PRI-PAN: morir como uno solo

PRI-PAN: morir como uno solo

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Signos

Las ideologías políticas son almas en pena… Fantasmas del pasado…

La desaparición de partidos y siglas partidistas, y la suma de sus restos minoritarios en coaliciones electorales y gubernamentales, es lo de hoy.

En el mundo democrático de estos días, prosperan las revolturas de lo que antes han sido partidos tradicionales de izquierda o de derecha o de centro, cuya falta de soluciones ante los problemas generales (de corrupción, pobreza, inseguridad, ruina ambiental, etcétera, derivados de las condiciones impuestas por la polarización económica, la desigualdad social, la ingobernabilidad consecuente y el círculo vicioso de la degradación progresiva) han erosionado su pertinencia representativa, sus valores electorales y la justificación de su existencia misma, y los han obligado a integrarse en sociedades que antes -por el prurito de la diferenciación y la identidad ideológicas, y de sus doctrinas y causas históricas, que ahora se exhiben como simples cascarones sin contenido y meros negocios de grupos de interés- parecían inconcebibles y aberrantes.

Las alternativas extremistas de las minorías -de tendencia fascista- o las emergentes de las mayorías -unas populistas de demagoga filiación socialista, y otras simplemente progresistas y sin pertenencia doctrinaria y dogmática- están pulverizando el espectro de la cultura política del partidismo tradicional, las militancias se están disgregando hacia los extremos, y las dirigencias y los grupos de los viejos y rupestres partidos -en México el PRI, el PAN y el PRD (este último en vías de extinción tras la demoledora invención del Morena, que se incubó en él)- procuran, en la desesperación del último aliento, mantener el negocio de tantos años, y no encuentran más remedio que sumar sus desvalidas y desacreditadas fuerzas en coaliciones que les permitan algún residuo de votos, suficientes para preservar, en el naufragio de la impopularidad, el oxígeno artificial de los financiamientos oficiales y las cuotas mínimas del reparto del poder político.

Sin ideología, y con la corrupción inequívoca y tan desmesurada que los ha exhibido en los tiempos de la democracia ‘pluralista’ y los ha hermanado en el tráfico de intereses y oportunismos de la vida pública -a menudo de maneras por demás repugnantes-, la propaganda lopezobradorista y su impulso integrador y expansivo ha bautizado -desde que el salinismo y sus acólitos panistas acaudillados por Diego Fernández de Cevallos se han mostrado, sin pudor ninguno, tan similares en sus causas privatizadoras y de beneficio particular del país- a la perversa comunión de objetivos entre el PRI y el PAN bajo una síntesis de siglas -no oficial, desde luego (por ahora)- conocida como PRIAN (que algunos sectores están completando con las del PRD y llamándola PRIANRD).

Y ahora, más allá de la chunga y el cotorreo, en Quintana Roo, como en buena parte del país, y, acaso, dentro de poco, en todo el país, quizá se oficialice de una vez por todas una coalición PRI-PAN (el PRD terminará por desaparecer), apenas como un preámbulo de lo que ya sin el mínimo recato termine siendo, en efecto, el PRIAN, como partido, lo que también podría anunciar por anticipado su epitafio: ‘El uno para el otro… para morir como uno solo y para morir iguales’ (cual querían los padres fundadores de su amasiato, Salinas y Diego Fernández de Sali… perdón: de Cevallos).

SM

estosdias@gamial.com

 

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