El transporte urbano de Cancún es el nuevo objetivo del narcoterror

En la cúspide de su degradación urbana, humana y política, Cancún padece su mayor crisis de seguridad. En su episodio más reciente –al tiempo de esta edición-, las bandas criminales tenían asediado al transporte urbano del Municipio turístico más importante y más ingobernable y caótico del país, incendiaban unidades y ocasionaban pérdidas de cientos de miles de pesos en pérdidas. Nueve vehículos –tipo Van, y sólo hasta la tarde del 30 de abril- fueron quemados en la vía pública como una versión más del espectáculo siniestro de la parálisis institucional que hace la selva de la impunidad en que reina el poder incontenible de los jefes de la violencia y el crimen. ¿Y las autoridades policiacas?… cero; todas: cero. La Seguridad Pública, del nivel que sea, no existe o no se mueve o hace mutis o glorifica necedades. Pero ninguna autoridad parece burlarse más de los cancunenses que el diputado presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política de la XVI Legislatura del Congreso local, Gustavo Miranda García, quien, haciendo un hueco en su ocupada agenda, que involucra organizar concursos de TikTok y, claro, deslindarse de las múltiples denuncias de corrupción que existen en su contra, salió a ofrecer una declaración para pedir que se detenga la violencia; así sólo: por arte de magia y sin exigir respuesta a la autoridad municipal, donde el partido del presidente de la República, el Morena, gobierna, pero siempre a las órdenes del partido que también gobierna el Congreso estatal, el del Niño Verde, jefe del verde legislador Miranda que preside la Legislatura, y quien al parecer divide sus ocupaciones entre el ‘trabajo parlamentario’ y sus investigados, por fraudulentos, negocios inmobiliarios.

Javier Ramírez

A pocos días de cumplir su 51 aniversario, Cancún pasa por uno de los peores momentos de su historia. Los recientes ataques a unidades del transporte público están ocasionando sicosis entre los choferes, y también caos en la vida de cientos de cancunenses, quienes tienen problemas para trasladarse a sus centros de trabajo no sólo al disminuir significativamente el número de combis que prestan el servicio, sino también por el temor de subir a una y terminar siendo víctimas de los delincuentes.

Mientras tanto, las autoridades municipales hacen mutis y presumen la detención de tres sujetos como parte de sus operativos en contra de los recientes atentados, aunque en realidad todo indica que fueron aprehensiones circunstanciales, pues las corporaciones policiacas no han podido explicar cómo participaron los supuestos gatilleros en los atentados.

A esta incapacidad demostrada por los encargados de la seguridad, se suma el inútil llamado hecho por el presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política (Jugocopo) del Congreso del Estado, el verde Gustavo Miranda García, quien pidió reforzar la seguridad en Cancún, pues dijo estar “harto” de salir a las calles con el miedo de no regresar con bien, cuando lleva casi tres años ignorando por completo a los ciudadanos.

Nueve vehículos afectados en siete días

En menos de una semana se han registrado ocho ataques en contra de nueve unidades del transporte urbano de Cancún, la mayoría de ellas de la línea Maya Caribe, perteneciente al sindicato de taxistas Andrés Quintana Roo.

El primero ocurrió la madrugada del 24 de abril, en calles del Fraccionamiento Cielo Nuevo, en donde se reportó que un autobús de la concesionaria Autocar se había incendiado. Al no haber testigos, se dijo que el fuego habría iniciado por una falla en el motor.

Sin embargo, unas horas después, otro vehículo, ahora perteneciente a la empresa Turicún, fue blanco de dos sujetos que le lanzaron bombas molotov cuando estaba estacionado en la Avenida José López Portillo, en la zona de El Crucero. El chofer intentó detener a los atacantes, pero uno de ellos sacó un arma de fuego para amagarlo y poder darse a la fuga.

Al día siguiente, por la noche, sujetos armados se acercaron a una combi propiedad de Maya Caribe, estacionada en el paradero de la Colonia Cuna Maya, en la Región 203, y obligaron al conductor a bajar para luego quemar la unidad.

El 27 de abril otra Urvan de Maya Caribe fue incendiada, ahora en calles del Fraccionamiento Paseo del Mar, en la Región 251.

El siguiente ataque, ocurrido el 28 de abril, subió de tono, cuando personas que viajaban en una motocicleta dispararon contra una Urvan de Maya Caribe que avanzaba en la Avenida 20 de Noviembre, en el Fraccionamiento Villas Otoch Paraíso. 

Al siguiente día los atentados aumentaron. Primero, a eso de las 11:00 horas, delincuentes aprovecharon que los choferes de dos Urvans de Maya Caribe se detuvieron a un costado del Arco Vial, en el Fraccionamiento Cielo Nuevo, para disparar varias veces contra los vehículos.

