Transparencia y Justicia falaces, costosas y cómplices

Transparencia y Justicia falaces, costosas y cómplices

120
0
Compartir

Signos

La corrupción mexicana es inaudita; de las más características del mundo entero.

Pero en el último medio siglo y estimulada, en general, por el cinismo y el descaro con que se ha ejercido en la política y la vida pública -sobre todo en el tiempo de la Presidencia de Carlos Salinas, cuando algunos de los ricos mexicanos se hicieron de los más ricos del mundo gracias a esa gestión privatizadora y neoliberal, y a esa corrupción, y luego con el advenimiento de la democracia, donde al autoritarismo presidencialista tricolor y a la corrupción política acusada a un solo partido le siguieron la pluralidad y la corrupción democrática de todos, en un festín histórico de rapacidad nacional generalizada que ha tenido sus mayores glorias en el régimen peñista que acaba de terminar, y por cuyos excesos (del panismo foxista al priismo peñista, pasando por el calderonismo, también foxista) ha subido al poder presidencial Andrés Manuel López Obrador enarbolando la bandera contra la corrupción-, ha sido de proporciones incomparables entre los países democráticos y con las mayores economías del mundo, donde México se destaca, además, como no podía ser de otra manera, como uno de los más iletrados y desiguales (en lo que se refiere a la brecha entre los que más y menos tienen y ganan).

De manera por demás paradójica -o como complemento del cinismo y la desvergüenza institucionales-, ha sido en los años de la mayor apertura y pluralidad democráticas, y cuando más se han multiplicado los organismos públicos para promover la transparencia y combatir la corrupción, cuando ésta se ha desplegado con la mayor elocuencia de todos los tiempos, y cuando los salarios y los ingresos de los responsables directos de combatirla -sobre todo en los niveles más altos de los Poderes públicos, más que nada del Judicial y en las instituciones autónomas de Estado creadas exprofeso para impedir la corrupción en ellos- se han elevado hasta destacarse entre los de las burocracias mejor pagadas del Primer Mundo; un fenómeno que no sólo sugiere que dichas instituciones autónomas no fueron creadas para combatir la opacidad y la turbiedad en los Poderes republicanos ‘orgánicos’, sino para encubrirla y legitimarla, puesto que a mayor institucionalidad y mayores ingresos de las élites burocráticas electorales y anticorrupción, la constante ha sido de más ilegitimidad representativa, y de más y más corrupción pública y política.

Porque al ritmo del crecimiento de esas llamadas ‘burocracias doradas’ se han multiplicado, a la vista del mundo entero, los liderazgos políticos emanados de las urnas y evidenciados como inmensamente enriquecidos por su capacidad depredadora de los bienes y los recursos públicos que ‘administraron’ -por así decirlo- y se comprometieron a cuidar, y donde los que han ido a parar a la cárcel por delitos asociados a su voracidad, no lo han hecho merced a la eficacia de las instituciones que debieron impedírselo y consignarlos en consecuencia, si no a la represalia de sus enemigos políticos o a las estrategias de sus aliados para intentar lavarse las manos y la imagen de la corrupción, convirtiéndolos en ‘chivos expiatorios’ a ellos, sus cómplices en el quehacer de atracar a la nación.

Y así, los exgobernadores presos -o que debieran estarlo- han llegado al poder, a pesar de su vasto potencial delictivo, gracias a las ‘burocracias doradas’ del Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, y han esquilmado a sus entidades gracias a la complicidad presidencial y de esas burocracias para la transparencia y contra la corrupción.

Porque la corrupción se recicla en la simulación. Y la demagogia criminal ha llegado en México a grados tan inconcebibles, que lo robado al país por los delincuentes públicos es de la misma medida que el erario gastado en instituciones y burocracias para evitarlo.

El saqueo y el dispendio presupuestario en burocracias de alcurnia promovidas con el pretexto de impedir y castigar la corrupción, han ido de la mano en el proceso de degradación moral de la vida pública, y sus autores y protagonistas son los principales gestores, por tanto, del mandato presidencial cuya causa sustantiva ha sido la de combatirlos; la de combatir los fueros de su corrupción, su complicidad y sus enormes desfalcos fiscales.

El queretano excandidato presidencial panista Ricardo Anaya, por ejemplo, fue liberado de los cargos de lavado de dinero, en el penúltimo día de su mandato, por quien parecía ser su peor enemigo político y personal, Enrique Peña, quien parecía, también, que lo pondría en la cárcel luego de tanta ofensa recibida de Anaya durante la jornada proselitista rumbo a las pasadas elecciones de julio.

El propio Peña fue amparado, a su vez, por la Suprema Corte -a instancias del ministro Eduardo Medina Mora, incrustado por él en el máximo tribunal- para no ser perseguido por ninguno de sus incontables delitos presidenciales.

Y los exgobernadores de Chihuahua, Veracruz y Quintana Roo -César Duarte, Javier Duarte y Roberto Borge-, han sido beneficiados con procesos penales arreglados desde la Presidencia de la República con la cúpula del Poder Judicial de la Federación, mientras el sonorense Guillermo Padrés está librando los mayores cargos penales que le imputaron los Gobiernos priistas federal y de su Estado merced a consignaciones deficientes y precipitadas que le han permitido no sólo escapar del castigo penal que merecen sus atropellos y su condición de criminal irredento e inconfundible, sino victimizarse como un perseguido y un preso político, e intentar convencer de su inocencia al actual mandato federal acusando a Peña de corrupto y represor.

Sería hora de que toda la tan costosa burocracia judicial, electoral y anticorrupción desapareciera -en el caso de la electoral y anticorrupción, claro está- o empezara a servir de algo, y de que dejara de ser tan fiscalmente onerosa y cobrase con el equilibrio y la mesura de los países con ingresos hacendarios y los niveles de desarrollo del mexicano.

SM

estosdias@gmail.com

You are not authorized to see this part
Please, insert a valid App IDotherwise your plugin won't work.

No hay comentarios

Dejar una respuesta