Las serpientes colgantes de las cuevas de Kantemó devoran a los murciélagos, ‘guardianes’ mitológicos de los bosques mayas

Pinceladas

Al caer la noche es posible atestiguar un espectáculo inigualable, dado a conocer al mundo por Discovery Channel, canal de televisión por suscripción estadounidense, donde predomina una programación documental centrada en la ciencia, la tecnología y la historia. Millones de los llamados zotz o zoodz en lengua maya salen en busca de insectos y frutos silvestres, mientras se pueden admirar a las increíbles culebras colgantes atrapando a los vampiros que pasan cerca de ellas. Mientras esto está ocurriendo en el centro de Quintana Roo, en el municipio de José María Morelos, a poco más de cien kilómetros al poniente de Chetumal, cerca de la carretera que conduce a Escárcega, se abre la boca de la cueva de Balam Ku, conocida como ‘La Cueva de los Murciélagos’. La historia se repite, pero sin depredadores ofidios, ‘okupas’ de las misteriosas techumbres de estalactitas, un espeleotema que se forma como resultado de los depósitos minerales continuos por el agua que se filtra.

Santiago J. Santamaría Gurtubay

Otros millones de mamíferos placentarios cuyas extremidades superiores se desarrollaron como alas, pertenecientes a más de una decena de especies, salen a buscar alimento. Son portadores de una enfermedad muy peligrosa para el hombre, la histoplasmosis. Esto provoca la clausura permanente y la prohibición de actividades turísticas en Balam Ku. En Kantemó se adoptan precauciones y se limitan las excursiones popularizadas mundialmente por la cadena de televisión norteamericana. La oferta de productos turísticos de Quintana Roo incluye algunas actividades sorprendentes para los admiradores de la naturaleza. Estamos llegando al final de la ‘temporada’ del Tiburón Ballena… En las entrañas del suelo cavernoso de esta región de la Península de Yucatán, es posible acudir a un espectáculo singular, que hasta ahora no se había documentado en ningún otro sitio del mundo. Las serpientes colgantes de las cuevas de Kantemó, que viven en un ambiente de oscuridad perpetua junto a otras varias especies de peces y crustáceos, han desarrollado una curiosa habilidad para alimentarse de entre los miles de murciélagos con los que comparten ese hábitat. Este fenómeno de la cadena alimenticia, conocido durante generaciones por los habitantes de José María Morelos, en el corazón de Quintana Roo, no se había mostrado al gran público sino hasta muy recientemente, cuando un equipo de televisión de la cadena Discovery Channel acudió a documentarlo. Fue el biólogo y catedrático del Instituto Tecnológico de Felipe Carrillo Puerto, Arturo Bayona, quien lo propuso en el año 2010 a Discovery Channel. Un equipo de la productora Francis MacKinony de ese canal televisivo realizaron entonces el documental llamado ‘Hanging Araund, que les valió un destacado premio en una votación para seleccionar a los tres mejores documentales del mundo.

 Kantemó es una pequeña comunidad de mayas dedicados principalmente a la agricultura. Se ubica a dos kilómetros de la villa de Dziuché, en José María Morelos, en el camino que va al poblado de Tihosuco, importante también porque es uno de los cuatro santuarios del episodio conocido como ‘La Guerra de Castas”. Actualmente es posible visitar esas cuevas en recorridos organizados, con el aval de los órganos de promoción turística del Gobierno de Carlos Joaquín, dirigidos por Marisol Vanegas y Darío Flota, y con todas las precauciones necesarias para poder disfrutarlo.

Peces y camarones ciegos, otros ‘habitantes’ en la oscuridad perpetua

 Gracias a la difusión de este atractivo, los residentes ahora organizan recorridos para observar aves, también numerosas en especies y colorido, así como paseos en kayak y bicicletas. Esta comunidad cuenta con dos ecosistemas para observar aves residentes y migratorias; en los pastizales del ejido y en el llamado sendero interpretativo. Con la infraestructura disponible es posible realizar caminatas por senderos, visitar un balneario con muelle de madera, hospedarse en acogedoras cabañas, practicar el campismo con equipo que ofrece la comunidad y participar así de una relación plena con la naturaleza. Todas las visitas son realizadas con guías comunitarios. Desde luego que el lugar más sorprendente para visitar es ‘La Cueva de las Serpientes Colgantes’. Durante el día se aprecia uno de los más sorprendentes hábitos de adaptación de organismos acuáticos que se desarrollan en la oscuridad perpetua, como peces y camarones ciegos. Pero al caer la noche es posible atestiguar un espectáculo inigualable: miles de murciélagos de las ocho especies que ahí habitan, salen en busca de insectos y frutos silvestres, mientras pueden admirar a las increíbles serpientes colgantes atrapando y devorando a los quirópteros  que pasan cerca de ellas… Pero eso no es todo; las cavernas ofrecen un concierto de imágenes sorprendentes, pues hay numerosos fósiles en las paredes de la caverna, así como estalactitas y estalagmitas formadas al paso de millones de años. Los visitantes reciben los instrumentos y equipamiento necesarios para realizar las visitas, tales como bicicletas, tapa boca, guantes, binoculares, canoas, salvavidas, snorkel, visor, lámparas y desde luego son supervisados siempre por un guía.

