Modalidad hotelera “All inclusive” favorece la evasión de impuestos en el polo...

Modalidad hotelera “All inclusive” favorece la evasión de impuestos en el polo turístico con mayor número de habitaciones en el país

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En la última década, los hoteles que ofrecen la modalidad “All inclusive” o todos los servicios de estancia incluidos en el mismo paquete vacacional, se han convertido en la opción preferida de los turistas, principalmente extranjeros, al permitirles tener un mayor control sobre sus gastos en hospedaje, comidas y bebidas. Sin embargo, son satanizados en los destinos turísticos donde se ubican sus instalaciones, pues se considera que fomentan el ‘encarcelamiento’ del visitante, lo que se traduce en casi una nula derrama para los prestadores de servicios locales. El Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha señalado además que también evaden impuestos: En el último año no pagaron cerca de mil 500 millones de pesos en Impuesto al Hospedaje. Sin duda, por este sistema han dejado de entrar cientos de millones a las arcas estatales y federales. Sin embargo, los hoteleros tienen un argumento a favor: Tan sólo en el periodo 2015-2016, el anterior Gobierno estatal de Roberto Borge Angulo desvió más de 2 mil millones de pesos del Impuesto al Hospedaje, demostrando que sirve más como una excelente ‘caja chica’ para que ambiciosos funcionarios se llenen sus bolsillos, que para llevar a cabo inversiones en infraestructura social. Esto ha provocado que en el Congreso de la Unión los legisladores busquen maneras de regular dicha modalidad hotelera y evitar que el dinero, en un esquema de triangulación parecido al de Uber, se vaya a otros países. En México, la omnímoda cultura de la corrupción determina que los negocios y las contribuciones tributarias que son normales en los países civilizados, tengan que ser condicionados de determinada manera y regulados con regímenes especiales de fiscalización, aunque ese mismo incorregible y congénito modo de ser impida más adelante que dichas regulaciones extraordinarias sirvan de algo. Cancún y el gran proyecto turístico del Caribe mexicano, por ejemplo, nacieron sobre la modalidad del ‘Todo incluido’: el mundo de los hoteles sería el de los turistas y el de la ciudad sería el de los trabajadores de los grandes hoteles. Así era el mudo en su génesis. Y después de miles y miles de millones de pesos evadidos al fisco, hay que cambiar, justo cuando en el mundo la tendencia del hospedaje turístico global es la de los “All inclusive”.

Modalidad hotelera “All inclusive” favorece la evasión de impuestos en el polo turístico con mayor número de habitaciones en el país

Armando Galera

La Auditoría Fiscal Federal del Servicio de Administración Tributaria (SAT) dio a conocer que con la modalidad de la hotelería “All inclusive” se evadieron más de mil 500 millones de pesos en Impuesto al Hospedaje, afectando principalmente a Quintana Roo, pues el Estado concentra el 70 por ciento de esta oferta turística.

Y el SAT amenazó con dar cacería a las cadenas hoteleras (la mayoría de origen español) que incurran en estos actos, a fin de que salden cuentas con el fisco mexicano.

Por su parte, los hoteleros se defendieron argumentando que el Impuesto al Hospedaje se había convertido en la ‘caja chica’ de los Gobiernos. En efecto: durante la administración de Roberto Borge se desviaron más de 2 mil millones de pesos producto de este impuesto, tan sólo entre los años 2015 y 2016.

La información proporcionada por el SAT revivió un viejo debate en el Congreso de la Unión para regular (utilizado como sinónimo de prohibir) esta modalidad de hospedaje.

Sin embargo, surgen voces (como la de Frank López, quien fuera director de Turismo Municipal en Benito Juárez durante las últimas dos administraciones y uno de los aspirantes a la Presidencia Municipal) que advierten que no se deben satanizar los “All inclusive”, pues se trata de una tendencia mundial en ascenso.

Y en un mundo globalizado, quedarse estancado y no seguir la tendencia puede significar el desastre. Lo saben los que antes eran considerados monstruos empresariales como BlackBerry y Kodak, dice Frank López Reyes, así como otros destinos del Caribe que perdieron competitividad al no adaptarse a las nuevas circunstancias.

Quintana Roo acapara los “All inclusive”

De acuerdo con la información de la Auditoría Fiscal Federal del SAT, la evasión de impuestos por medio del esquema del All inclusive afecta principalmente a Quintana Roo, pues el Estado concentra el 70 por ciento de este tipo de oferta turística.

