Quintana Roo, con un grave problema de alcoholismo debido a la falta...

Quintana Roo, con un grave problema de alcoholismo debido a la falta de programas de prevención y a la manera indiscriminada con que las autoridades corruptas entregan patentes y toleran la venta de licores a menores de edad con tal de quedarse con miles de pesos que no reportan a las arcas municipales

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Las cifras son alarmantes: en Quintana Roo existe un expendio de bebidas alcohólicas por cada 181 habitantes, en tanto que sólo hay una escuela por cada mil personas. Por eso no sorprende que la entidad encabece los índices de consumo de alcohol, una situación que cada vez va en aumento  y que ha provocado que en los últimos diez años se incrementen en 300 por ciento los accidentes automovilísticos fatales, en 80 por ciento los suicidios y que se quintupliquen los casos de violencia intrafamiliar. Mientras tanto, las autoridades estatales y municipales del sector salud continúan sin aplicar programas o campañas de prevención para combatir este vicio que, dicho sea de paso, es una de las principales causas de todos los males en nuestra sociedad, principalmente en las ciudades donde la pobreza, la inmigración, el crimen organizado y la mala planeación urbana ‘orillan’ a las personas, cada vez más jóvenes, a refugiarse en las bebidas embriagantes.

Armando Galera

En Quintana Roo existen 10 sitios de venta de alcohol por cada escuela de educación básica, cuando el promedio nacional de esta relación es de dos patentes por cada instituto educativo.

Es decir, que en el Estado es más fácil encontrar un lugar donde adquirir bebidas alcohólicas que un plantel donde se impulse el desarrollo educativo de la población.

Por esta razón no sorprende que Quintana Roo sea puntero en el consumo de la bebida y los problemas que esto desencadena: en 2017 se reportaron más de 130 mil personas alcohólicas, de los cuales el 30 por ciento eran adolescentes de entre 12 y 17 años.

El 85 por ciento de los casos registrados por violencia familiar fueron protagonizados por personas que estaban bajo los influjos de la cerveza, al igual que el 90 por ciento de los accidentes de tránsito.

Asimismo, en siete de cada 10 casos de desintegración familiar en el Estado, la principal causa es que uno de los integrantes ha tenido problemas con el alcoholismo, afectando con ello su relación con el resto de los integrantes.

Sin embargo, a las autoridades parece no importarles esta situación, pues continúan  entregando patentes para su venta, principalmente en los Municipios de Othón P. Blanco, Benito Juárez y Solidaridad.

Un grave problema

De acuerdo con el informe más reciente de la Comisión Nacional Contra las Adicciones, Quintana Roo ocupa el primer lugar en cuanto a mayor porcentaje de población con problemas de alcoholismo: alrededor del 14 por ciento de los quintanarroenses abusan de la bebida, casi dos veces el promedio nacional, que es del 7 por ciento.

Por supuesto que esto es sólo tomando en cuenta a aquellos que la consumen en exceso (más de cuatro litros a la semana, de acuerdo con la Secretaría de Salud), pues el 65 por ciento de la población es considerado un consumidor frecuente de alcohol, aunque no alcohólico. Es decir, que consume entre uno y tres litros de cerveza.

El promedio nacional de consumo de alcohol en el Estado es de seis litros de cerveza a la semana; o lo que es lo mismo: 18 cervezas de lata. En el resto del país la media es de ocho.

Datos del Centro Nueva Vida, adscrito a la Secretaría de Salud, revela que la mitad de los 140 mil jóvenes quintanarroense de entre 10 y 17 años son consumidores de bebidas alcohólicas, y es entre los 10 y 12 años de edad que empiezan a consumirlas.

Peor aún, se trata de un problema invasivo, pues cada vez aumenta el número de consumidores a una tasa de 2 por ciento anual.

En el año 2002, mil 300 personas fueron atendidas por congestión alcohólica por alguno de los centros médicos del Estado. Para 2009 la cifra aumentó a 6 mil 700. En 2013 fueron 13 mil 800 personas las que experimentaron este tipo de problema. Para 2016 el número cerró con 16 mil 300.

Sin campañas para combatir el alcoholismo

“Si no se realizan acciones intensivas de prevención y atención del alcoholismo, principalmente en los menores de edad, estaremos desatendiendo un problema que alienta a la delincuencia y que contribuye a la desintegración familiar y pérdida de valores”, dice María Díaz, representante en Quintana Roo de la Comisión Nacional Contra las Adicciones.

La psicóloga y especialista en materia de adicciones y su prevención, explica que en los últimos diez años el aumento en el consumo del alcohol ha provocado un incremento de hasta 300 por ciento en los accidentes automovilísticos fatales; 80 por ciento en suicidios y quintuplicado los casos de violencia intrafamiliar.

“En la mayoría de los hogares quintanarroenses el machismo aún tiene una gran presencia, en la que se permite que los hijos varones puedan ingerir bebidas alcohólicas desde los 12 años. Sin embargo, ahora cada vez es más común que las mujeres también se excedan en su consumo desde temprana edad”, puntualiza.

“Lamentablemente no existe ninguna campaña por parte de la Secretaría de Salud del Estado, ni de los Municipios, contra el alcoholismo. Sólo se atienden los casos por ingestión alcohólica, pero no se atienden las causas. En los bares y antros se permite que los menores de edad consuman alcohol, pero prácticamente este tipo de bebidas están al alcance de cualquiera, pues no se regula su venta a menores”.

“Y esto es debido a que existen demasiados puntos donde conseguir alcohol”, comenta María Díaz.

Más vinaterías que escuelas

En efecto, en Quintana Roo existen más lugares donde se vende alcohol que escuelas. De acuerdo con las estadísticas del Sistema Educativo estatal 2017, en el Estado existen mil 941 planteles de educación básica (nivel preescolar, primaria, secundaria y preparatoria), mientras que actualmente se encuentran 11 mil 110 patentes para vender bebidas alcohólicas, de las cuales el 40 por ciento se encuentran en los Municipios de Solidaridad y Benito Juárez.

El número de patentes se incrementa cada sexenio de manera desigual. En 2002 existían 4 mil 600. Para 2008 habían 6 mil 800. Entre ese año y el 2012 aumentaron a 9 mil 400, siendo que la mayoría de éstas fueron entregadas a discreción por gobernadores para exfuncionarios, familiares y amigos.

De hecho, al terminar su sexenio, Roberto Borge Angulo fue denunciado por entregar 573 patentes de bebidas alcohólicas a un precio mucho menor que el estipulado en la Ley de Ingresos.

Tan sólo para hacer magnificar este fraude, de los 250 millones de pesos que se tenía que recaudar por dichos permisos, sólo ingresaron a las arcas del Gobierno 8 millones de pesos.

Desde el 2016  y hasta el primer trimestre del año 2018 fueron entregadas otras 130 patentes en todo el Estado. Según los datos estadísticos, existe un expendio de alcohol por cada 181 habitantes en el Estado, mientras que sólo una escuela por cada mil habitantes.

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