Para llegar al municipio de José María Morelos es posible rentar un automóvil en cualquier punto de la Riviera Maya o desde Cancún. Debe dirigirse al sur por la vía Cancún-Chetumal, hasta encontrar la desviación a ese municipio en Felipe Carrillo Puerto. El camino cuenta con señalización clara, estaciones de gasolina y numerosas tiendas de conveniencia. Una actividad que promete convertirse en una experiencia imborrable para quienes decidan realizarla.

La histoplasmosis, una enfermedad infecciosa que ataca a los pulmones

Poco más de cien kilómetros al poniente de Chetumal, cerca de la carretera que conduce a Escárcega, se abre la boca de la cueva de Balam Kú. A primera vista, parece tan sólo una más entre las incontables oquedades de los más diversos tamaños que por miles salpican el territorio peninsular, tan lleno de grutas, cuevas, cenotes, hondonadas y cavernas, que más parece queso Gruyere que roca sólida. Pero ese es un lugar muy especial, una de las grandes maravillas naturales de México. Cada día, al llegar el crepúsculo, como ha venido ocurriendo invariable y puntualmente desde hace cientos de siglos, de esa abertura empiezan a brotar murciélagos. Miles y miles, en un verdadero río que pronto se convierte en nube y finalmente se dispersa por los alrededores. Aquel torrente de alas batientes no cesa durante más de una hora; a veces se prolonga por más de hora y media, y visto de lejos parece una columna de humo. Por ello a Balam Kú se le ha llamado también ‘El Volcán de los Murciélagos’. Y es que, según la época del año, esa cueva es el hogar de entre uno y 2,3 millones de murciélagos -o quirópteros, sí así se prefiere llamarlos- de siete especiales diferentes. Para tener una idea de lo que estas cifras significan, basta decir que la famosa colonia de murciélagos que habita la caverna de Carlsbad, en Nuevo México, Estados Unidos -considerada excepcionalmente grande-, es de un millón de individuos. Pero no es sólo cuestión de números.

Si bien estos animales nocturnos acostumbran refugiarse durante el día en grandes cantidades en cuevas, grutas y cavernas, ello ocurre sobre todo en regiones de clima templado. En zonas tropicales, como la península de Yucatán, son más bien escasas las cuevas donde se congreguen más de 50 mil individuos. En ese sentido, ‘El Volcán de los Murciélagos’ resulta realmente extraordinario. Por otro lado, es también muy raro que en una misma cueva se refugien más de dos especies de quirópteros. Los de Carlsbad, por ejemplo, son casi todos de la especie Tadarida brasiliensis, popularmente conocido como murciélago guanero o cola de ratón, que es uno de los más abundantes y ampliamente distribuido en el continente americano. En cambio, Balam Kú es, como decíamos, el hogar de siete especies.

El bigotudo es el más abundante desde Sonora, México, hasta Brasil

El más abundante -30% del total de individuos, según han determinado los biólogos es el que popularmente se conoce como murciélago bigotudo, o Pteronotus parnellii en la clasificación científica. Más bien pequeño -entre 5.8 y 7 centímetros de largo y de color café oscuro, a veces anaranjado, recibe su nombre común por los prominentes pelos rígidos que ostenta a los lados de la boca, bajo la cual hay también un curioso pliegue de la piel. Es insectívoro y se le encuentra en una vasta región del continente americano, desde Sonora hasta Brasil. El segundo lugar por abundancia entre los caballeros de las tinieblas que se hospedan en Balam Kú, con el 27% del total, lo ocupa el Mormoops megalophyllam, comúnmente llamado murciélago fantasma y murciélago barbudo Ambos nombres se deben a que posee unos pliegues de piel colgantes en la barbilla y los cachetes, semejantes a una barba, y grandes orejas redondas unidas en la frente, así como una nariz extremadamente chata, todo lo cual le da una extraña y fantasmagórica apariencia. Es también insectívoro, pero se alimenta casi exclusivamente con grandes mariposas nocturnas. Casi en la misma proporción -24% del total de inquilinos se encuentra el murciélago orejón Nyctinomops laticaudatus, relativamente grande -poco más de 10 centímetros de largo-, que se caracteriza porque sus “alas” son casi transparentes. Es un voraz depredador de escarabajos.

Las otras cuatro especies que se hospedan en ‘El Volcán de los Murciélagos’ son el Pteronotus davyi, llamado murciélago de espalda desnuda porque carece de pelaje en el dorso, el pequeño y delicado Natalus stramineus -que pesa entre 3 y 5 gramos y no llega a cinco centímetros de largo-, el murcielaguito de patas peludas Myotis keaysi -insectívoros todos ellos y el murciélago siricotero o mielero Glossophaga soricina, que se alimenta con néctar, frutos e insectos.