Estosdías solicitó a la Secretaría federal de Turismo (Sectur) el listado de la cantidad de establecimientos y el número de cuartos de hospedaje que tiene cada entidad del país.

Los datos proporcionados indican que Quintana Roo ocupa el quinto lugar en cuanto a número de establecimientos de hospedaje: 941 contra mil 684 que tiene Jalisco, que ostenta el primer lugar, seguido por Veracruz con mil 427, Oaxaca con mil 336 y Chiapas con 966.

Sin embargo, un análisis detallado revela que Quintana Roo posee el mayor número de hoteles de lujo: 176 hoteles de ‘Cinco estrellas’ contra 109 de Jalisco, 28 de Veracruz, 34 de Oaxaca y 19 de Chiapas.

Cabe destacar que los hoteles Cinco Estrellas son los que ofertan el formato “All inclusive”.

La entidad posee apenas 82 hoteles ‘Una estrella’, contra 251 de Jalisco, 207 de Veracruz, 95 de Oaxaca y 503 de Chiapas.

Otro factor a considerar es que los hoteles que se encuentran en territorio quintanarroense son los más caros de México: el promedio es de mil 206 pesos por noche, mientras que los paquetes “All inclusive” se encuentran en el rango de los 3 mil 600 por noche. La media nacional es de 756 pesos y mil 500, respectivamente.

Lo anterior es de suma importancia si se considera que, a diferencia de otras regiones del país, en Quintana Roo las cadenas hoteleras saturan su espacio con cuartos: 90 mil 48 cuartos existen en Quintana Roo, contra 66 mil 79 de su más cercano competidor, Jalisco.

El desglose de los datos ofrecidos por la Sectur exhibe que la mayoría de los cuartos en el Caribe mexicano pertenecen a hoteles ‘Cinco estrellas’: 66 mil 429 (casi el 60 por ciento del total en el Estado), en tanto que el segundo en la lista, Jalisco, tiene 11 mil 439 cuartos ‘Cinco estrellas’. En esta categoría, la Ciudad de México ocupa el segundo lugar, con 16 mil 623.

En resumen, Quintana Roo posee el 30 por ciento de los cuartos de máximo lujo del país (190 mil 411), lo que se tradujo el año pasado en una derrama de más de 4 mil 500 millones de dólares, y con un incremento constante del 6 por ciento anual.

La evasión de impuestos

Sin embargo, estos números alegres, tan presumidos por el Gobierno federal, no significan un gran beneficio para el país, y mucho menos para Quintana Roo.

Hace unos días, el administrador general de Auditoría Fiscal Federal del SAT, Ernesto Luna, dio a conocer que las empresas hoteleras, principalmente las extranjeras, no están pagando ni el Impuesto Sobre la Renta (ISR) ni el IVA de los paquetes “All inclusive” que los vacacionistas adquieren en el país.

El SAT estima que el sistema ‘todo incluido’ está evadiendo un monto de poco más de mil 520 millones de pesos. Y aunque esto sucede en todo el país, la mayoría de las empresas evasoras se ubican en Quintana Roo, y lo hacen mediante la triangulación de operaciones, una forma similar a la de Uber y que Estosdías también ha expuesto en números anteriores.

“Las grandes cadenas hoteleras extranjeras, sobre todo las de España, utilizan el esquema de ‘All inclusive’ para eludir el pago en tiempo y forma de los impuestos correspondientes a las ganancias obtenidas en el país”, relata Linda Abrosie, académica canadiense experta en el tema.

“Un turista extranjero hace la reservación de un paquete ‘All inclusive’ y realiza el pago en su país de origen. Sin embargo, el dinero no es depositado a una cuenta en el país donde se encuentra el hotel, sino que es transferido a una cuenta en Holanda, donde no se paga impuesto por este tipo de transacciones. Así, cuando las empresas reciben su dinero desde los Países Bajos, ya están exentos de impuestos”, cita la especialista en entrevista concedida a El Universal.

No es todo. Ernesto Luna afirma que casi todas las cadenas hoteleras en Quintana Roo contratan a su plantilla laboral a través del ‘outsoursing’, dejando de pagar poco más de 2 mil millones de pesos de ISR, así como otros 500 millones de pesos por facturaciones simuladas para pagar el mínimo de IVA.

Es decir que, en total, estarían dejando de entrar al fisco poco más de 4 mil millones de pesos al año, casi el doble del presupuesto anual del Municipio de Benito Juárez, y una quinta parte de la deuda estatal de Quintana Roo.

