Un oscuro historial, el de la empresa regiomontana Óptima Energía Celsol, que...

Un oscuro historial, el de la empresa regiomontana Óptima Energía Celsol, que iluminará Cancún por asignación directa del cabildo de Remberto Estrada

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Óptima Energía Celsol, empresa a la cual le fue concesionado-de manera directa y mediante acuerdos privados y legalizados convenientemente por el Cabildo- el servicio del alumbrado público de Cancún, en el Municipio de Benito Juárez, enfrenta varias demandas en diferentes partes del país por instalar lámparas muy caras pero de la peor calidad y que no cumplen con las especificaciones técnicas mínimas requeridas, así como por incumplimiento de contratos, por inflación de costos de producción, y por negociar con los Gobiernos en turno y mediante sobornos y otras formas de la corrupción, los contratos más lucrativos, sin tener que cursar el engorroso trámite de los concursos de competitividad. El Gobierno benitojuarense afirma que la licitaciónautorizada era la única manera de modernizar la iluminación de Cancún, y que gracias a ello se tendrá un ahorro de 500 millones de pesos para los próximos 15 años. Pero lo mismo dijo Andrés Ruiz Morcillo durante su ‘administración’ en el Municipio de la capital de Quintana Roo, Othón P. Blanco, en 2010, cuando negoció el cambio de las lámparas del alumbrado público de Chetumal y dejó una millonaria deuda a las arcas municipales que, para colmo, multiplicó su sucesor, el hoy diputado local Carlos Mario Villanueva Tenorio, con la complacencia de la muy autónoma Auditoría Superior del Estado, a las órdenes del entonces gobernador y hoy presidiario, Roberto Borge Angulo. La concesión aprobada por el Cabildo del júnior verde, Remberto Estrada Barba, a la compañía propiedad de Enrique Gómez Junco Blanq-Cazaux, hijo del fallecido multimillonario regiomontano Enrique Gómez Junco, no sólo provocará un enorme hueco en las finanzas del Ayuntamiento durante los próximos tres lustros, sino que además dejará sin empleo a las 115 personas que actualmente se encargan del mantenimiento de las lámparas. El paso de los años nos demostró que el alumbrado público es un negocio de altos dividendos que sólo beneficia a las empresas y a los funcionarios con los que firman los acuerdos a la sombra de las compradas complicidades del llamado ‘cuerpo edilicio’, pero no a la ciudadanía. Es una industria de la mayor renta privada y decero beneficio social.

Un oscuro historial, el de la empresa regiomontana Óptima Energía Celsol, que iluminará Cancún por asignación directa del cabildo de Remberto Estrada

Armando Galera

Sólo restan seis meses para que concluya la actual administración municipal de Benito Juárez, y aún no se tiene ni el 10 por ciento de avance en la instalación de las nuevas luminarias LED por parte de la empresa Óptima Energía Celsol, la cual obtuvo la concesión del servicio del alumbrado público en Cancún por los próximos 15 años.

El Ayuntamiento de Benito Juárez justificó la privatización de este servicio argumentando un ahorro para el Ayuntamiento de 501.1 millones de pesos.

Por supuesto, fue la misma excusa que utilizó siendo alcalde Andrés Ruiz Morcillo en diciembre del 2010, cuando hizo una jugada similar para adjudicar por un lapso también de 15 años la modernización, administración y mantenimiento de 25 mil lámparas en el Municipio de Othón P. Blanco.

