Partidos políticos buscan candidatos populares, lo demás es lo de menos…

Partidos políticos buscan candidatos populares, lo demás es lo de menos…

35
0
Compartir

La popularidad no debe bastar para hacer de una persona candidata ideal a ocupar un cargo de responsabilidad pública; aunque ésta no está reñida con el ser del gobernante o del político. Sin embargo es muy riesgoso para una sociedad apostar sólo en lo popular a quienes pretenden gobernarla.

La popularidad no siempre está ligada a la razón, ni de quien la tiene ni de quienes se la otorgan. Se tienen que detectar por eso el origen, la causa, la fuente que hicieron que determinado individuo sea popular, aunque no necesariamente sea buen ciudadano.

Cierto que ser popular es un atributo necesario para quienes aspiran a hacer de la política su principal actividad y buscan a través de la misma el acceso a posiciones de representación de la sociedad y de gobierno. Pero no puede ser la única condición o la que más cuente para que una persona sea reclutada por un partido político para proponerla como parte de su oferta electoral, sólo con el fin de ganar más votos.

Hay personas que se vuelven populares enarbolando causas poco nobles y sensatas. Otras la adquieren porque tienen cualidades humanas especiales que las hacen destacar, ya sea en el deporte, el arte, los espectáculos.

Ser popular per se no hace capaces para gobernar a quienes tienen este atributo. Ni les da las cualidades que deben tener quienes participan en política, como son la vocación de servicio, la honestidad, la sensibilidad para entender y atender a una colectividad con integrantes tan diversos y diferentes como los problemas que la aquejan.

Coyunturas históricas en las sociedades del mundo han permitido que surjan individuos carismáticos y atractivos para las masas, pero que resultaron ser trágicamente desastrosos ya como gobernantes. El más emblemático fue Adolfo Hitler en la Alemania de la primera mitad del siglo XX; el más patético es el actual presidente estadounidense Donald Trump.

En nuestro país, el ejercicio ininterrumpido y absoluto del poder público durante más de setenta años por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) acumuló un resentimiento histórico hacia lo que representa hasta hoy; mismo resentimiento que se manifestó sin éxito aparente en las elecciones presidenciales de 1988, pero que fue muy bien aprovechado por el panista Vicente Fox Quesada para ganar popularidad y con ello las elecciones de 2000; aunque su gobierno no cumplió con las expectativas despertadas ni produjo el cambio esperado por los mexicanos.

Sin embargo, el resentimiento antipriista de buena parte de los mexicanos, se mantuvo durante los doce años de gobiernos del Partido Acción Nacional (PAN) y se agudizó con el retorno del PRI a la Presidencia de la República, ampliándose hacia lo que representan los gobiernos ligados al mismo, aunque no sean formalmente de su extracción partidista.

Ese resentimiento antipriista y antigobiernista, ha propiciado que en los estados y municipios del país, surjan popularidades que se han convertido en gobiernos fraudulentos, tanto de los recursos públicos que administraron como de las expectativas que despertaron sus representantes entre sus gobernados.

En Quintana Roo, Juan Ignacio “El Chacho” García Zalvidea en 1999 hizo popularidad a través de los medios de comunicación, por la defensa pública que hizo de su hermano Fernando, el fallecido magnate hotelero fundador de Best Day, cuando la Procuraduría General de la República lo acusó y “arraigó” bajo la acusación de lavado de dinero.

En 2000 fue candidato triunfador a diputado federal por la coalición que hizo el PAN con el Partido Verde Ecologista de México(PVEM). Y en 2002, abanderado por este último partido, ganó las elecciones municipales en Benito Juárez. Después, sin éxito quiso ser gobernador del estado por el Partido de la Revolución Democrática.

Su gobierno fue desastroso para el municipio que tiene como cabecera a la ciudad de Cancún. Las finanzas del municipio quedaron quebradas, sus arcas saqueadas y García Zalvidea se convirtió en un pregonero de los gobiernos priistas que encabezaron en el estado Félix González Canto y Roberto Borge Angulo. Eso sí, fue un candidato muy popular cuando estuvo en contra del PRI.

Otro político antipriista popular fue Gregorio “Greg” Sánchez Martínez. Su popularidad la ganó en la radio como locutor y en su iglesia como pastor cristiano. Estuvo con “El Chacho”, picó piedra y sobó algunas manos con el dinero que siempre exhibió en abundancia y se hizo candidato triunfador en Cancún, ganando el municipio en 2008.

Su antipriismo lo hizo un popular aspirante a la gubernatura de 2011, pero su conducta como presidente municipal y las sospechas que se ciernen en torno al origen de su incuantificable fortuna, lo llevaron a la cárcel como sospechoso principal de la ejecución de un general del Ejército Mexicano ocurrida en Cancún y de lavado de dinero del narcotráfico. Salió libre para ser instrumento del PRI en la última elección local como candidato a Presidente Municipal por el Partido Encuentro Social(PES). Sigue siendo muy popular en las colonias y regiones cancunenses…

En ambos casos, los partidos que intervinieron para darles acceso a cargos de representación y gobierno en perjuicio de la sociedad que gobernaron, únicamente pensaron en su conveniencia electoral y no en la responsabilidad que tienen de cuidar que la gente que proponen como su oferta política sea digna de la confianza que los ciudadanos otorgan con su voto.

Sin embargo, pese a las malas experiencias la historia vuelve a repetirse y los partidos buscan popularidad, aunque la capacidad, la vocación de servicio, pero sobre todo la honorabilidad no estén presente entre quienes están observando como buenos candidatos…

You are not authorized to see this part
Please, insert a valid App IDotherwise your plugin won't work.

No hay comentarios

Dejar una respuesta