Zonas arqueológicas como la de Calakmul, que fue una gran metrópoli

‘El Volcán de los Murciélagos’ sin duda fue conocido por los antiguos mayas, pues muy cerca se encuentran zonas arqueológicas como la de Calakmul, que fue una gran metrópoli. Pero la cueva fue redescubierta en tiempos recientes, y desde entonces ha sido estudiada por investigadores de la Unidad Chetumal de El Colegio de la Frontera Sur, el Grupo Espeleológico de Investigación Ajau de la Universidad Autónoma de Yucatán con participación de espeleólogos de la UNAM, la Universidad Autónoma de Campeche y otros grupos e instituciones, la Universidad Veracruzana y la Comisión Federal de Electricidad. Estas últimas realizaron una amplia investigación, no sólo de la cueva sino de toda el área circundante, durante los trabajos previos al tendido de una nueva línea de alto voltaje que cruza la zona.

El lugar no es un atractivo turístico, ni se recomienda visitarlo, por los riesgos que implica entrar a él. Aún para espeleólogos experimentados, el recorrido resulta difícil y exige el máximo de precauciones, una cuidadosa planeación y el uso de equipo de protección especializado. El mayor peligro al que se exponen los visitantes, es el de contraer histoplasmosis, una enfermedad infecciosa que ataca a los pulmones y es causada al aspirar las esporas de cierto hongo microscópico denominado Histoplasma capsulatum, muy abundante en las cuevas donde hay grandes concentraciones de murciélagos, ya que prospera en un ambiente cálido, húmedo y rico en materia orgánica, como lo es la acumulación de excrementos de esos animales. El padecimiento puede llegar a ser bastante serio y difícil de tratar, y por ello se recomienda abstenerse de entrar sin adecuada protección a cuevas donde haya colonias de ellos.

Dióxido de carbono y metano, por descomposición de excrementos

Igualmente, en ‘El Volcán de los Murciélagos’ los científicos han encontrado sectores con altas concentraciones de dióxido de carbono y de metano, resultantes de la descomposición de los excrementos. Ambos gases pueden causar asfixia a una persona. Finalmente, según informan los exploradores de la Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma de Yucatán, en algunos tramos de la cueva hay tal cantidad de garrapatas que literalmente se camina sobre ellas como si fueran una alfombra, sin pisar el suelo. Lo recomendable respecto de la cueva de Balam Kú es mantenerla en su estado original, pues tiene una extraordinaria importancia científica. De hecho, como señalan los investigadores de la Universidad Veracruzana, está considerada una de las diez cuevas cuya conservación resulta prioritaria en México. Incluso, el trazo de la línea de transmisión eléctrica fue modificado para no afectar las poblaciones de murciélagos de ese sitio.

Es conveniente señalar, por lo demás, que en la región de Calakmul se ha registrado mayor cantidad de especies de murciélagos que en cualquier otra de la península de Yucatán. Por ello, los científicos han propuesto crear ahí una zona especial para la conservación de estos mamíferos voladores. ‘El Volcán de los Murciélagos resulta un sitio clave en esos esfuerzos’.

Combaten plagas de árboles, ayudan a conservar las selvas peninsulares

Y, ciertamente, vale la pena proteger y conservar tal maravilla natural, sobre todo porque a la vez sus habitantes ayudarían a proteger y conservar las selvas del sur de la península, que se encuentran en excelente estado. Los murciélagos insectívoros -hay que recordarlo combaten plagas de los árboles, como los escarabajos descortezadores y los gusanos barrenadores. Por su parte, los frugívoros contribuyen a propagar semillas al dejarlas caer después de comer la pulpa de los frutos, en tanto que los nectarívoros cumplen un papel similar al de las abejas al transportar polen de una flor a otra y así fecundar las plantas. De hecho, puede decirse que si en el sur de la península tenemos selvas tan exuberantes, ello se debe en buena parte al trabajo de esos injustamente mal afamados y temidos animales. A ‘El Volcán de los Murciélagos’, en fin, hay que dejarlo como está. Si acaso, se podría establecer en sus cercanías algunos miradores para quienes deseen contemplar el espectáculo de la cotidiana salida de sus moradores, pero de ningún modo acondicionar el interior para visitas turísticas, pues ello afectaría seriamente a sus huéspedes ancestrales.

El murciélago, llamado zotz o zoodz en maya, fue un animal muy importante en la mitología de los mayas prehispánicos, como lo demuestran las abundantes piezas de cerámica en las cuales aparece una diversidad de representaciones de estos animales. Bastantes realistas en el dibujo de sus rasgos distintivos, como la cola, las orejas o la llamada hoja nasal. Ejemplos de ello -se dice en el libro ‘Los Murciélagos de Calakmul’, editado por la CFE y la Universidad Veracruzana son un silbato hallado en la Isla de Jaina en Campeche, que muestra una figura antropozoomorfa, combinación de cabeza de murciélago con tocado y cuerpo de humano, o el plato de Balam Kú, con cuatro murciélagos pintados. En el libro sagrado de los mayas, se mencionan dos demonios murciélagos, Chac uayab zoodz, que descendieron y “chuparon la miel de la flor”.

@SantiGurtubay

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