La colocación de lámparas LED se traduciría, aseguró, en un ahorro de 210 millones de pesos para el Ayuntamiento. Sin embargo, al final, la Comuna tendrá que desembolsar 656 millones, lo que significa una pérdida de al menos 380 millones de pesos, a pesar de que la empresa a la cual se le entregó la concesión del servicio -también de manera directa y con la complicidad del Cabildo-, nunca cumplió con los –presuntos- acuerdos y abandonó sus -también presuntas- obligaciones, dejando al Ayuntamiento othonense la tarea de hacerse cargo de las luminarias, por lo que el supuesto ahorro a favor de las arcas públicas se convirtió en un pesado elefante de déficit de financiamiento merced a ese vasto negocio privado de los administradores de la Comuna de entonces y sus iluminados socios empresariales, que no sólo nadie, además, se ocupó de sancionar, sino que el munícipe entrante, Carlos Mario Villanueva Tenorio, siguiendo los pasos de su predecesor, continuó endeudando al Municipio hasta dejarlo en la total insolvencia, obra que remataría la gestión municipal siguiente, de Eduardo Espinosa Abuxapqui, en una sucesión de atracos al erario que nadie se ha ocupado tampoco de castigar, cuando el Ayuntamiento de la capital del Estado, gracias a sus administradores municipales y a la impunidad que los premia, (sobre)vive en la parálisis, en la inercia del más improductivo burocratismo, y al margen de los enormes problemas de la colonización irregular, del precarismo y la marginalidad crecientes, del incremento acelerado de la demanda de servicios, de la economía informal, de la falta de empleo y de ingresos, y de la absoluta quiebra y la imposibilidad fiscal para contener los rezagos y la inseguridad.

Si bien la empresa que se hará cargo de la iluminación en Benito Juárez es diferente a la que contrató Andrés Ruiz Morcillo, lo cierto es que también enfrenta varias demandas en otras partes del país por diversas irregularidades en la prestación del servicio, por aumento de costes y por actos de corrupción.

Una ‘fichita’ de empresa

Óptima Energía Celsol, la empresa encargada de modernizar y administrar el servicio de alumbrado público de Cancún, enfrenta en la actualidad doce demandas por irregularidades operativas e incumplimiento de contrato de los servicios concesionados en otros Municipios del país.

Una de éstas fue presentada el 23 de enero de 2017 por la administración municipal de Ensenada, Baja California, luego de que la empresa del regiomontano Enrique Gómez Junco sólo tuviera en funcionamiento el 45 por ciento de las 16 mil luminarias concesionadas luego de tres años de operación.

Claro que a pesar del deficiente servicio prestado, Óptima Energía cobró completos los 57 millones de pesos que le correspondían por ese tiempo de trabajo.

A mediados de 2013, los entonces regidores de Cajeme, en el Estado de Sonora, le aprobaron al alcalde Gilberto Cornejo una propuesta para firmar un convenio con Óptima Energía para instalar lámparas LED en la cabecera municipal.

Para finales de ese año, Gilberto Cornejo dio el banderazo inaugural de las nuevas lámparas, cuya tecnología, dijo en su discurso, permitiría iluminar con mayor calidad las calles y con ello la seguridad iba a aumentar.

A pesar de que el contrato era muy claro al indicar que los pagos “se iniciarán a cubrir una vez que se hayan instalado la totalidad de los equipos”, de la Tesorería de Cajeme salieron de manera puntual los cheques por 2 millones 200 mil pesos mensuales a la empresa, aun cuando hasta la fecha sólo se ha cambiado el 30 por ciento de las luminarias pactadas.

En total, Cajeme debe pagar 264 millones de pesos por los 10 años durante los cuales Óptima EnergíaCelsol tendría que hacerse cargo del servicio de las 25 mil 480 lámparas delaciudad.

Villa de Álvarez, Colima; Guadalajara, Jalisco; Linares y Cadereyta, Nuevo León; así como Zihuatanejo y Acapulco, Guerrero, son otros lugares donde ha operado y hoy enfrenta demandas la prestadora del servicio de luminarias.

Lámparas ‘chafas’

En Acapulco, en concreto, Óptima EnergíaCelsol instaló 44 mil 490 lámparas en 2014;sin embargo, el Ayuntamiento se tuvo que quedar con las 33 mil lámparas de vapor de sodio de alta presión que tenía menos de cuatro años de haber instalado.

El entonces edil acapulqueño Luis Uruñuela Fey también demandó a la empresa regiomontana no sólo por el daño al patrimonio municipal (al haberse quedado con las anteriores lámparas, y que en las investigaciones posteriores se reveló que fueron vendidas a otra empresa del Estado de México por un valor de 22 millones de pesos, un robo integral) sino porque las lámparas que instaló, de inducción magnética, no sirvieron para las calles, pues el radio que iluminan es de escasos cinco metros cuadrados por lámpara, cuando el promedio es de 22.