Posteriormente, a las 13:30 horas, gatilleros abrieron fuego en contra de una Urvan de la empresa Transporte Terrestre Estatal, estacionada en un paradero de la Avenida 135, en la Supermanzana 313. Sin embargo, a diferencia de las anteriores ocasiones en que ningún ataque dejó heridos, esta vez el chofer terminó lesionado de un disparo, por lo que tuvo que ser trasladado a un hospital.

Finalmente, hasta el cierre de la presente edición, el 30 de abril, se registró el secuestro de una combi de Maya Caribe con todo y chofer. De acuerdo con los primeros reportes, el conductor brindó el servicio a dos hombres que le hicieron la parada en el Fraccionamiento Galaxias del Sol, los cuales casi de inmediato sacaron un arma y lo obligaron a salirse de la ruta, para llevarlo a una zona baldía de la Región 253.

Al entrar en una brecha, dejaron libre al chofer mientras le prendían fuego a la unidad. Para cuando las autoridades llegaron, el vehículo había sido reportado como pérdida total.

Afectaciones, para transportistas y ciudadanos

Hasta el momento, la principal línea de investigación es la del cobro del llamado ‘derecho de piso’, aunque ningún representante sindical o empresarial ha hecho alguna declaración al respecto.

De hecho, pareciera que todo el asunto ha pasado inadvertido para las autoridades municipales, ahora presididas por la encargada del despacho y primera regidora Clara Emilia Díaz Aguilar.

Solamente el titular de la Secretaría Municipal de Seguridad Pública y Tránsito, Rubén Oyarbide, ha salido a afirmar que se han mantenido reuniones con los dirigentes de las diversas empresas concesionarias del transporte público, con el fin de poner en marcha operativos que garanticen la seguridad de los choferes. Sin embargo, fue claro en expresar que identificar el motivo de estos ataques corresponde a las autoridades de la Fiscalía General del Estado.

El secretario general del Sindicato Andrés Quintana Roo, Heriberto Núñez, quien asumió el cargo en febrero pasado, tampoco ha hecho algún pronunciamiento sobre los ataques, a pesar de que sus militantes han sido los más afectados hasta el momento.

En este sentido, representantes de Maya Caribe han confirmado que se ha interpuesto la respectiva denuncia ante las autoridades para poder dar con los responsables, además de que, para proteger a los trabajadores, han mantenido varadas más de 100 vehículos. Indicaron que solamente están operando tres Urvans por turno, lo que afecta la economía de los choferes.

Mientras tanto, la población también está resultando afectada por estos ataques, pues al disminuir el número de unidades de transporte público se han visto obligados a ocupar taxis. Los que no pueden costear el viaje en estos últimos, se arriesgan a subir a las pocas combis que trabajan.

Simulaciones del Verde y chivos expiatorios

En otro de sus intentos de protagonismo, el presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso del Estado y presunto defraudador inmobiliario, el verde Gustavo Miranda García, difundió en varios medios su “preocupación” por los violentos hechos ocurridos en “la parte norte de la entidad”.

Sin mencionar el nombre de Cancún o pedir directamente resultados a las autoridades del Movimiento de Regeneración Nacional que ‘gobiernan’ el Municipio de Benito Juárez, el diputado sólo habló de dos de los ocho atentados que se han registrado en el polo turístico.

“(Hago) un llamado enérgico a los tres órdenes de Gobierno y a los tres Poderes del Estado, para que juntos, olvidando la politiquería, trabajen unidos para garantizar la seguridad de los ciudadanos, pues no hay que permitir que el crimen organizado siga ganando terreno”, señaló.

Y tras apuntar que no se debe escatimar en el presupuesto público para garantizar la seguridad, aseguró que desde el Congreso dotarán de los recursos suficientes para la adecuada operación de las instancias de prevención del delito y de impartición de justicia.

Finalizó asegurando que “ya estamos hartos de salir a las calles con el peligro y el miedo de no saber si vas a volver con bien”.

Casi al mismo tiempo se dio a conocer la detención de tres sujetos que presuntamente estarían involucrados en los ataques a las unidades de transporte.

Sin embargo, las autoridades policiacas únicamente proporcionaron unas fotos de los fichajes y un video del presunto arresto que en ningún momento demuestra que el trío haya participado en los ataques.

Y así, sin más estrategia que esperar y responder, todo indica que las autoridades permitirán que la delincuencia continúe operando con total impunidad, en las calles, en el sector inmobiliario y en poderes públicos como el parlamentario de Quintana Roo.

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