You hate America

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Desde la perspectiva de la Casa Blanca, a México le corresponde parar el flujo de inmigrantes que vienen del sur, incluidos centroamericanos, sudamericanos, mediorientales o cualquier extranjero indeseable a la actual política gringa. Especialmente mexicanos.

                Por otro lado, la política de los gobiernos de nuestro país ha sido omisa al respecto. No se ha visto en la necesidad de parar las corrientes migratorias, especialmente porque ello le representa una válvula de escape a los problemas internos que no han sido capaces de resolver.

                Dar trabajo y servicios a los miles de mexicanos que se van al otro lado, ha representado un alivio a la corrupción, ineficacia e indiferencia de los políticos mexicanos. Amén de los montos millonarios que se reciben por concepto de remesas que los paisanos envían a México.

                Trepado en esa palestra, ¿sería capaz el gobierno de Peña de exigir, gesticulante, tuitero, a los gobiernos de Honduras, Guatemala o El Salvador que detengan a sus connacionales que cruzan nuestra frontera? Ni tiene la estatura moral, ni le interesa.

                El doble decoro neoliberal disfrazado de ‘guadalupano’, humanitario y muy moderno de estos gobiernos mexicanos sumisos a Washington, favorece el desorden, el crimen, el despojo de los miles de seres humanos que salen de sus países porque sus vidas peligran.

                Y de los pueblos y provincias mexicanas, por los mismos motivos y sus muertes seguras.

                A su paso por México, estos pobres que no caben en ningún lado del mundo, encuentran la violencia dirigida desde grupos organizados y tal vez amparados por los gobiernos locales. Así, las mujeres y las niñas son violadas, los jóvenes son perseguidos, todos son desvalijados de sus magras pertenencias, violentados permanentemente. Son botín del capitalismo.

                Y a su lado están grupos civiles, personas, pobres como ellos que de sus comidas comparten un plato, que regalan una mirada, un regazo. Un hombro a hombro.

                Este es el comienzo del vía crucis.

                Cientos de ellos, tal vez miles encuentran una fosa común en tierras mexicanas, tirados y enterrados sin identidad, impunemente, a la vista de pobladores que callan y rezan, porque saben.

                Pero, esta es una historia que si bien no toca el corazón de nuestros políticos, sí toca los odios del ‘bulleo’ presidencial del enfermo del norte. Y su guerra de tweets insensatos, sin razonar en las implicaciones humanitarias, ha desatado una controversia  al interior del gobierno y la prensa de Estados Unidos.

                A raíz de la Caravana de migrantes hondureños y centroamericanos que partió el 25 de marzo de Tapachula, el energúmeno amenazó con suspender la ayuda a Honduras, regañó a Peña y le ordenó que parara dicha Caravana.

                Obediente al Imperio, la Secretaría de Gobernación ordenó a los funcionarios del INM, Instituto Nacional de Migración, que detuvieran la Caravana del Vía Crucis.

                “Dilúyanse”, fueron las instrucciones de los agentes del INM. Entre tanto, los caminantes reciben amenazas, incluso de muerte, a través de sus celulares. “Es el sector racista de Estados Unidos”, afirma un activista que prefirió permanecer anónimo.

                El energúmeno, en su furia con rabia, twiteó: “México tiene poder absoluto de no dejar que esa caravana de personas ingrese a nuestro país”. Afanoso, el INM ofreció visas humanitarias de un año –renovables a dos años-  con el fin de que los caminantes desistan.

                Los migrantes hondureños que ansiaban el “sueño americano”, se podrían quedar con la pesadilla mexicana con tal de no vivir el infierno en sus países de origen. Los que decidan seguir el viaje, serán asesorados en Puebla por abogados estadounidenses y mexicanos para ver si pueden obtener refugio en ‘América’.

                Todo este dolor y angustia se reduce a la concentración de poder, a una estrategia del energúmeno para calibrar las elecciones intermedias de noviembre próximo en Estados Unidos. Bullea, acosa, grita, gesticula, ‘hitlerea’ (si se vale el verbo), para seguir enamorando a sus adictos, henchidos de odio racial.

                “Misteriosos grupos despliegan caravanas de extranjeros ilegales para llegar a la frontera de Estados Unidos”; “Volviéndose más peligrosas, las caravanas están llegando”, gritan los medios conservadores de aquel país y nos recuerdan la sarta de mentiras electorales trumpianas.

                ¡“México nos envía violadores y narcotraficantes”!

                 El nuevo grito de batalla en la cadena Fox, amiguísima de Trump, nos señala a todos los que somos ‘los otros’: ¡You hate America! “Tú odias América”.

                Moraleja: acelera la histeria de un pueblo enajenado y ganarás las elecciones.

 

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