito, tú me lo vas a ir pagando, se va a incrementar el valor que tú tienes, y a la hora en que lo vendas te vas a ganar 80 millones para que te los guardes en tu bolsa’”, menciona.

Dichos recursos, asegura, se fueron directamente a la campaña, además de que la compra-venta de bodegas no fue la única operación que se realizó con el candidato, pues además se hicieron parques industriales, compras y cambios de terrenos.

En ese contexto, señala, el candidato se les acercó en busca de más dinero.

La respuesta de Anaya

 En cuestión de unas horas, el candidato del blanquiazul presentó un video de reviere en el que asegura que el video en el que se le acusa de lavado de dinero es un contraataque del Gobierno federal, porque ya existe una alianza entre el presidente Enrique Peña Nieto y el candidato Andrés Manuel López Obrador.

Aclaró que el contenido del video es falso y que el ataque salió como resultado de que un día antes, ante estudiantes de la Universidad Iberoamericana, enfatizó que una vez que llegue a la Presidencia hará que Peña Nieto enfrente a la Justicia y que, de resultar culpable, vaya a la cárcel. En ese sentido, aseguró que existe un pacto entre Peña Nieto y López Obrador, para que éste último gane la Presidencia y “le perdone todo”.

Remató pidiendo a la población no creer dichas mentiras del Gobierno federal y responsabilizó al presidente de su seguridad y la de su familia.

Reacciones

Ante la acusación hecha por Anaya, el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, rechazó que el Gobierno federal esté interviniendo en el proceso electoral, y pidió a los actores políticos que participan en ella, en clara referencia a Anaya, que guarden respeto y no lancen “señalamientos sin fundamentos que enrarecen el clima de civilidad”.

Por su parte, Andrés Manuel López Obrador, al conocer la noticia, afirmó que se trata de un “culebrón” y recordó que durante las campañas electorales “sale todo”.

“Cada quien es responsable de sus actos, si están en malos pasos, sobre todo si se metieron a hacer negocios, están manchados de corrupción; en las campañas sale todo”, opinó al día siguiente durante una gira por Michoacán.

Sobre las acusaciones de un pacto con Peña Nieto, López Obrador aseguró que él no tiene acuerdos con nadie.

“Yo no hago pactos en los oscurito. Yo no tengo ningún pacto, ningún acuerdo”.Insistió en que los órganos electorales deben investigar de dónde vienen y quién paga la ola de llamadas que se realizan para atacar su candidatura.

“No es difícil saber quién está pagando porque la mayoría del sistema de telefonía lo tiene Telcel, entonces hay que seguirle la pista a las llamadas”.

El que sí está siendo blanco de una abierta guerra sucia es el candidato puntero, como lo denunció el extitular de la Fepade, Santiago Nieto Castillo.

Desde hace unos días, cientos de personas han recibido llamadas de números desconocidos que buscan conocer la preferencia de los electores. Nieto Castillo, asesor del candidato presidencial del Morena, aseveró que con esta aplicación se pretende crear una base de datos de los simpatizantes y detractores de Andrés Manuel.

Por su parte, la empresa Telefónos de México (Telmex), interrogada al respecto, aseveró que los números de sus clientes son tratados con estrictas políticas de privacidad, por lo que “que las llamadas que se han reportado con fines electorales no tienen relación con la empresa”, aunque la empresa, hermana de la del aeropuerto de la Ciudad de México, que López Obrador quiere parar por inviable y porque forma parte de un negocio privado entre el Gobierno federal y sus propietarios, pertenece, como se sabe, a uno de los grandes beneficiarios de las privatizaciones salinistas, convertido, gracias a ellas, en uno de los hombres más ricos del mundo, y crítico empedernido de la candidatura presidencial de López Obrador a quien acusa de populista, enemigo de la inversión en México, y amenaza para el desarrollo y el futuro de la nación.

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