Además, casi el 60 por ciento de las lámparas que colocó Óptima Energía dejaron de funcionar en su segundo año, sin que la empresa se hiciera responsable de su cambio. Algunas de ellas incluso se descompusieron a los pocos días, mientras que otras no iluminan más de dos o tres horas, de acuerdo con la denuncia del edil Luis Uruñuela.

Un problema similar tiene la empresa regiomontana con los equipos que ha emplazado en otros Municipios. De acuerdo con la información recabada, ello se debe a que el panel solar que utilizan es de 1.2V y 1200 Mah, el mismo usado para un foco casero, siendo que una lámpara pública requiere un panel solar con capacidad de 5.7V y 8500 Mah como mínimo para garantizar un funcionamiento de por lo menos ocho horas.

Sin embargo, y a pesar de que sus lámparas no cumplen con las especificaciones técnicas mínimas requeridas para brindar un servicio de iluminación eficiente, su precio es facturado por un valor cuatro veces superior al promedio comercial, pues una lámpara LED puede ser adquirida por 2 mil 350 pesos, pero Óptima Energía las factura en todos sus contratos por 6 mil 780 pesos.

El negocio para Cancún

De acuerdo con el contrato de concesión MBJ-CDT-001-2017 con el cual se le cedió “la prestación del servicio de alumbrado público del Municipio de Benito Juárez, Quintana Roo”, serán 98 millones de pesos al año los que recibirá Óptima Energía por la concesión de las luminarias en Cancún, luego de que se estableciera en el contrato que “La garantía de pago que se pretende ofrecer al Proveedor que resulte ganador del proceso licitatorio sería lo que resulte de la diferencia entre la recaudación del Derecho de Alumbrado Público y el pago de la facturación de energía eléctrica correspondiente del alumbrado público, conocido como remanente del Derecho de Alumbrado Público, así como también la partida presupuestal que el Municipio destina para la prestación del Servicio de Alumbrado Público. De igual manera, y sólo como complemento a esta garantía, se sugiere también que el Ayuntamiento contemple en su momento otorgar cualquier garantía adicional que pudiera hacer falta para garantizar el pago a la prestación de este servicio.”

Si la información que el Ayuntamiento cancunense presentó al Congreso del Estado es cierta, al año se recaudan por concepto de DAP alrededor de 180 millones de pesos, de los cuales el 40 por ciento son destinados a la CFE por la cuenta del consumo de energía del alumbrado público.

Si se dividen los 98 millones de pesos entre las 52 mil luminarias que registra el último censo de infraestructura en alumbrado público del Municipio, da como resultado una ganancia de mil 888 pesos por cada lámpara.

Claro, están las ‘letras pequeñas’ que no se han dado a conocer a la opinión pública. Y es que en el contrato se establece que 48 mil luminarias serán cambiadas por tecnología LED, por las cuales el Ayuntamiento deberá pagarle a la empresa 6 mil 800 pesos por unidad, es decir que 326.4 millones de pesos deberán ser liquidados en un plazo no mayor a cinco años.

Sin embargo, tal como se ha mencionado antes, la empresa regiomontana ha sido señalada y denunciada por inflar los costos de sus lámparas, las cuales son de menor calidad que las disponibles en el mercado y que tienen un costo aproximado de mil 500 pesos cada una, lo que significa que el verdadero costo de producción de las 48 mil luminarias sería de 72 millones de pesos aproximadamente, 4.5 veces menos de la cantidad que exige Óptima Energía.

Pero, además, se señala que,de acuerdo con el llamado Estudio Técnico Justificativo, “también observamos que se requiere de la desaparición del personal de Alumbrado Público municipal, siendo que actualmente tenemos 115 empleados que realizan esta función”, sin que en ninguna parte se aclare qué hará el Ayuntamiento de Benito Juárez con los 115 trabajadores que perderán su fuente de trabajo.

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