Impuesto al Hospedaje, la ‘caja chica’ de los Gobiernos

Luego de ser exhibidos por el SAT, los representantes del sector hotelero en Quintana Roo han manifestado que su decisión de evitar pagar el Impuesto al Hospedaje se debe a la falta de transparencia en su aplicación, de acuerdo con el portal Reportur.

La postura de los hoteleros tampoco es infundada: las auditorías realizadas a la administración de Roberto Borge revelaron que poco más de 2 mil millones de pesos fueron desviados del Impuesto al Hospedaje recaudado entre 2014 y 2015, recursos que nunca llegaron a los fideicomisos de Promoción Turística de la entidad.

De hecho, para este 2017 se prevé recaudar poco más de mil 186 millones por este concepto, de los cuales el 32 por ciento debe ser destinado a promoción turística y el resto a inversión de infraestructura social y otros proyectos relacionados.

Para darse una idea, en Veracruz se planea recaudar por este impuesto poco más de 82 millones de pesos, y en Jalisco 190 millones de pesos.

Entrevistado por este semanario, el titular de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan), Juan Vergara Fernández, expuso que la postura del actual Gobierno del Estado es darle mayor transparencia a la ejecución de estos recursos, a fin de incentivar su recaudación.

“Lo señalamos desde que llegamos al Gobierno de Quintana Roo: una de las principales claves para sanear las finanzas estatales es acabar con la evasión de impuestos de la industria hotelera, que tiene un nivel de defraudación fiscal del 600 por ciento.

Puede sonar increíble, pero la realidad es que millones de turistas entran a Quintana Roo para hospedarse en hoteles de lujo cada año, pero su dinero nunca entra al Estado, porque se queda en las cuentas de las grandes cadenas hoteleras”, dijo el funcionario.

El Gobierno de Quintana Roo no es el único interesado en regular este tipo de servicios turísticos. La Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas (Fematur) ha propuesto ante el Congreso de la Unión regular el sistema de viajes ‘todo incluido’, a fin de generar ganancias para la población de los destinos turísticos en todo el país.

“Lo que buscamos es que se regrese al sistema de viajes en circuito, porque la mayoría de los turistas internacionales llegan en planes ‘todo incluido’ pagados con anterioridad, por lo que ese dinero no se queda en el país”, dijo el presidente de la Fematur, Jorge Hernández Delgado, en entrevista para La Jornada publicada el pasado 22 de septiembre.

La propuesta es simple: impedir que el número de hoteles que adopten la modalidad “All inclusive” no llegue a representar más allá del 30 por ciento de la oferta hotelera total de un destino turístico.

Además, se plantea que el monto de las compras realizadas en el extranjero a hoteles en México se deposite en cuentas mexicanas, a fin de evitar la evasión de impuestos.

Los “All inclusive” sí pueden ser sustentables

Frank López Reyes, extitular de la Dirección de Turismo del Ayuntamiento de Benito Juárez durante las dos pasadas administraciones, refiere por su parte que no se debe satanizar el formato “All inclusive”, pues debe considerarse que este modelo de alojamiento se ha convertido en tendencia en los principales destinos del mundo, sea por cuestiones de mercado, conveniencia o reducción de costos.

“Mucho se ha criticado a este modelo porque según fomenta el ‘encarcelamiento’ del turista en el hotel, pero los datos demuestran que la mayoría de los turistas que llegan bajo este esquema, pasan más de la mitad del tiempo fuera del hotel, visitando los atractivos locales”, puntualiza Frank López.

Cita que prueba de ello es que en Solidaridad, donde se concentra el 60 por ciento de la oferta de los paquetes ‘todo incluido’ de la entidad, tiene una de las avenidas más dinámicas del país: la Quinta Avenida.

“En Cancún, la plaza La Isla se adaptó para ofrecer comercios de lujo, cuyos principales clientes son los turistas que llegaron por medio de la modalidad ‘All inclusive’. También se ha incrementado la demanda de parques temáticos y actividades acuáticas. Esto nos demuestra que sí están saliendo del hotel para consumir en los comercios locales.

Si están evadiendo impuestos, entonces es necesario aplicar la ley para evitar que continúen haciéndolo. Pero de eso a eliminarlos sería un gran error, pues es una tendencia a nivel mundial: el turista quiere llegar a un hotel prepagado porque de esta manera le permite planear un presupuesto de gastos. Lo que debemos hacer es adaptarnos para que estos modelos tengan un mayor beneficio para el Estado. Los ‘All inclusive’ también pueden ser objeto de aplicar acciones para buscar sustentabilidad”, concluyó.

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